martes, 31 de diciembre de 2019

Favoritos 2019 - Propósitos 2020

Termina un año que me ha aportado infinidad de cosas buenas, pero que me ha enfrentado a la ansiedad y me ha hecho entender la necesidad de trabajar en mi manera de gestionar las preocupaciones. 2019 ha supuesto el cumplimiento de uno de mis mayores sueños (pisar Japón), pero también me ha visto desinflarme por momentos y desaprender mecanismos de autoestima que ya tenía controlados. Me ha vuelto a enseñar que no todo el mundo es tan bueno y que muchas veces hay que tragar y aguantar. 

Como siempre en estas fechas, vengo a dejaros un listado de las obras de ficción y experiencias que más me han aportado este año. Voy a hacerlo muy rápido porque ya sabéis que podéis leer un poquito más al respecto en las entradas de Favoritos del Mes que he ido redactando.

Películas favoritas:

-Suspiria (1977)
-Green Book (2018)
-No llores, vuela (2014)
-Un asunto de familia (2018)
-Buffalo '66 (1998)
-O que arde (2019)
-Puñales por la espalda (2019)
-Dos días, una noche (2014)
-Poderosa Afrodita (1995)
-El sueño de Gabrielle (2016)


Series favoritas:

-The naked director (2019)
-His dark materials (2019)
-Gentleman Jack (2019)
-Mención honorífica para Mareas Vivas


Libros y cómics favoritos:

-Letters from Father Christmas de J.R.R. Tolkien
-Hiperculturalidad de Byung-Chul Han
-Los asquerosos de Santiago Lorenzo
-Girl upon Heaven's pier de Eeva-Liisa Manner
-Álvaro Cunqueiro e Mondoñedo de Armando Requeixo
-Circe de Madeline Miller
-Tomos varios de El león de marzo
-Tomos varios de Atelier of witch hat
-So bright and delicate, la colección de cartas de John Keats a Fanny Brawne


Viajes y shows favoritos:

-Monólogo de Dylan Moran en Barcelona
-Concierto de Alfred García en A Coruña
-Concierto de Shinedown y Alter Bridge en Madrid
-Escapada a Londres y Canterbury
-Escapadas varias por Galicia (Costa da Morte y Costa Ártabra, especialmente)
-Exposición de Ana Juan en Pontevedra
-Concierto de Amaia en A Coruña
-Excursión a Ponferrada y Astorga
-Revolution On Ice en A Coruña
-Excursión a Verín y Chaves
-Viaje a Japón 


Aunque no voy a escribir una lista de propósitos como tal de cara a 2020 (porque no las vuelvo a mirar y las incumplo todas), sí he encontrado una especie de plantilla guiada en Pinterest que me va a venir bien a la hora de formular ciertos deseos:

1. Un mal hábito que quiero cambiar
Básicamente, tengo que trabajar en los altos niveles de ansiedad que llevo arrastrando en los últimos tiempos. Quiero aprender a desligarme de situaciones que no son propias pero me tocan en exceso y de forma negativa, y aprender a gestionar el estrés de una forma sana. En este sentido, hay hábitos compulsivos que no ayudan pero que utilizo para enfrentarme a estas situaciones; quiero al menos atenuarlos en 2020.

2. Una nueva habilidad que quiero aprender
No sé cuántas veces he dicho lo del bajo... El pobriño lleva años conmigo y cada vez que cojo la rutina de ponerme a diario, la acabo abandonando y me olvido de todo. Así que bueno, a ver si se da. Por otro lado, llevo tiempo leyendo y viendo muchos vídeos sobre técnica vocal; me encanta aprender sobre el tema pese a no saber cantar. Así que me gustaría desarrollar un poquito esos conocimientos y quizá ir a alguna clase.
También me he matriculado en japonés y debería sacarle partido.

3. Una persona a la que deseo parecerme más
Me sobran referentes, pero los chicos de Alter Bridge me han calado hondo y quiero aprender de su humildad, trabajo duro y motivación.

4. Una buena acción que voy a realizar
Seguiré cambiando hábitos progresivamente para que mi forma de consumir sea más sana y sostenible. Quiero tratar de colaborar con alguna protectora de animales también.

5. Lugar que me gustaría visitar
Tengo muchas ideas para este año, pero nada cerrado. No hay UN sitio nuevo en específico al que quiera ir en 2020 sí o sí, pero lo que tengo claro es que desearía volver a Finlandia antes de que termine.

6. Libro que me gustaría leer
Sólo por cansinismo y por quitármelo de encima (lleva años esperando), quiero leer en 2020 León el africano, de Amin Maalouf.

7. Quiero mejorar en...
Me remito al punto 1. Me propongo trabajar en la ansiedad que arrastro, meditar más, hacer más deporte y organizarme mejor (soy un desastre). Quiero estar cada día mejor a nivel psicológico, sin permitir que mi mente exagere problemas que no son tan graves y sin engancharme de forma tóxica a preocupaciones que no deberían ser mías. 
Quiero dejar de procrastinar y olvidar querer hacerlo todo a la vez, ir paso a paso y no frustrarme por la falta de tiempo.
Y quiero atreverme a hacer todas esas cosas que tengo pendientes y todavía me cuestan.


Espero que 2019 haya sido un año fructífero para vosotros y que en 2020 os pongáis las pilas. La vida por sí misma nos va colocando situaciones en el camino, pero lo más importante es lo que llevamos en la cabeza, el recorrido personal que cada uno hace en su senda interior. Así que os envío todo el ánimo y os deseo trabajo y salud. Todo lo demás lo conseguimos nosotros mismos.

¡Feliz 2020!

sábado, 28 de diciembre de 2019

Favoritos de noviembre y diciembre


No engaño a nadie: LO MEJOR DE ESTOS DOS MESES HA SIDO ALTER BRIDGE. Así, en general y sin matices. Su misma existencia. Haberles conocido, haberles visto en directo y haber sido empujada y arropada por su música. BUA.

Alter Bridge es una de las mejores cosas de 2019 para mí. No puedo ocultarlo. Hacía mucho que no me obsesionaba así con un grupo, ni recuerdo cuántos años hace que no me ponía una discografía entera en bucle y tan a saco. Me echaba de menos en este estado, así que por mi parte ninguna pega. El único problema es que a saber cuándo vuelvo a verles en directo y ME MUERO POR HACERLO, ME MUERO POR QUE REGRESEN YA.

AY.

Vamos a calmarnos todos un poco, ¿sí? Vamos a respirar hondo y ver más allá, que no todo va a ser Alter Bridge. De hecho, casi voy a dejar la música para el final...

Favoritos:


Películas


-Utoya, 22 de julio (2018). Entre la cantidad desmesurada de sucesos escalofriantes de los últimos tiempos, la masacre de Utoya en 2011 es uno de los que más me han helado la sangre. La forma en que sucedió todo, en un campamento juvenil y a sangre fría, disfrazándose el autor de policía para que lo identificaran como figura de autoridad y lanzándose después a disparar a todo el que pillaba... Uf. Desconfiaba de una película basada en algo tan reciente, pero lo cierto es que esta Utoya es una cinta homenaje que nos habla de forma honesta sobre experiencias concretas de supervivientes de aquel julio de 2011. Los personajes están elegidos con gran acierto, enseñando las distintas caras del shock y del trauma, cómo nuestros instintos reaccionan a la presión y a la separación de la familia. Los personajes no son nadie en específico, pero representan bien a una comunidad de adolescentes cercada en una isla ante un hecho tan extremo. ¿En qué pensamos cuando vemos la muerte tan cerca? La cinta es tensa y durísima, pero preciosa. Un gran tributo a los jóvenes que murieron allí y a los que sobrevivieron y deben cargar con ello en sus mentes.

-Sorry we missed you (2019). Hay películas cuya grandeza reside en que se sienten reales. Los personajes y sus vivencias nos recuerdan a aquel conocido, o a la noticia del periódico, o a cosas que incluso hemos pasado nosotros. La familia que dibuja Ken Loach es normal, podrían ser nuestros vecinos, y como cualquiera se ve ahogada por la precariedad laboral imperante. Tras jornadas interminables que salen tremendamente caras, no les queda energía para seguir siendo familia. Para mirarse y hablar, para estar presentes. Es una cinta demoledora donde se lanzan multitud de críticas, tanto al mundo de los contratos basura, como al trato que damos a una tercera edad cada vez más olvidada, como a la falta de comunicación con los hijos. Tiene un regusto de esperanza que la hace llevadera, pero es dura.

-Un momento en común (2017). Buscando cine finlandés actual, di con el nombre de Mikko Makela y con esta cinta que por lo visto tuvo bastante tirón allí. Sin contar nada del otro mundo ni ser original en ninguno de sus aspectos, es una peli bonita que bebe del tempo y encuadres propios del cine del país. Ambientada en una de esas casitas de madera en medio de la nada donde suelen veranear los finlandeses, es un cruce de caminos donde se encuentran dos personas con sus respectivos bagajes y, por medio del romance que surge entre ellos, se desvelan muchas problemáticas de la sociedad finlandesa: la inmigración creciente, el abandono del rural, la falta de conexión intergeneracional. La familia se analiza como corsé, como entidad que impide a uno ser él mismo, como aquello de lo que muchos jóvenes desean por encima de todo huir. La fotografía, los diálogos, la música... pura Finlandia.

-One Day (Siempre el mismo día) (2011). A veces tropiezas con joyas que no esperabas. Cuando encendí la tele aquel sábado noche en Madrid y apareció en pantalla Anne Hathaway, asumí que se trataba de otra comedia romántica insulsa. Sin embargo, One Day es lo opuesto a lo que esperaba. Refleja el mismo día del año a lo largo de dos décadas, y cómo van avanzando las vidas de dos personas con una conexión muy fuerte. Es una historia de amor, pero sobre todo es una reflexión sobre los tiempos en las relaciones, cómo no siempre estamos en la misma página, cómo a veces debemos crecer por separado para poder tener una historia juntos. También habla de la fugacidad de la vida y de cómo en realidad nada cambia tanto nunca. Hathaway se come la pantalla y dota a su personaje de humanidad y matices. Seguro que vuelvo a verla.

-Puñales por la espalda (2019). Mi gran favorita de estos meses. Estoy living con Ana de Armas, a la cual -como toda España- conocí por El Internado y quien me sorprendió hace un par de años en sus primeras incursiones en Hollywood. Feliz por ella, por su nominación al Globo de Oro y por las oportunidades que está teniendo. Pero es que la película es genial, una especie de relato de Agatha Christie que da cien mil vueltas y no acaba de desenredarse hasta el final mismo; el sentido del humor y la crítica social desde la sorna son maravillosos, Daniel Craig se come la pantalla y la ambientación es exquisita. Con un guión inteligente y personajes odiosos a puntapala, Ana de Armas es simplemente una chica normal, de buen corazón, de esas que no se ven en el cine; y realiza un trabajo muy decente en las mil y una tesituras a las que se enfrenta el personaje, así como transmitiéndonos esa normalidad que no existe en Hollywood. Salí del cine sonriendo y ya la quiero volver a ver.

-Dos días, una noche (2014). Marion Cotillard carga sobre sus hombros el peso de una cinta dolorosamente realista, que retrata la lucha personal de una mujer ante las crueldades del mundo empresarial capitalista y de la falta de empatía creciente. Dignidad individual por encima de la masa atontada, amedrentada, egoísta. La película habla de miserias, de enfermedades mentales y cómo son percibidas desde fuera, de amor, solidaridad, de compañerismo. Grandes interpretaciones y un ritmo acorde a la historia de cualquiera, que toca por conocida.


Libros


Sin duda, el mejor libro que he leído estos meses (y de los mejores del año) es Los asquerosos, de Santiago Lorenzo. Lo tenía pendiente desde su publicación porque el solo argumento me llamaba con fuerza, pero ha sido un descubrimiento maravilloso. Desde el análisis tan cómico y certero que el autor realiza del Madrid actual, pasando por un lenguaje personal e inconfundible, a la cantidad infinita de reflexiones con las que chocamos acompañando a Manuel en su exilio de la realidad. Lorenzo realiza el ejercicio de irse a la nada, a la ausencia casi total de estímulos humanos, y se desvincula de las enajenaciones de nuestra sociedad, de todas esas tonterías que nos contaminan como personas. Y lo hace de forma valiente, consciente de que el mismo ermitaño es tan asqueroso como el resto. El vocabulario que utiliza y su forma de describir son desternillantes, pero el libro emociona y crea también un nudo en el corazón. Los personajes son deliciosos y a Manuel muchos lo vamos a llevar siempre en el recuerdo.


Series


La única serie que he seguido estos meses ha sido La Materia Oscura (His Dark Materials) y me ha gustado bastante. Con el matiz de que no he leído los libros, reconozco que hay cosas que no me han convencido: fundamentalmente, el trato que se da a la relación de humano y daimonion (¿como que me falta que profundicen?); y la coherencia del mundo en el que transcurre esta primera temporada, cuyos distintos lugares geográficos me parecían totalmente desvinculados unos de otros en cuanto a vestimentas, tecnología, estilos de vida... 
Quitando eso, es una serie de aventuras/ci-fi muy agradable de seguir, con una protagonista que sabe llevar la historia (adoro a Dafne Keen) y multitud de elementos y reflexiones para mantener la atención. Aunque el primer plano gira en torno a una niña y tiene ese regusto de serie para todos los públicos, el trasfondo es oscuro y muy adulto. Me interesa especialmente la imagen tan poco políticamente correcta que muestra sobre la maternidad y la paternidad. 
Me han encantado las interpretaciones de Anne-Marie Duff y Ruth Wilson, pero es que James McAvoy en dos segundos se merienda la serie.
Tengo ganas de seguir descubriendo de qué va todo esto.


Viajecillos, conciertos, experiencias varias


Noviembre fue el mes de hacer las paces. De alguna manera, me tranquilicé con respecto a ciertas cosas de mi entorno y comencé a digerirlas. A admitir que no todo puede ser como me gustaría, que a veces toca nadar contra la corriente. 
Estuve más tranquila en mi día a día y hay experiencias que influyeron en ello de alguna forma. El dieciséis, participé en un recorrido literario por el Ferrol de Torrente Ballester; me aportó una perspectiva nueva sobre la ciudad y su carácter y me hizo quererla un poquito más. Volví a recorrer Mugardos y Redes, esta vez mostrándoselos a mi amiga Laura, y regresé por fin a ese punto mágico que es Ortegal. Las consecutivas tormentas no ayudaron a hacer mucho turismo rural, pero aún pude volver a Ortigueira y descubrir de camino sitios preciosos como Moeche o San Sadurniño. 
El puente de diciembre, me fui a Madrid. No la echaba aún de menos porque había estado en agosto, pero siempre disfruto de su compañía. Eva me llevó a Chinchón y me calentó el corazón esa cosa directa y franca de los pueblos de Madrid que tanto me falta a veces. Chinchón se descubrió como un pueblo bonito y ruidoso en aquella época festiva, con una vista increíble de la capital a lo lejos y el sol en su punto.
Vi a Iván y nos encontramos también con James Rhodes, que paseaba casualmente por La Central de Callao. 


El motor del viaje era un concierto que me debía desde hacía bastantes años y al que, por ahora, sólo podía acceder en forma de actuación previa a otro grupo porque en España Shinedown no tiene tanto público. Y lo cierto es que Shinedown me han hecho un regalo enorme, más allá de su propia actuación maravillosa: gracias a ellos, descubrí a Alter Bridge y me enamoré como hacía años (los que hace que conozco a Shinedown) que no me enamoraba de una banda, casi sin poder dedicar mis oídos a ninguna otra cosa en semanas. 
El concierto fue una barbaridad. Shinedown fue irreal y lo viví de tan cerca que asusta pensarlo. Escuchar la voz de Brent Smith en directo es un shock del que aún no me he recuperado. Eché de menos que arriesgara con más agudos, pero qué graves y qué voz poderosa. Qué presencia escénica tan bestia. Qué forma de dirigir un espectáculo y hacer del público lo que quiere.
Alter Bridge me maravilló. Con una actitud completamente diferente, una madurez mucho más relajada, sacaron las guitarras y nos arrancaron las mandíbulas. No sabría por dónde empezar a explicar la genialidad cordal de Mark Tremonti y Myles Kennedy, lo brutal que sonaba el bajo de Brian Marshall o cómo la voz sonaba exactamente igual de perfecta que en cualquier grabación de estudio. Es difícil resistirse a la perfección y ellos son perfectos en muchos sentidos. Son músicos del más alto nivel, tienen un directo que supera los discos y desprenden simpatía y sencillez. Y el talento acompañado de sencillez es un bien escaso que atrapa.
En estos meses también he estado en Salvaterra de Miño, en Vila Nova de Cerveira y en sitios varios del sur de Galicia celebrando las fiestas con mi hermana ya presente. Fui a A Coruña a disfrutar nuevamente del Revolution On Ice de Javier Fernández y casi salgo volando en mi breve incursión por la ciudad.
Fueron meses de fines de semana en casa o paseando bajo la lluvia de Narón, aprendiendo a tragar en algunos ámbitos y comenzando a trazar la línea que todavía no veo clara entre lo que me puedo llevar en la mochila y lo que no debe ni rozar mi tiempo de ocio.

Música

Si soy fiel a lo que dicen mis apps de registro musical, todas mis canciones más reproducidas son de Alter Bridge. Como no quiero ser cansina, os comparto un par de ellos y otras que también han sonado varias veces en esta recta final del año:

-Native Son de Alter Bridge


-Show Me a Leader de Alter Bridge


-Just For de Nickelback


-Leaden Legacy de After Forever


-Nai de Sabela



¡Feliz fin de 2019! 

miércoles, 25 de diciembre de 2019

2019 en discos

A riesgo de recibir la revelación del año en esta semanita que queda, hoy hago recuento y comparto los discos que más mella emocional me han causado en 2019. Siguiendo la estela de 2018, me apetecía dedicar unas líneas a la música en específico porque ha vuelto a ser el motor de todo lo bueno de la vida.
Ha estado a mi lado para ayudarme a asimilar las decepciones y frustraciones, para canalizar la pena y el enfado y para empujarme cuando pensaba en tirar la toalla. Ha sido mis horas en coche a lo largo y ancho de Galicia, ha sido viaje a Japón, ha sido directo y sorpresa, colisión en rotonda. Ha sido una noche en Riazor y una mañana despertando las luces de Callao. 2019 no habría molado ni la mitad sin estos discos:

-Wasteland, Baby! de Hozier


No en vano le dediqué toda una entrada en cuanto salió. Hozier es uno de mis artistas actuales favoritos y su voz lo penetra todo. Este disco ha sido una sorpresa en la que los sonidos han llegado con formas nuevas y frescas y su técnica vocal aparece más pulida. Sin huir en ningún momento del gospel pop de trabajos anteriores, lanza nuevas fórmulas y se regodea en ellas. Recuerdo perfectamente la primera escucha, en uno de esos viajes Coruña-Ourense, y mi reacción al no toparme con nada de lo que esperaba.
Hozier tiene la humildad, la ambición, la creatividad y la sensibilidad necesarios para ser un artista a larguísimo plazo. Desde luego, lo es en mi vida porque consigue ponerme los pelos de punta con todas sus composiciones y esa poesía desatada de sus letras. Amo este disco. 

-Shadow Works de Kerli


Empecé a escuchar a Kerli quién sabe cuándo, hace muchos años, cuando el único disco que tenía en el mercado era Love is Dead (2008). La fui descubriendo a un nivel más personal, cómo creaba casi el 100% del vestuario que usaba en sus actuaciones, cómo se mudó a Los Ángeles para dedicarse de lleno a la música. Veía sus directos en Youtube, viví las decepciones y la reconexión con la naturaleza y su tierra natal. He sido partícipe, en la medida en que ella así lo ha querido, de un largo viaje emocional y espiritual hasta llegar a ahora, al momento de paz. 
Alcanzado cierto punto, y dejando aparte que su música me encanta, yo he sido y soy su seguidora por ella. Shadow Works ha salido a la luz después de una espera exagerada y, aunque no es el disco que esperaba, me ha hecho toda la ilusión del mundo y lo he escuchado muchísimo. Hay temas, como One o Where the Dark Things Are, que me parecen de lo mejor de su carrera. 

-anti de Hyde


Hyde es mi voz favorita del planeta y un artista que hace mucho que no tiene que rendir cuentas ante nadie. Ha tenido una larga carrera con L'Arc~en~Ciel, una andanza estupenda mientras Vamps tuvo sentido, y el margen justo para experimentar en solitario. Recuerdo que hace unos años lamentaba que hubiera decidido centrar todas sus energías en Vamps porque sentía que faltaba mucho por dar en nuevos discos como simplemente Hyde, y al final ha sucedido. Sus tres trabajos anteriores (Roentgen, 666 y Faith) eran joyas y esta vez se imponía un álbum más en la línea de los gustos que persigue en los últimos años, con esos toques de metalcore que sin embargo no le permiten perder el sonido característico tan escuchable. anti es un gran trabajo, no mi favorito de él pero sin duda de gran calidad y buena prueba de la libertad creativa que el artista se ha permitido. Nunca dejará de sorprenderme, por más que pasen los años, cómo Hyde adapta su voz a mil géneros distintos y siempre suena bien. Cansarme de él sería cansarme de mí misma a estas alturas.

-The Spell de Cellar Darling


Cellar Darling llegó a mí a través de mi amiga Mai, que era muy fan de Eluveitie y su vocalista original, Anna Murphy. Cuando Anna salió de Eluveitie y comenzó a trabajar en este nuevo proyecto, una cosa se vio clara de inmediato: el enorme potencial de su voz no había estado tan bien aprovechado antes. Y, aunque This Is The Sound (2017) me pareció un buen disco y estuve enganchada a varias canciones, este The Spell ha estado en bucle en mi Spotify durante 2019. Trabajo conceptual que narra la historia de una joven enamorada de la Muerte, el disco sigue sonando a folk metal progresivo y permite a Anna mostrar muchos más registros vocales, además de añadir instrumentos y sonidos nuevos que dotan a la banda de una personalidad diferenciada. Es un disco muy bonito.

-Walk the Sky de Alter Bridge


A ver. A VER. QUE LLEVO SEMANAS ESCUCHANDO TODA LA DISCOGRAFÍA COMO UNA LOCA Y AQUÍ PODRÍA PONER TODOS LOS TRABAJOS DE ELLOS PORQUE SON UNA LOCURA. Pero no quiero llenar la entrada de discos de Alter Bridge, por lo que he decidido quedarme con uno. No, Walk the Sky no es mi favorito (aún no tengo uno solo, pero no sería Walk the Sky de todas maneras), pero es el disco gracias al cual les he conocido. Porque, si no hubieran sacado este trabajo y no se hubieran traído a mis queridos Shinedown de gira, quizás 2019 se habría acabado sin este enamoramiento tan bestia que me está devorando por dentro. Alter Bridge son lo mejor de lo mejor, no hay discusión al respecto, y los adoro. Y este disco es, como todos los demás, puro talento. Como el grueso de sus trabajos, me pone a andar y a quererme y a esforzarme y a mejorar mi vida. Y ya está.  

-Nuclear de Leiva


No escucho mucho a Leiva, pero siempre me ha causado simpatía y, por alguna razón, cuando salió este álbum lo tuve en bucle unas cuantas semanas. Me engancharon las letras y las melodías fáciles, pero directas. Me acompañó en momentos de ansiedad y en días de mierda, como aquella mañana que tuve un accidente muy estúpido en una rotonda de A Coruña mientras sonaba Como Si Fueras a Morir Mañana y me sentía como la mierda. Supongo que esa catarsis tan oportuna, viéndome reflejada en varios de sus versos, ha creado un vínculo especial entre este disco y yo. Y haberlo escuchado en directo en verano también ha estado bien. Gracias, Abel Caballero.

-Pero No Pasa Nada de Amaia


Porque la quiero. Porque respeto muchísimo a los artistas que, pudiendo cosechar un éxito de ventas inmediato, deciden apostar por lo que el cuerpo les pide hacer. Y amo la voz de Amaia y su forma de cantar, y me encanta cómo no ha ido contra sí misma y ha escrito el disco adolescente y naive que naturalmente quería hacer. Las canciones son sencillas, empezando por unas letras casi infantiles y continuando con ritmos que recuerdan a canciones de la historia del pop español. Y su naturalidad reside en que no reprime esa ingenuidad a la hora de componer. En directo, todas las canciones crecen hasta poner los pelos de punta y emocionar por completo. Y por eso este disco se queda en mi vida y, desde luego, ha teñido de inocencia este 2019.


En fin, así ha sido mi 2019 en cuanto a música. Podría mencionar varios más (de Alter Bridge, sobre todo), pero creo que con estos ya os hacéis una idea de cómo han sonado mi coche y mi casa. La música, como así ha sido desde que recuerdo, ha formado una parte fundamental de mi vida este año y me ha acompañado durante los momentos más altos y los reguleros. La música es confidente cuando necesitas sacar de tu pecho las emociones pesadas y te empuja cuando es el momento de tomar las riendas de tu vida. Y por eso la amo y la seguiré amando toda la vida.

¡Feliz Navidad! ¡Felices últimos días del año!