Mola tener un blog porque te recuerda cosas que ya no estaban en tu cerebro. Yo venía a contaros cómo hace un año, en una noche tonta de esas siendo una eterna adolescente charlando con Mai, manifesté el regreso de D'espairsRay y continué en mi empecine días más tarde luciendo la camiseta de la gira a la que asistí en el año 2007. Ahora busco el nombre del grupo en mi propio blog para enterarme de que el día que anunciaron que se separaban, allá por 2011, también estaba vistiendo la misma camiseta.
2025, días más tarde. Me pongo la camiseta, le grito al mundo que esto tiene que suceder y voilà! Un par de meses después, nace una cuenta de Instagram del grupo y algo empieza a moverse. En septiembre anunciaron un concierto especial y la subida de toda su música a Spotify, y siendo un grupo japonés todo podría haberse quedado perfectamente en eso (muchos han hecho un par de conciertos para el recuerdo y ea), pero es que olía tanto a otra cosa. Se habían hecho una nueva sesión de fotos, eso no podía ser sólo para un concierto.
No recuerdo bien cómo se precipitó todo lo demás, pero fue increíble. Anunciaron nuevo single, nuevas fechas y lo más importante: un concierto EN PARÍS. Cercano, accesible, posible.
La fecha en París ha pasado, he estado allí, gritado, llorado, sentido mi alma flotar. No me creo mi suerte. No me creo haber sido testigo de un regreso tan anhelado (que podría no haber tenido lugar nunca, dado que el motivo de la separación fue un problema serio de salud que le impedía a Hizumi cantar y parecía no tener solución) y no me creo haber estado entre sus mismas cuatro paredes el pasado domingo cuando Hizumi dijo en un Engrish precioso: "D'espairsRay is back".
El concierto fue mágico por muchas razones, pero sobre todo para mí se impuso mucho su madurez sobre el escenario. Han pasado quince años desde su separación y tres de ellos han seguido en otras bandas todo este tiempo, pero Hizumi apenas ha arrancado con NUL. hace unos pocos años. Y, sin embargo, qué presencia dominante sobre el escenario y qué capacidad para sonar exactamente en el punto de perfección (no perfección técnica, sino perfección leal a lo que ellos son y han sido). Mi corazón estaba totalmente derretido con ellos, pero Hizumi me impresionó muchísimo y no sólo porque en mi fantasía paralela sea mi novio eterno, sino porque ser capaz de estar tanto tiempo alejado de los escenarios y volver así es tremendo.
Tocaron las canciones que la mayoría esperábamos: BORN, Infection, Abel to Cain, Mirror, Forbidden... Pero hubo un momento del concierto que fue absolutamente impresionante e inesperado, quizá uno de estos calificativos precisamente a consecuencia del otro: PARADOX 5. Una canción menor en su discografía que ya no volverá a serlo nunca más. En medio de la oscuridad del show, una balada mística como esta fue un viaje. La voz de Hizumi empastaba con la música como si hubiera sido creada específicamente para esa canción, y se me pusieron todos los pelos de punta. A partir de esa canción, dejé de corear y de llorar y procedí a sólo sentir. Difuminarme.
Le pido a la vida que no me niegue la posibilidad de volver a verlos en 2027, ya que hay un par de fechas programadas en Europa y necesito que mi próxima vez con ellos sea en pista, por más que sufra mi pie. Necesito ver sus caras, sonreírles y chillar como una loca frente a ellos. Necesito estar ahí, cerciorarme de que realmente han vuelto y celebrar que en 2027 se cumplen veinte años de cuando los tuve delante por primera vez.
¿Cómo es posible que todo conecte de esta manera con aquella noche en la que los localizamos por Instagram? Quizá los localizamos precisamente porque estaban empezando a usar sus perfiles para interactuar entre ellos o por misterios del algoritmo. A mí me gusta pensar que algo de magia hubo en ese proceso de encontrarlos, comentarles y volver a vestir su camiseta.
La cosa es que aquí están, aquí estamos, como esa paradoja del samsara: el eterno nacer, vivir, morir y renacer.
Siempre vuestra. Siempre con vosotros.
(En el evento, que en realidad era un festival de Visual Kei, también cumplí otros sueños preciosos como ver en vivo a Mana-sama con Moi Dix Mois, encontrarme otra vez con Versailles o desmitificar a gente como MUCC o LM.C; estos tiempos de tiktok y melancolías varias generan que estilos como el Visual tengan un pequeño renacer y yo no puedo ser más feliz por ello, ya que es mi música y deseo poder seguir disfrutando de ella en directo).
