domingo, 3 de noviembre de 2019

Favoritos de septiembre y octubre (yo venía a otra cosa)


Pues eso, que yo iba a publicar un Domingo de Poesía, pero al entrar aquí me he dado cuenta de que ya estamos en noviembre y toca el Favoritos pertinente. No sé si el tiempo va viento en popa, a toda vela; o si se me atragantan las semanas.
El caso es que, como ya viene siendo ritual desde 2013, estos dos primeros meses del curso ha tocado volver a forzar la máquina: mudanza, nuevo vecindario, colegio distinto, trayecto al trabajo nuevo (esta vez no me queda otra que ir en coche a diario). Me he dado de bruces con cosas que pensaba que sólo ocurrían en la Comunidad de Madrid y me ha costado un poco empezar a sentirme cómoda; aún estamos en ello. Al final, no todos los destinos van a ser bellísimos como Mondoñedo o comodísimos como Betanzos. Ya os contaré.

Vamos a ir por partes y empezando por la valiosa ficción. Estos han sido mis Favoritos de este arranque de nueva vida:


Cine

Imagen de culturainquieta.com

Narón-Ferrol es un conglomerado que no siempre me convence, pero sin duda el Cine Dúplex me va a encontrar en sus instalaciones con frecuencia. Da gusto encontrar pequeñas salas donde aún se valoran la versión original y las películas de autor. He visto varias muy chulas y alguna no tanto, pero vamos con las primeras:

-Lo que arde (2019). Óliver Laxe dirige un retrato aplastantemente realista de la Galicia rural, con sus horizontes limitados y sus gentes que conforman encajes bien rematados. Lo que arde utiliza el fuego como excusa para desplegar una fotografía detallista, bien conocedora de las luces y los contrastes del monte lugués, enamorada de la chispa. Hay secuencias, como la tala que da inicio a la cinta, impresionantes. Y luego están los personajes, que no se sienten como tales sino como cualquier persona de cualquier aldea. Me pensé incontables veces en la casa de mi abuela gracias a la cocina de hierro, las camas altas, los coches viejos para caminos imposibles, la forma en que el fuego siempre parece estar más cerca de donde realmente está. Una película que gana por lo que no dice. Preciosa.

-The deep blue sea (2011). Rachel Weisz interpreta a una mujer enamorada del amor y arrebatada por su deseo insaciable de entregarse por completo a él. Es una cinta lenta, cargada de poesía y matices, una cinta de personajes que se dan de bruces con sus expectativas y deseos. The deep blue sea muestra una visión pesimista del amor, que no es sino una especie de frente de batalla donde el enemigo es uno mismo. La interpretación de Tom Hiddleston no me gustó mucho, lo encontré sobreactuado y forzado, pero el resto de actores resuelven muy bien y Weisz hipnotiza.

-Poderosa Afrodita (1995). Una nunca acaba de ver las películas de Woody Allen que le quedaban pendientes. Poderosa Afrodita es una cinta especial a pesar de tratar los mismos temas recurrentes en la filmografía del neoyorquino. Cuenta la historia de un matrimonio de los de Woody, donde uno tira y el otro cede y se deja llevar; matrimonio que acaba adoptando un niño con cuya procedencia el protagonista se obsesiona. La madre biológica del muchacho no resulta ser lo que Woody esperaba y esto le lleva a buscar la manera de convertirla en algo mejor. Para mí, es una película preciosa sobre la amistad; sobre dos almas fuera de lugar que se encuentran y se impulsan a ser un poco más felices. La cinta es divertida, ingeniosa, sutil y sobre todo entrañable. Mira Sorvino se come la pantalla con una interpretación maravillosa.

-Secretos de estado (2019). Keira Knightley da vida a Katharine Gun, la traductora de la inteligencia inglesa que en 2003 filtró a la prensa información privada acerca de las ilegalidades tras la guerra de Irak. La cinta no es original en su forma, pero interesa por lo duro del tema que trata y porque sabe mantener la tensión. La interpretación de Knightley es muy buena y en todo momento nos hace cómplices del miedo, la culpa y el dolor de una mujer que fue lo suficientemente valiente como para poner en riesgo su integridad en pos de salvar vidas. 

-Día de lluvia en Nueva York (2019). Más Woody, siempre, gracias. Protagonizada por Elle Fanning, Timothée Chalamet y Selena Gomez, Día de lluvia es el regreso del cineasta a su amada Manhattan y un nuevo retrato bellísimo de la ciudad. Narra la historia de siempre: pareja que se va de viaje amoroso y en las bifurcaciones de su ruta descubre que quizá no tenía tanto en común. Aunque ya hemos visto esta misma historia en muchas ocasiones, Woody sigue creando guiones eléctricos, planos inolvidables y personajes con los que nos encariñamos al segundo. Las interpretaciones son sólidas y entrañables, con diálogos divertidísimos y esnob, la lluvia se convierte en poesía y la secuencia de Chalamet cantando Everything happens to me mientras Gomez se cambia de ropa es inolvidable.

-Buffalo '66 (1998). Mi verdadera favorita de estos meses y de la vida. No sé dónde había estado yo metida hasta ahora ni por qué no la conocía (aunque en mi cabeza tengo la sensación de déjà-vu y no sé si es real o paranoia), pero estoy enamorada. Billy sale de la cárcel y se enfrenta a la necesidad de mantener su propia mentira ante sus padres: que trabaja para el Gobierno, que está felizmente casado y es un hombre de éxito. Para lograrlo, rapta a una chica que se encuentra y la obliga a hacerse pasar por su mujer. La película es una especie de road movie donde los dos personajes (maravilla de interpretaciones complejas y detallistas de Vincent Gallo y Christina Ricci) se van desnudando y acercando. Billy se saca capas y capas y muestra toda la maraña de vivencias que le han llevado a ser la persona trastornada que aparece en pantalla; y Layla, o Wendy, o Christina es la delicia de personaje que aprende a ver a través de todo ese bagaje y encarna el amor incondicional. Es bellísima, la veré muchas veces y me fascina cada minuto de esta película. No tengo más que decir.
Además, gracias a ella he descubierto al personajazo que es el tal Vincent Gallo y vaya fantasía está siendo leer sus excentricidades. Veré más cine suyo, segurísimo.


Libros


-Circe, de Madeline Miller. Hay muchas formas de escribir reinterpretaciones de obras clásicas y, para mí, Circe es un gran ejemplo de la mejor de ellas: partiendo de los sucesos de la Odisea y algún otro relato de la mitología clásica, toma la suficiente distancia como para tener voz, tono y personalidad propios. Para empezar, elige como protagonista a un personaje "menor" como es la diosa Circe; después decide prescindir de la épica para centrarse en lo intimista, en el desarrollo personal de una mujer en sus circunstancias. Y eso es lo que hace que ésta sea una gran novela: el análisis tan completo del personaje protagonista, con sus muchas luces y sombras, con la carga de su pasado familiar, de sus decisiones desacertadas, de abandonos y vejaciones y agresiones; con sus muchas culpas y el miedo perenne a descubrirse a sí misma. Es una novela sobre el crecimiento, el empoderamiento y la madurez. Atenea, Ulises, Dédalo, Helios... son simplemente herramientas para explicarnos el trayecto de Circe. 
Por lo demás, la novela está bien escrita y la ambientación se consigue desde la primera página. Da gusto leer un libro basado en la mitología griega que cobra voz propia y va más allá.


Viajes, conciertos, cosillas varias


Mudanza a Narón superada, por fin empiezo a moverme y a aprovechar la vida en el norte. Podéis deducir que no me gusta demasiado el sitio donde vivo (aunque veo sus luces), pero sin duda Ferrolterra tiene muchísimo que ofrecer y ya me conozco bastante el entorno. Además de Ferrol ciudad, ya he caminado los cabos Prior y Prioriño, algunas de las playas más sonadas de la comarca y pueblecillos de Ares y Mugardos que no conocía todavía. Ya conozco al dedillo el Castillo de San Felipe, ya he sacado cientos de fotos al art nouveau ferrolano y a las meninas de Canido, y ya tengo archienemigos en Pokémon Go.

Además, a comienzos de curso pasé un fin de semana en Cedeira que me dio la vida. Cuando estaba pasando por un momento de ansiedad algo duro, esas dos noches en la villa, olvidada de todo lo que no fuera el mar, me hicieron reconectar conmigo misma de una forma que necesitaba. Cedeira me ha dado muchas cosas este año. Primero conocí sus acantilados y San Andrés de Teixido y ahora, por fin, he dedicado tiempo al pueblo y a sus cabos cercanos, verdes salvajes con faros y fortalezas y caballos. Cedeira me ha dado más de lo que sabe.

Escapadas aparte a Valdoviño, a mi Betanzos y a Ourense; lo cierto es que he pillado la gripe y una faringitis, que casi me pido una baja por estrés y que todavía estoy en proceso de organizarme. 

Eso sí, que nadie me quite el regreso triunfal a A Coruña para ver a Amaia y la exposición de fotografías de Norman Parkinson que exhibe la Fundación Barrié. La ciudad siempre me engancha y Amaia fue maravillosa, con una voz excelente y deliciosa al piano. El concierto me pareció completo, con distintos estilos dentro del gusto personal de Amaia y muy cuidado en estética y en instrumentación. Los músicos que la acompañan son buenísimos y yo ya estoy deseando ser testigo de cómo se desarrolla su carrera en los años próximos.


Para terminar octubre, huí dos días a León; concretamente, visité Astorga y me fui a "dormir" a un hotel encantador de Ponferrada, cuyas calles rebosaban de Samaín y ofrecían vinos y quesos deliciosos. Me enamoré del Palacio Episcopal de Gaudí, de la Catedral de Astorga, del Castillo Templario de Ponferrada y de los colores del otoño de El Bierzo. También visitamos el Monasterio de Carracedo, en ruinas pero increíble, y el pueblo bellísimo de Cacabelos. Se quedan pendientes muchos otros pueblecillos de la zona, así como Ourense este, que no conozco en absoluto y me fascinó desde el coche. ¡Qué necesarias son las desconexiones y qué país hermoso tenemos!


Música

Las canciones que más he escuchado en septiembre y octubre son:

-The world of mercy, de Dir en Grey (qué jodida obra de arte)


-Quedará en nuestra mente, de Amaia; me fascina la estructura lírica de este tema


-Quiero que vengas, de Amaia


-Shameless, de Camila Cabello


-Shallow, versionada por Floor Jansen en Beste Zangers (el talento de esta mujer no tiene fin)



Y eso es todo. Mi siguiente Favoritos no llegará hasta final de año, pero voy a intentar publicar otras entradas antes, si la vida me lo permite. Lo que haré sí o sí, siempre y sin excusas, es vivir. Así que a ello me retiro.

¡Gracias por leerme!

sábado, 7 de septiembre de 2019

Favoritos de julio y agosto



No tengo ni idea de cómo empezar a hablar del verano más raro de mi vida, así que simplemente desbarraré como salga y pista. El verano de 2019 ha sido extraño de narices. Ni lo he notado.

Julio era mi mes de no hacer nada y, aunque nada hice, mi cabeza decidió que el descanso era para otros. Tuve mucha ansiedad y perdí demasiados días intentando escapar de unos fantasmas que aún no he identificado.
En agosto cumplí uno de los sueños más importantes de mi vida.

Y todo esto duró muy poco y se fue. 2019 me ha devuelto a la rutina como si nada. Rutina siendo, claro, mudarme y adaptarme a entornos nuevos. Pero rutina.
Este verano ha sido brevísimo. Ha sido intenso en todo momento, pero en exceso veloz. Y me quedo pensando en si todos los que vengan de ahora en adelante se marcharán de la misma manera, sin mirar atrás. 

En fin, ha habido más cosas que Japón en julio y agosto. Algo he visto y algo he leído, y todo me lleva de forma automática a los momentos concretos en que me metí en esas historias, como si la realidad circundante fuera inseparable de ellas. 


Series


La sequía de series sólo me la curan los doramas y este verano se puede decir que he visto dos bien relacionados entre sí. También he disfrutado de la más reciente temporada de The 100, pero me ha parecido desaprovechada y muy inferior a los grandes momentos de la serie. The 100 acaba el año que viene y yo me alegro de que se haya tomado la decisión de finalizarla, pero a la vez odio tener que despedirme de sus personajes y reparto. The 100 no es de mis series favoritas de este verano, pero sí de la vida.

Favoritas, pues:

-Hirugao (2014). Suelo buscar doramas en base a sus actores, y Aya Ueto es siempre una jugada segura. Sabe elegir sus proyectos y a sus personajes, sabe seleccionar historias que aporten algo. Hirugao, literalmente "bella de día", es el nombre que se da a las amas de casa que, mientras su marido está trabajando durante la jornada, se buscan amantes con los que entretenerse. Y el dorama habla de mujeres que forman parte del tradicional concepto de matrimonio japonés donde él se va a la empresa y se encarga de traer dinero, y ella gestiona la casa mientras la relación de pareja deriva en una especie de contrato fraternal. Hirugao habla de la soledad de estas personas que desean algo más que la mera conveniencia de la estabilidad. Y la serie se va mucho por las ramas y cae en algunos clichés innecesarios, pero Aya Ueto realiza un trabajo tan sólido que a nadie le importa que otros actores, como Takumi Saito o Mayumi Hamada, estén bastante menos acertados. Su Sawa es una mujer conformista y amargada hasta que descubre que las casas arden y las vidas siguen, y de la mano de ella aprendemos a buscar a esas hirugao en nosotros mismos.

-The Naked Director (2019). Una noche, en Tokio, un anuncio interrumpe la programación televisiva para presentar la nueva serie de Takayuki Yamada en Netflix. The Naked Director cuenta la historia real (ficcionada) del director de cine porno Toru Muranishi, archiconocido en su tierra por haber tirado no pocas barreras en cuanto a la producción de cine para adultos. Toru Muranishi descubrió que el porno era el idioma del futuro y decidió que a través de este lenguaje también se podía hablar del ser humano. The Naked Director tenía un abanico gigantesco de opciones a su disposición y eligió la más nipona: la comedia absurda de mano de unos personajes histriónicos y con los que no sabemos por qué empatizamos tanto, los tintes de drama que hablan a voces de las ataduras morales de la sociedad japonesa de los 80 (y de ahora). 
Del esposo que trabaja para llevar dinero a la familia pero está desligado por completo de ella, a la niña bien criada en la rectitud de modales y reprimida en su misma esencia, pasando por todo un crisol de personajes cuya relación con el sexo difiere, pero marca a la perfección las visiones de toda una sociedad. The Naked Director hace reír a la vez que lanza reflexiones sobre el matrimonio, el dinero, la posición de la mujer (también en el porno, que es un debate abierto hoy sobre el que dudo que exista una única certeza) y el sexo como liberación de la verdadera cara de uno, que sólo se muestra de verdad en sus momentos más primarios
Esto era lo que esperaba de Netflix Japón. El potencial es tan grande que sólo deseo que esta serie cree escuela y la sigan muchas más. Enormes Takayuki Yamada, Tetsuji Tamayama, Misato Morita y todo el resto de actores valientes que forman parte del proyecto.


Cine


-Un asunto de familia (2018). Hirokazu Koreeda es un maestro en la comprensión de la psique humana. CONOCE a sus personajes. Y, a través de ellos y por medio de la sencillez formal, reflexiona sobre el significado de la familia; sobre el peso o no de la sangre en las relaciones, sobre cómo también existen familias artificiales. Es una cinta profunda, capeada, cargada de matices y escenas que cobran nuevos significados cuando llegamos a un desenlace sorprendente. La última media hora está compuesta por un magistral conjunto de revelaciones que hacen tambalearse lo que creíamos haber entendido, pero que de alguna manera reequilibran la historia.
Empecé a ver Un asunto de familia a bordo de mi vuelo a Japón; terminé cuando regresaba de Tokio a Madrid. Creo que este hecho me hizo apreciar mejor muchos detalles. Es una película preciosa y emotiva que todavía me tiene dándoles vueltas a sus escenas.

-Tolkien (2019). Tras haberla esperado pacientemente durante meses, la indignación fue poca cuando me di cuenta de que apenas se proyectaba esta película en Galicia. Estuvo en un cine de Vigo durante bastante tiempo, pero los sitios que me pillaban a mano (A Coruña y Ourense) apenas dieron opciones. De modo que también fue Iberia quien me dio la oportunidad de ver esta película en una pantalla fuera de casa. Lo cierto es que Tolkien me gustó mucho, pero no es nada especial. Es una sencilla biografía que en verdad sólo retrata una etapa muy breve de la vida del escritor. Por y para fans, nos explica el origen de algunas de las temáticas recurrentes en sus obras y nos habla de las relaciones que marcaron su vida. Cumple su propósito y muestra buenas interpretaciones, aunque me habría gustado ver más de la creación de la Tierra Media.


Libros


-La sociedad de la transparencia, de Byung-Chul Han. No entro en detalles porque ya lo hice en la entrada que le dediqué nada más terminarlo. Han es experto en hacernos percibir la realidad desde las perspectivas más precisas. Arroja luz sobre tantísimas cuestiones de nosotros mismos, que cuesta creer que sus ensayos sean tan breves. 

-El ladrón de cuerpos, de R.L. Stevenson. Me llevé el e-reader a Japón pensando que elegiría lectura una vez allí, pero lo cierto es que no encontraba nada en la base de datos que me convenciera. De modo que decidí apostar seguro e irme a por un Stevenson. El ladrón de cuerpos es poco más que un cuento, una historia muy sencilla cuyos mejores aspectos son la ambientación y los personajes, pero que a nivel de trama no sorprende. De todas maneras, me pareció una de esas novelettes casi góticas que se disfrutan siempre.

-Atelier of Witch Hat, volumen 4. Nada que añadir a lo que vengo diciendo de cada tomo. Es una joya.


Música

Las canciones que más rallé en julio y agosto fueron:

-Millonària de Rosalía


-Kõnõtraat de Elina Born y Stig Rasta


-Doble corazón de Mónica Naranjo


-youknowbetter de Hyolyn



Viajes, conciertos, experiencias


Llego a este apartado y no sé qué decir. Ya traté de escribir un texto coherente al respecto y salió esta birria. Este verano he ido a Japón y estoy en shock por haber estado allí y también estoy en shock por haber regresado. Al principio, todavía respiraba la normalidad de haber vivido mis veinticuatro horas de cada día in situ, pero pasado ese período me siento muy rara al respecto; como si todo hubiese sido una paranoia muy bonita.

Así que, aparte de Japón, que creo recordar que fue increíble (y extenuante), he pasado la mayor parte de mis vacaciones en Vigo haciendo nada. He pisado mi bonito Portugal norte un par de veces y he olido el mar. He visto a Leiva en directo y he saldado la deuda de visitar la tumba de Vicente (Cody MC) de Kannon, cuya música lleva muchos años a mi lado.


Ya os adelantaba que el verano ha sido especialito. Para bien y para mal. Me voy haciendo mayor, lo noto físicamente y empiezo a ser consciente de que debo afrontar ciertas cosas de otra manera. Ser en la vida romero, que decía León Felipe; aplícate el cuento, amiga.

Que vuestro inicio de septiembre sea suave y cómodo, o abrupto; como mejor os vaya. ¡Podemos con todo!

viernes, 30 de agosto de 2019

Estocolmo (síndrome de)


¿Sabéis cuando, tras alcanzar un sueño o un objetivo que veíais improbable o que habíais deseado mucho, es difícil de entenderlo como real? 
Me ha pasado muchas veces. Los conciertos más importantes de mi vida los visualizo en la cabeza como si se tratase de algún vídeo que he visto en YouTube. Contemplo fotos del Lemán y me cuesta creer que lo haya olido. Lo de Plushenko parece sólo un fanfic.

Mi amor por Japón es tan parte de mí como lo es el gusto por la música o la pasión por la escritura. Comencé a ser consciente de que muchas de las cosas que me atraían venían de allí cuando tenía doce años y a lo largo de los quince siguientes me dediqué a investigar, leer, traducir y hacer llegar a otros todo cuanto podía. Me frustraba, cuando estaba en la organización de la Asociación Kamakura, que una gran mayoría de los miembros se quedara en la superficie y pusiera poca atención cuando nos molestábamos en preparar charlas, proyecciones de cine y actividades relacionadas con la lengua nipona. 

Yo también miré a Japón gracias al anime. Después pasé al manga y apenas he vuelto a ver anime desde entonces. Vinieron la historia, el cine, la literatura, la moda, la comida y lo más gordo de todo: la música que me ha acompañado desde la adolescencia y se vendrá a la tumba conmigo. 
Japón ha estado presente en todos los pasos que he dado en mi vida adulta. Siempre he estado empapada de su cultura, por una vía o por otra. Siempre he estado aprendiendo sobre la sociedad, la mentalidad, el día a día.

Supongo que por eso, porque Japón estaba extremadamente lejos pero era profundamente cercano a mí, cuesta tanto asimilar que haya pasado veinte días recorriéndolo y que esos veinte días hayan acabado. Es el más irreal de mis recuerdos.
Pienso en nuestro templo de Asakusa, en las tostadas de Kyoto, en las vías de tren por encima de las calles, en el sonido de las cigarras en los árboles, y es como si nada de eso hubiera ocurrido más que en alguna ficción consumida. Ni siquiera las marcas de las picaduras de mosquito que me dieron una alergia horrorosa parecen indicar ya que haya habido ampollas gigantes ahí.

Japón vuelve a estar lejos y yo he desarrollado una especie de Síndrome de Estocolmo de viaje que no me permite pensar en otra cosa que no sea regresar.


Me encantaría escribir algo precioso, pero estoy como drenada. Así que os invito, si tenéis ganas de conocer mis impresiones y sentimientos in situ y justo a la vuelta, a pasaros por mi perfil de Instagram a leer algunas cosillas que sí pude sacar de mi cabeza aquellos días: https://www.instagram.com/kaorutakarai88

Ahora sólo quedan el silencio y una añoranza infinita.