sábado, 16 de septiembre de 2023
Los sueños... veinte años después
jueves, 9 de septiembre de 2021
Favoritos de julio y agosto
martes, 2 de marzo de 2021
Favoritos de diciembre, enero y febrero
Pretendo que ésta sea la última vez que tenga que agrupar tres meses porque ya me cuesta acordarme de lo que comí ayer.
Pero bueno. Vamos.
Películas
NO HAY. Que dirás tú: "¡Pero si es lo único que siempre haces, ver alguna película!". Pues no hay. Y no es por falta de intentos, porque algunas he visto y otras he intentado ver y me he quedado por el camino. Pero es que no he acertado una mierda.
Series
¡CHORPRECHA! Que no hay películas, pero hay series. Manda narices, no me reconozco. A ver, tampoco os esperéis que me haya chapado las trescientas temporadas de *insertenombredeseriequetodoelmundohavisto*, pero ¡he visto series (cortas)! Y me han gustado todas:
-Alice in Borderland (2020). No, no, no. A mí no me vengáis con que los doramas son trampa. Es cierto que el buen dorama es el único formato de serie que nunca me da pereza, pero también lo es que cada vez me cuesta más encontrar títulos originales o llamativos. En este caso, volvemos a hablar de dorama hecho para Netflix y el protagonista es mi ya muy apreciado Kento Yamazaki, el de Todome no Kiss (que ya sabéis que fue mi gran obsesión cuarentenil de 2020). EN FIN, que Alice in Borderland es un dorama episódico de supervivencia a base de pruebas que implican mucha muerte y destrucción alrededor. Recuerda a Gantz (ALERTA POR MISMO DIRECTOR), a Mirai Nikki, a Saw y a toda esa ristra de mangas/animes/películas en que un ente superior desconocido pone a unos personajes a liarla parda para no morir.
La factura técnica es notable y cada episodio parece una película. Es entretenida, tiene momentos en que emociona y hay imágenes de Tokyo que habría jurado que eran reales de no haber enseñado los entresijos el propio Yamazaki en Instagram.
Para ser redonda, habría necesitado guiones más sorprendentes en que no acabara la balanza siempre del lado del protagonista. Se ve venir en muchas ocasiones y le falta esa chispilla de lo inesperado.
Pero vamos, que te la gozas.
-La infamia (2017). De Japón a Reino Unido, de la ciencia-ficción a una mini-serie basada en hechos reales. Se estructura en tres episodios que nos narran, desde la perspectiva de las víctimas y sus entornos inmediatos, la red de pederastia juzgada en Rochdale en 2012. Fue un caso muy controvertido en su momento, por un lado porque desde los servicios sociales locales se había dado alerta de la situación múltiples veces sin que nadie hiciera nada por intervenir; y, por otro lado, porque los perpetradores eran británicos paquistaníes y el problema del racismo estuvo muy presente en la opinión pública y la prensa.
La miniserie es directa, explica primero cómo se inicia la situación de abuso y cómo se prolonga en el tiempo, analiza las consecuencias psicológicas y familiares, plasma cómo las instituciones son muchísimas veces incapaces de intervenir y no tiene miedo de mostrar un proceso policial y judicial que tuvo muchas negligencias. También lanza al aire la crítica del trato a las víctimas en casos de abuso sexual, y lo hace acertadamente habiéndonos presentado a cada una de ellas y habiéndonos hecho comprender cómo llegaron a esa situación y cómo salieron de ella.
Me gustó mucho.
(Curioso que la novela de Ledicia Costas que trata temas parecidos se titule igual).
-Eating existence (2015). ¡Otro dorama! Aunque con trampa, porque los episodios duran diez minutos. Lo vi por No Min Woo, pero la que me encantó fue Ahn Young Mi, en un papel femenino muy distinto de las típicas protagonistas y con ideas claras que desafían las convenciones coreanas. Es una miniserie de chica conoce a chico muy sencilla y entretenida, un poco slice of life de personas que se salen de la norma, pero se encuentran y pueden compartir esas rarezas.
Pocas veces me ha dado tanto asco la comida en pantalla, pero la serie está muy bien.
Libros
-Demian, de Hermann Hesse. Sí, me costó un poco avanzar y sí, me dejó un poco descolocada esperando algo. Pero el algo era lo que ya estaba ahí desde el principio, esa barbaridad clarividente que abre en canal la naturaleza humana con sus fuerzas guía y sus contradicciones para explicar lo que significa convertirse en uno mismo, adulto y dueño de la totalidad de su persona.
Sí, también voy a reconocer que lo leí por BTS y que desde entonces aprecio mucho más cómo en sus videoclips incorporan esta historia para hablar de la autoestima; pero el poso me lo ha dejado el libro y es de esas historias a las que volveré en busca de algo. Algo que quizá no encuentre de la forma que querría, pero que moverá teclas importantes en mi cabeza y me servirá para abrirme un poco más a mí misma.
-Un beso antes de morir, de Ira Levin. MIRA. MIRA. Este libro he empezado a leerlo cientos de veces a lo largo de mi vida. Ha estado en mi casa desde siempre, una portada blanca con unos labios como si alguien hubiera dejado una huella de carmín. Lo cogí por primera vez cuando tenía unos quince años, lo he vuelto a iniciar innumerables veces y al final mi hermana decidió que se lo apropiaba sin que yo hubiera avanzado más de la mitad. Y no sé por qué, si es tremendamente adictivo.
Ira Levin tenía veintitrés años cuando escribió esta novela que sería absolutamente magistral de no haberse quedado su desenlace algo manido en pleno 2021. Pero todo lo que lo precede es absoluta maravilla. Se divide en tres actos para las tres víctimas de nuestro protagonista sociópata capaz de todo por ser alguien; los dos primeros, vertiginosos y cargados de detalles, desembocan en un tercer acto más desbocado, que ha perdido el buen hacer del asesino metódico.
Es sobre todo, un libro muy entretenido que no se puede soltar y que realiza un análisis rápido y certerísimo de toda una serie de estereotipos propios de una época y un lugar. La contextualización es exquisita, es casi como si la prosa misma hablara un idioma propio de los 50 que ya no usamos.
Genial.
-Familiar Face, de Michael DeForge. A través de muñequitos muy raros y paisajes surrealistas, habla del sinsentido de la vida actual y del declive del ser humano ahogado por su propio desarrollo. Es muy entrañable, en realidad.
-Tomillos varios: 13 y 14 de El león de marzo, Tokyo Babylon como relectura navideña. Todo precioso.
-A sure star in a moonless night, de Sirkka Turkka. Buscando literatura finlandesa traducida (en especial, poesía; sigo en Instagram a un señor finlandés que traduce un poema diario y me pone los dientes largos), di con FILI, una organización para promover la publicación de literatura finlandesa en otros idiomas. Y, gracias a FILI, mi biblioteca tiene unos cuantos volúmenes más.
Mi primera lectura ha sido esta poesía reunida de Sirkka Turkka, que me ha parecido absolutamente finlandesa y absolutamente deliciosa. Desde lo parco, lo cotidiano y lo intrascendente, habla de la vida, la muerte, las añoranzas, los anhelos... Poesía existencial sin ápice de sentimentalismos, pero por completo sensible y profunda.
Música
¿En serio tengo que repetiros que estoy todo el día escuchando BTS, viendo cosas de BTS, pendiente de noticias de BTS...? Es decir, en series habría ganado más explicando que he vuelto a empezar a ver su Bon Voyage, que me he tragado todos sus documentales y conciertos, que voy al día con RUN BTS... Es la realidad.
Así que sí: he escuchado a BTS. Mucho. Y, por no dar la lata y parecer una adolescente pirada, no voy a entrar en detalles, pero sí os voy a recomendar su reciente Unplugged en MTV (el concepto de unplugged, actualmente, como que no tiene mucho sentido) que me levanté a las 3 de la mañana para ver. En concreto, os dejo su versión de Fix You de Coldplay porque aún no he dejado de llorar desde que salió:
También he estado a tope con canciones de otra gente, como por ejemplo:
-Paralysed y Start the Fire, de Jamie Bower. Counterfeit llegó a su final en 2020, pero eso ha traído a Jamie haciendo otro tipo de música. Estos primeros temas me tienen enamorada y orgullosísima.
-The Purge, de Within Temptation. Qué temazo, qué cosa más adictiva. Yo vengo del Within Temptation de mis dieciséis años y llevaba un buen tiempo confundida por el enorme cambio de la banda y sobre todo de la forma de cantar de Sharon. Ha habido muchas canciones que me han gustado de sus últimos discos, pero con ésta me han enganchado de nuevo.
-¿Qué más quieres de mi?, de Marta Sango. Me encanta esta chica, que haga lo que le apetece y que sea tan fiel a su esencia. Y me encanta esta canción, aunque el videoclip habría molado más con gente que bailara un poco mejor.
-Sakura Rising, de WagakkiBand. Nunca había escuchado mucho a este grupo, sabía de su existencia pero me parecían una mezcla de Kagrra, y Onmyouza y no les había dado más importancia al escuchar ya mucho a los anteriores. Pero sacaron esta canción con Amy Lee y me ha parecido mágica la conjunción de un estilo inspirado por las tradiciones japonesas y la voz aterciopelada de la cantante de Evanescence.
Otras cosas
No voy a hablar de excursiones ni de conciertos porque me deprime un poco pensar que lo más cerca que he estado de algo de esto último ha sido el Raskasta Joulua emitido online y que acto seguido Marko Hietala anunció su marcha de Nightwish.
He estado por aquí, como todo el mundo. He visto a mi familia en Navidad y no he tenido que preparar el menú individual para Nochebuena (ya lo tenía medio planeado). He podido escaparme a pueblos bonitos, he pasado demasiado tiempo en Fisterra (con sus fisterranas y fisterranos), he visto el mar a diario y me ha costado dormir casi todas las noches.
Me he comprado una kalimba y paso más horas de las que debería haciéndola sonar y sacando melodías. Puede que empiece a componer con kalimba; en algún momento quiero hacer música a base de kalimba y bajo, ya verás qué cosa más maja (si veo que faltan cosas, le meto una pandereta y palante).
Está siendo un año difícil. Algunas cosas están muy bien y valoro que lo estén, pero otras me tienen todo el tiempo agobiada y preocupada. La pandemia, ya tal.
¡Que marzo sea mejor! Sed lo más felices posible.
miércoles, 16 de septiembre de 2020
Favoritos de julio y agosto
En revisionados, entraría Byakuyakou (Journey Under the Midnight Sun), que es un dorama que me ha obsesionado durante años y cuya novela he devorado por fin tras una larguísima espera. Visto justo tras la lectura del libro, me resultó menos interesante que éste en muchos aspectos; pero me gustó mucho comprobar que realmente hubo un trabajo de adaptación, que no se trató de calcar la historia base sino que se buscó expresarla desde un punto de vista distinto. Es un dorama y se le nota todo el tiempo, lo cual es absolutamente positivo; impacta menos que la novela e intriga también menos, pero sigue teniendo fuerza y haciendo llorar. Lo que menos me gustó fue el personaje de Ryouji; me habría gustado muchísimo ver a Takayuki Yamada encarnar al Ryo del libro, pero se trata de dos personajes muy distintos.
Es el año de volver sobre las obras importantes y a eso me he dedicado durante este verano. Aunque han caído cosas nuevas, de las que ahora hablo, mi principal lectura ha sido la fuente original de mi dorama favorito; y en manga he regresado tras mucho tiempo a X de CLAMP, que es perfecto y maravilloso lo lea cuando lo lea.
-Journey Under the Midnight Sun, de Keigo Higashino. Ya he escrito una entrada al respecto, pero aún estoy sorprendida por lo absorta que me tuvo esta novela mientras la leía y por su forma y su tono tan especiales. Conocía el dorama desde hacía muchos años y la mayoría de los hechos que se van narrando me los veía venir; sin embargo, Higashino hace algo muy especial con su modo de explicarlos: pone las pistas sobre la mesa y nos permite intuir a nosotros qué es lo que realmente ha pasado y quiénes son en verdad los personajes en torno a los cuales gira todo. Jamás conocemos a Yukiho ni a Ryouji, sin embargo somos bombardeados con información sobre ellos procedente de distintas fuentes en momentos diversos de la vida y eso nos permite confeccionar nuestro propio retrato. Me pareció una novela maravillosa y tengo ganas de lanzarme a leer otras del autor.
-Atelier of Witch Hat, Vol. 5 y 6. No tengo nada que añadir a lo que vengo diciendo de este manga. Es bellísimo a todos los niveles, presenta un mundo mágico original y muy bien construido, los personajes son adorables y la intriga sigue creciendo y complicándose. Muy bien todo.
-La Desaparición de los Rituales, de Byung-Chul Han. Nuevamente, ya he escrito largo y tendido sobre este libro. Byung-Chul Han continúa siendo una voz reveladora y que me despierta ante aspectos de la realidad a los que no les había puesto nombre. En este volumen, saca a la palestra la importancia de la parte ritual de la vida como eje articulador de nuestro bienestar; con la muerte progresiva de los rituales en nuestras sociedades actuales, el ser humano pierde una parte muy central de aquello que le permitía funcionar. Es una reflexión profunda, cargada de matices y argumentos sobre el uso de las redes sociales, las relaciones en el siglo XXI, la absolutización del trabajo... Genial, en su línea.
-Mr. and Mrs. X, Vol. 1 y 2. Que Gambito y Pícara se habían casado y no me habían invitado. Había que leerlos, sin más. No son la repera, pero sí saldan una deuda de años con estos personajes y los lectores que los han seguido; el segundo tomo me pareció más interesante en la exploración de su relación y de todas las frustraciones y miedos contenidos entre ellos a lo largo del tiempo.
-X de CLAMP. Simplemente quería mencionar otra vez que lo he releído y ha sido durísimo y genial. Amo sus ilustraciones grandilocuentes, sus contrastes de coloración, a sus personajes. Amo que me recuerde quién soy. Es y será siempre uno de mis grandísimos mangas favoritos.
Excursioncillas
Qué raro es un verano sin mi gran viaje del año. Lo he echado de menos infinito, aunque reconozco que creía que lo iba a llevar peor.
La parte mala es que el verano se me pasó volando. Tuve dos meses íntegros, sin oposiciones, y ni me enteré. Se me fueron como si nada. En parte conseguí desconectar y en parte estuve siempre conectada; pendiente de las noticias, del destino para este curso, de mil cosas.
Sí realicé un par de excursiones cerquita. La primera es un poco irónica porque me vine con mi amiga Laura a recorrer durante unos días la Costa da Morte (digo vine porque ahora parece ser que vivo en ella); ya conocía gran parte de ella, pero me encantó volver a pisar Laxe, Muxía, Camariñas con mi Vilán allá en la punta... También descubrimos un poquito la zona interior y pisamos Mazaricos, Ponteceso, Borneiro, Dombate... Fueron días de playa y monte y me lo pasé genial. Hicimos la tontería de hospedarnos en Noia, por lo que nos tragamos muchas horas de coche, pero no tengo nada en contra de ello y además eso me permitió descubrir lo precioso que es Noia. Sitios que también visitamos y yo aún no conocía: Corme, Camelle, Cabana de Bergantiños, Carnota, Ézaro, O Pindo, Fisterra, Corcubión... ¡Unos cuantos! En realidad, en Fisterra subimos a ver el faro y no pudimos parar en el pueblo porque estaba a reventar de gente; nos marchamos de aquí diciendo que se imponía una nueva visita en otoño-invierno, sin aglomeraciones. Quiso la vida que hoy escriba desde mi salón aquí, en Fisterra, mirando el puerto.
Todo fue genial porque los pueblos son preciosos, el paisaje quita el hipo y las playas nos maravillaron. Aguas limpísimas y cálidas, arena fina y poquito oleaje en todas las que no están en mar abierto.
También con Laura hice una pequeña excursión al norte de Portugal. Paramos en mi queridísima Vila Nova de Cerveira y después en Caminha, en Âncora y en Viana do Castelo. Adoro Portugal: su arquitectura, su ritmo, esa cosa de abandono romántico que tiene. Fuimos a una playa muy del estilo ferrolano (las olas daban miedo), visitamos una exposición de arte en mitad de la nada (Arte na Leira, Arga de Baixo), subimos al monte de Santa Luzia y bebí Lipton bien frío.
Otra pequeña excursión a Portugal me llevó con mi padre al aeropuerto de Oporto, a recoger a mi hermana y de paso dejar caer los ojos sobre la barbaridad de fachadas indianas y modernistas que hay a lo largo y ancho de la nacional.
El resto de julio y agosto los pasé muy tranquilita entre Vigo y Ourense jugando a Pokémon Go, enganchándome a BTS y llorando con X de CLAMP. Pocas quejas, pero espero poder viajar en 2021 o entonces sí que lo voy a llevar regular.
Otros contenidos audiovisuales
El tema de BTS empezó con la cuarentena. Buscando un juego sencillo al que echar mano cuando necesitara entretenimiento, me descargué UNO. Siempre me ha gustado bastante la versión en papel y oye, ahí estaba. Jugué unos meses asiduamente y un buen día me apareció un evento llamado UNOxBTS que permitía coleccionar una baraja especial del grupo, conseguir emojis de los chavales y mil historias más. Con esto me aprendí los nombres y poco más; ni siquiera los distinguía.
Cuando llegó mi hermana, empezó a jugar a UNO en mi teléfono y después se lo bajó en el suyo. Le picó la curiosidad con el tema de BTS y una noche nos pusimos a ver vídeos por si conseguíamos identificarlos. Costó y ahora me pregunto cómo, si son bien distintos y especialitos.
La música, a priori, pues Kpop genérico; pero los vídeos eran una pasada y las coreos a mí me dejaban hipnotizada. Luego llegaron las cincuenta mil grabaciones que realizan a modo de concursos, viajes, celebraciones, making offs... Y hasta aquí, que estoy todo el día viendo historias de ellos.
La última vez que estuve así de enganchada a contenido de un grupo así fue... Ni lo sé. No diría ni que fue Super Junior, ya que sí me veía muchas cosas pero no había tanto. Quizá sea ése el problema: hay MUCHÍSIMO contenido, no tiene fin. Y de momento me va bien, verlos perderlo todo en Noruega o irse a pilotar barquitos de juguete al bosque me está ayudando mucho con la ansiedad. Me he enamorado de ellos. Tienen personalidades tan especiales y son tan bonicos que estoy enchochá y les deseo todo lo bueno de la vida.
En realidad, devorarlo todo de algún grupo de forma obsesiva viene siendo mi modus operandi habitual de la adolescencia; no tenéis ni idea de la cantidad de archivos que reuní de L'Arc~en~Ciel a los dieciocho años. Si existía, estaba en mi poder. Muchas de esas cosas ya no se encuentran en Internet.
Música
Según Last.fm, mis canciones más escuchadas del verano fueron:
-Biting my tongue de The Veronicas
-All Ears! de Dark Sarah (ME FLIPA EL SONIDO DEL NUEVO DISCO, TAN CRISTAL OSCURO, Y CON ESE BAJO, AAAAARRRRRGGGG)
-Another Life: Motion Picture Collection, de Motionless in White con Kerli
-30 de Badflower (otro día os explico cómo me pone los pelos de punta la música de este grupo)
No me juzguen. Lo importante es tener cosas que nos motiven, aunque a ojos de los demás sean chorradas tremendas.
¡Sed felices (o, al menos, manteneos a flote)!
jueves, 27 de agosto de 2020
X en 2020: una reseña no apocalíptica en la que más bien desbarro sobre Subaru
Siempre he pensado en X como una excusa. Como una estructura construida en torno a su mobiliario y no al revés; como cuando, para proteger un dolmen, deciden levantar una cubierta a su alrededor.
2. Las ganas de comprimir pura filosofía en un manga juvenil, de reflexionar de forma detenida y gráfica sobre la naturaleza humana con sus dos caras que usualmente clasificamos como bien y mal, pero que van más allá de esa simpleza. Por encima de los personajes concretos y de los acontecimientos que narra, X es un estudio sobre la identidad humana, que apoya en dos pilares fundamentales y tan contrapuestos como nosotros mismos: el Destino y el Deseo. Una sociedad como la japonesa, de colectivos y roles muy marcados, camina la senda del Destino inmutable; el Deseo individual es egoísta y puede herir a los demás al cambiar su mundo. Humanidad contra Ser Humano y Ser Humano contra sí mismo. CLAMP se las ingenia para plantear todas estas cuestiones como quien siembra una semilla; el crecimiento lo deja al lector.
Filosofía pura sobre nosotros como seres duales que se encarna en la progresión que van tomando Dragones del Cielo y Dragones de la Tierra; en el centro, sin inclinación hacia ninguno de esos lados, el Amor como fuerza poderosísima que nos condiciona y nos mueve pero no es por sí mismo bueno ni malo. Un amor casi siempre enfermo por su propia naturaleza irracional que desafía las normas sociales.
Filosofía también sobre la Naturaleza y cómo la doblegamos a nosotros, sobre la huella humana en un mundo hastiado de nosotros.
X quedó inacabada tras el tomo 18. Los motivos tuvieron que ver con ciertos paralelismos entre los sucesos de la trama con desastres que estaban ocurriendo en aquel momento en Japón: no era una obra cómoda de seguir publicando. Sin embargo, y aunque queda entre interrogaciones qué camino habría tomado a partir de ahí Subaru, lo cierto es que su arco con Seishirou estaba cerrado. Justo ahí, en el tomo 18.
Gracias, CLAMP.

















