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sábado, 15 de octubre de 2022

A tope y sin bragas con Kento Yamazaki - PARTE II (sigo HISTÉRICA)



En episodios anteriores, me dieron una baja de quince días y me puse a devorar todo cuanto cayó en mis manos de Kento Yamazaki (insertar corazones).

Hoy os traigo la recta final de esta maratón, que ha tenido sombras pero sobre todo luces muy brillantes. Gracias a estas dos semanas acompañada por él, ya me siento más o menos capaz de regresar a la vida normal. 

En fin, que he visto:


-Kingdom (2019)


Después de todos los fiascos anteriores, decidí que era el momento de ir a por el taquillazo de acción sin pretensiones, donde al menos encontraría un mejor ritmo y la acción suficiente como para que me importaran menos las carencias del guión. No esperaba llevar diez minutos de película y estar ya pensando que esto era lo que había estado necesitando desde que terminé de ver Suki na. Kingdom es el caso curioso de una película japonesa sobre la historia de China, pues básicamente viene a narrar (con un pelín de fantasía, pero sin irse a ese género) los sucesos que llevaron a la unificación de los diferentes reinos en la China Imperial.
Hablamos en este caso de una superproducción, con una ambientación cuidada y caracterizaciones maravillosas. Es acción, es guerra, es personajes que captan la atención del espectador y es un poquito de drama y un poquito de amistad, sin saturar.
En cuanto al tono, quizá sea lo más llamativo de ella porque se plantea en todo momento como una cinta que se toma en serio a sí misma, que está bien hecha y donde todos los actores cumplen con sus personajes... y entonces está nuestro protagonista, Xin (KENTO), que se encuentra completamente fuera de lugar en tono y en actitud. Xin es un protagonista de shounen manga y como tal se comporta, con sus expresiones exageradas, su arrojo a todas las situaciones de peligro sin medir y su presencia ruidosa y molesta; sólo hay otro personaje que parece estar actuando en un anime en vez de en esta cinta más seria, y ese es el rey interpretado por mi primo Kanata Hongo (que sale siempre más aislado y dueño de sus escenas y por tanto la actitud destaca menos). Todos los demás personajes actúan normal, forman parte de la historia. Para mí, fue un detalle curioso y que le dio a la cinta algo especial, el hecho de que el protagonista esté fuera de lugar y se comporte como un dibujo animado (la peli está basada en un manga, por cierto) en contraste con todos los demás; la peli habría estado bien sin este elemento porque está bien en general, pero ese toque de "aunque no es un anime, no queremos que deje de ser un anime" me pareció muy gracioso (porque estoy dando por hecho que la sobreactuación tan bestia es a propósito; por más que los japoneses tiendan a sobreactuar, esto no tiene ninguna otra explicación posible). El personaje de Kento es un coñazo, como el protagonista de shounen manga, pero con su coletita me recordaba un poco a Kenshin y eso me hizo ilusión.

Es una película sencilla en argumento, muy chula estéticamente y con unos efectos especiales que personalmente encuentro más orgánicos que los de los taquillazos estadounidenses y por tanto me gustan más. Entretenida, adictiva y recomendable.


-Your lie in April (2016)


A falta de conseguir Kingdom 2 (que se estrenó este verano en cines) y de encontrar títulos recientes chulos, tuve que recular e irme a 2016. Es el mismo año de Suki na, pero el aspecto que tiene Kento en esta película es muy distinto, ya que interpreta a un chaval de instituto algo pardillete. 
Me dejé engañar por la sinopsis, ¡y eso que el título ya lanza una advertencia!, y me pilló de sorpresa el girito de guion guión que aparece a mitad de la cinta. En realidad, la película forma parte de todo un subgénero arquetípico del melodrama nipón, pero al no ir contando con ello me sorprendió.
La premisa es un chico conoce chica. El chico tiene traumas del pasado que le impiden realizar su pasión: tocar el piano. La chica es una violinista que se pasa por el forro muchas de las normas formales que le imponen los círculos musicales donde se mueve y que decide darle un empujón al chico para superar aquello que le impide ir hacia delante.
Luego está el girito, pero no lo voy a destripar.
La película está bien. Si has consumido muchas otras del género, se sabe perfectamente cómo va a terminar y cuál es la enseñanza que pretende dejar. Con todo, es entrañable, tiene escenas bonitas y aporta lo que Orange (de la que hablé en la entrada anterior) no conseguía: comodidad y química en las interacciones entre el chico y la chica protagonistas. Sí que hay que decir que ella es un cliché andante, el de la chica superespontánea y happyflowers que a ratos queda falsa por más que Suzu Hirose dé lo mejor de sí para que nos la creamos.
Seguramente en dos días no me acordaré de ella, pero de por sí la cinta está bien.


-Y, entonces, llegó el milagro. Para mí, la estrella de estas dos semanas de enganche y la redención del mundo del dorama ante mis ojos. Había estado evitando Good doctor (2018), que es una adaptación de la serie coreana (aquí conocemos más la estadounidense, pero la original es un Kdrama) porque no me llaman nada las historias de médicos y quirófanos, y porque sabía que el protagonista tenía autismo y me daba TODO EL MIEDO que fuera una cagada (especialmente, porque el protagonista es Kento y no quería presenciar un ridículo del que no pudiera recuperarme). 


Bueno. A ver por dónde empiezo. En primer lugar, Kento hace un trabajo FANTÁSTICO en esta serie; no me meto en si cuela o no como un hombre adulto con autismo porque creo que las "señales visibles" varían mucho de una persona a otra y en función de cómo se ha trabajado con ellos desde niños, pero lo que es innegable es que se metió de lleno en su personaje, creó desde el respeto un protagonista entrañable y lleno de calidez con el que se empatiza todo el tiempo (a ratos, sus movimientos me recordaban a mi Maurice Moss y MIRA: YO, YA). El resto de interpretaciones también me gustaron mucho, de nuevo con Naohito Fujiki por ahí (a este hombre le sientan mejor los años de lo que nunca le sentó la juventud, en mi opinión) y una Juri Ueno a la que me hizo muchísima ilusión volver a encontrar después de muchos años, y que para mí es el alma de la serie junto con el doctor Shindo (Kento).
Si en España y las sociedades occidentales estamos a años luz de entender el TEA y tratarlo como merece, Japón hace aguas por todas partes; como siempre en una sociedad que rechaza la diferencia y el salirse de la cuadrícula, todo lo que recibe la persona con TEA (con cualquier necesidad específica, ya puestos) es frialdad. Quizá por eso, el mero hecho de adaptar una serie donde un hombre con TEA trabaja como cirujano infantil me parece valiente y necesario. Además, la serie acierta en muchas cosas: muestra cómo se trata a esta persona desde el principio y hasta que prueba en numerosas ocasiones su valía (maltrato físico incluido, no nos vayamos a pensar que esto no es Japón), explica cómo no entrar dentro de la cajita prediseñada no siempre es un impedimento para ser un gran profesional, y pone encima de la mesa la problemática de tener una sanidad íntegramente privada. Y es que esta última parte me encantó, la visión del hospital desde el punto de vista empresarial, el médico al servicio de la rentabilidad de la empresa. La serie retrata el hospital como un ente muchas veces frío, que vota qué cirugías asumir en función de lo que vaya a acarrear para la empresa en cuanto a imagen y beneficios; pero también nos muestra a los cirujanos como profesionales volcados en salvar las vidas de sus pacientes, dispuestos a asumir la responsabilidad de un error fatal cuando el riesgo es un elemento ineludible en su trabajo.
Para mí, lo maravilloso de Good Doctor es que desprende humanidad a raudales. Me trajo de vuelta todas aquellas emociones que experimentaba en mis primeros años de ver doramas, cuando me fascinaba cómo transmitían valores y acariciaban el corazón. Good Doctor es una de aquellas historias, deja un poso de reconciliación con el ser humano tras cada capítulo, tanto por la implicación de Shindo y el resto de los médicos, como por las diferentes historias que nos va contando de niños con enfermedades graves que pasan sus días en el hospital.
Está hecha con respeto, con cariño y con corazón. Me la quedo para siempre.


-En medio del visionado de Good Doctor y por que ésta no se me acabara en dos días, me puse Isshukan Friends (2017) sin grandes esperanzas de que me encantara. Curiosamente, y a pesar de la escarola que lleva Kento en la cabeza y de que su personaje se me hizo un poco petardillo, encontré en esta cinta lo que creo que les faltaba a Orange o a Your lie in April: es una película sencilla, que no tiene una gran historia y en la que no sucede mucho, pero está cargada de sensibilidad. 


Kaori Fujimiya (Haruna Kawaguchi) es una chica con un lapso de memoria de una semana; cada lunes, cuando vuelve a clase, es incapaz de recordar a sus compañeros. Eso la lleva a aislarse para no hacerse daño.
De esta premisa sale una narración tierna y entrañable sobre la amistad, sobre lo que las personas que nos quieren de verdad están dispuestas a hacer por estar cerca de nosotros y por que estemos bien.
La película es lenta pero bonita y se vale de todos los lugares comunes de la vida de instituto en Japón (las taquillas donde se cambian los zapatos al entrar en el centro, los clubes de después de clase, el festival de verano con fuegos artificiales, el festival cultural) para desarrollar una amistad a través de las estaciones, con sus encuentros y sus desencuentros y su permanencia. 
Me pareció muy naif y muy linda.


Llegados a este punto y con el buen sabor de boca final, decidí que era el momento de darnos una pausa, que por otro lado será breve porque se vienen cositas.

Lo que sí puedo afirmar de esta maratón es que he aprendido muchas cosas sobre Kento, las más relevantes de las cuales vendrían a ser que lleva añísimos (y yo sin enterarme) siendo el heartthrob oficial de Japón y, como tal, desde hace una década ha hecho la ristra completa de series y películas romanticonas y tontacas que se esperan de un ídolo adolescente; y que, acabando la veintena, es ahora cuando comienza a aceptar una variedad más amplia de proyectos y con ello llegan títulos mejores o como mínimo menos anodinos.

Le conocí por Todome no kiss (insertar más corazones) y me fidelizó de inmediato con su belleza, su capacidad para convertirse en personajes radicalmente distintos (no lo considero un gran actor, pero sí que consigue dar una impresión general muy diferente de un papel a otro) y lo adorable que se muestra siempre allí donde aparece. Creo que tiene mucho por dar y espero que, ahora que Netflix media y él ha madurado, sepa elegir los proyectos que le lleven a dar lo mejor de sí y a evolucionar. 


Conclusiones: 

¿Me gusta este muchacho? ME GUSTA.

¿Ha hecho muchas pelis/series muy buenas? NO.

¿Me ha sentado genial entregarme al mundo doramil y encima tener buenas vistas? POS SÍ, y me hacía mucha falta, que estaba en horas muy bajas.

Pendiente se queda por ahora la versión de Death Note junto a Masataka Kubota (tengo la AUDACIA de no haberla visto pese a que salen ambos, pero es que me da pereza Death Note a estas alturas de la vida) y en la alacena permanecen aún algunos títulos que conservaré en salazón para cuando vengan malos tiempos y deba tirar de ellos.

Así que gracias, Kento. Nos vemos en Kingdom 2, en Alice (tampoco espero grandes cosas de la segunda temporada, pero a ver) y dentro de poco en Atom no Ko (de nuevo junto a Joe Odagiri), que está al caer y tengo muchísimo hype al respecto. Y en tu Instagram, que seguiré stalkeando a saco. 

ERES MU BONICO.

sábado, 8 de octubre de 2022

A tope y sin bragas con Kento Yamazaki - PARTE 1 (esta entrada ha de leerse en tono EXALTADO)


HOLA.

No es raro en mí que la tome con un actor y me ponga a ver toda su filmografía de una sentada. Es más, no es raro que la tome con un actor de doramas y me lo trague todo, todito; para luego venir aquí a dejar constancia de mi nivel enfermizo de obsesión. 

Con respecto a los doramas japoneses, mi visión sobre ellos ha cambiado desde hace unos años. Quizá consecuencia de llevar consumiendo series niponas desde los dieciséis años (bendita Summer Snow), a día de hoy me veo venir las tramas y me conozco a los personajes desde casi la escena 1. He descubierto que en la ficción japonesa (como en todas) existen muchísimos clichés que se repiten hasta la saciedad y que además su público parece preferir frente a lo inesperado; una especie de "si ya sé que eres un personaje dandere/tsundere/MarySue/loquesea, me siento más tranquilo porque no tengo que hacer el esfuerzo de conocerte" y "si ya presupongo que en la escena final el chico va a echarse una carrera de 27 kilómetros para solucionar en medio minuto lo que no fue capaz de expresar en doce episodios, llevo bien el angst". 

Total, que a día de hoy soy más exquisita, no me veo cualquier cosa. Los doramas japoneses siempre han formado parte de mi zona de confort y he acudido a ellos en innumerables ocasiones sólo para sentirme bien, pero ya no voy dando palos de ciego con ellos. 

Eso, y que en pleno 2022 y desde hace bastante tiempo, ver series que no sean mis ya archivadas como recurrentes me supone un esfuerzo importante. Me canso. Me aburro. Se me hacen largas. No me enganchan.

En síntesis: voy viendo doramas a) si me llama la atención la premisa Y/O b) si sale algún actor que me guste. Muy rara vez pasa que me ponga a ver uno que no cumpla la segunda condición; cuando me obsesiono, la primera me la puedo fumar sin grandes problemas.


29 de septiembre de 2022. Estoy en mi casa, tengo tiempo libre (el fin de semana pasado me la pegué y se me ha quedado un tobillo inútil). Me entran ganas de doramas. Quiero romance. Quiero veranito. Quiero Summer Nude (2013) sin volver a ver Summer Nude. Busco a Masataka Kubota, a quien idolatro desde aquella serie, y no me llama nada de lo que veo en su listado de trabajos.

Me pregunto cuándo sale Alice in Borderland 2 (¡ALERTA! ¡ALERTA! SALE EN DICIEMBRE). Me conformo con cualquier otra cosa que haya hecho en tiempos recientes Kento Yamazaki.

Y no me digáis que no me veíais venir. Todo el mundo sabe, y si no lo sabe es un necio, que mi cuarentena en 2020 me la pasé viendo una y otra vez Todome no kiss. Y todo el mundo debería tener claro también que estoy incondicionalmente enamorada de Kento Yamazaki. 

Pues bien, no llamándome nada de lo que aparecía en la lista, mi siguiente paso fue preguntarle a Google por "jdramas feelgood", a lo que el ya mencionado buscador me ofreció un listado hecho por una persona random, de cuyos 50 títulos sólo hice click en tres. Uno de ellos reunía estas dos características: prometía amor ligero de verano Y llevaba el nombre de Kento Yamazaki. ¿Casualidad? No lo creo.


Y así, entre ese mismo 29 y el 30 de septiembre, me zampé sin pausa los diez capítulos de Suki na hito ga iru koto (2016), que no es un gran dorama, que incluye todos los estereotipos ya mencionados y más, pero me me tuvo enganchada como una tonta por el buen hacer de sus actores protagonistas y porque KENTO ES UN CHEF TACITURNO (y muy borde, de pasarse a veces tres pueblos) QUE VA POR AHÍ ENSEÑANDO HOMBRO Y ME DIO LA SANTÍSIMA VIDA. La serie no sabe lo que quiere ni por dónde tirar, está mal pensada y va dando tumbos en tramas que no generan demasiado interés ni se resuelven bien; la protagonista es una chavala adulta que se comporta como si tuviera 9 años hasta que de pronto cambia de interés amoroso y de personalidad, y en general no es una serie que recomendaría de entrada. PERO hay un momento en que los personajes de Kento y de Mirei Kiritani empiezan a comportarse como un matrimonio viejo que está todo el día tirándose pullas pero luego se pone ojitos de corazón, y a mí esto me hizo generar endorfinas en cantidades ingentes. Me lo gocé, aunque el guion fuera un desastre y supiera perfectamente cómo iba a terminar todo. ¡Ah! Y hay un personaje de alivio cómico que se llama Himura (inevitable pensar en Kenshin) que también me dio la vida.

Consumido en dos días el dorama anhelado (que no resultó tan chachi como Summer Nude, que tampoco es que fuera una maravilla pero tenía alma), se me generó un problema GRAVE: llevaba un par de horas sin tener episodios nuevos que ver y ECHABA DE MENOS A KENTO. Dediqué algunos minutos a contemplar con añoranza su cuenta de Instagram, le dejé algún comentario SOLICITANDO que por fin se estrenara Alice y abrí en el ordenador la carpeta de Todome no kiss, dispuesta a darle el enésimo revisionado.

Y, entonces, saqué fuerzas de flaqueza para plantarme ante mí misma y decirme en voz alta y clara: NO. Un quincuagésimo revisionado NO. Saca agallas y ponte algo nuevo, algo distinto. No seas una maldita cobarde. 


Y aquí estamos. Estoy recorriendo un largo camino de visualización de ficciones inesperadas con el único factor común de que todas están protagonizadas por Kento Yamazaki. Qué piel tan bonita tiene. A ratos no me he acabado de enterar de las cosas porque estaba pasmada (ad)mirándole la piel. 

Total. Que he visto cosas y hacía tiempo que no traía reseñas de cosas, así que me he dicho: ¿por qué no? Ya que las ves, coméntalas. Hace mil siglos que no compartes tus Favoritos y en realidad ha habido varios momentos en que has tenido ganas de hacerlo, como cuando viste Tori y Lokita (2022) en el OUFF y te pareció una bestialidad; o cuando leíste en Alemania Cuando la luna era nuestra de Anna-Marie McLemore y te enamoraste de cada palabra. COMPARTE AL MENOS ESTO, CHIQUILLA. 

Así que al final me he convencido a mí misma de escribir una entrada. No sé por qué últimamente me cuesta tanto y tengo que convivir con la duda. Pero, ya que estamos, conviviré también con la presión autoinfligida y seguiré dejándome caer. No prometo nada más que el intento.

¿Tienes pensado al grano, o es para mañana?

Voy. Inspira, expira. 

He visto (estoy viendo) cosas. 

Además de Suki na, quiero decir. 

Esas cosas son:

-Wotaku ni koi wa muzukashii (2020)

A ver, búsqueda rapidita en Google y la media de las reseñas está en el suspenso. ¿Esperaba algo? No esperaba nada. Por no esperar, ni siquiera esperaba que fuese un musical y, cuando se sacaron de la manga el primer número, me meé de la risa. Como su título sugiere, habla de dos otakus que deciden empezar una relación de pareja; y arranca tan a las bravas, imponiéndonos el encuentro sin ni siquiera habérnoslos presentado, que dan ganas de dejar de verla a los diez minutos. Sin embargo, y no con ánimo de llevar la contraria a la crítica general, la primera parte de la cinta ME LA GOCÉ. Los personajes tienen algunos de los tópicos de los otakus y se ríen de sí mismos, pero al mismo tiempo son adultos, trabajan y se desenvuelven en la sociedad. Uno esperaría que entre ellos sea como más cómodos se sienten al poder compartir sus gustos y así es, salvo que el problema no son las aficiones tanto como el mantener una relación. Creo que nunca había visto en ningún dorama o película japonesa el proceso de establecer cómo va a ser la relación y eso me gustó mucho, además de que Narumi (Mitsuki Takahata) y Hirotaka (KENTO, QUÉ BIEN TE SIENTA UN TRAJE) son personajes divertidísimos, incómodos, diría que al borde del autismo y con mucha química entre ellos. Así que sí, el montaje es un desastre y nada cuaja del todo, pero ellos me encantaron. Los números musicales, quitado el impacto inicial, resultan bastante anodinos tanto en cuanto a las canciones como a las puestas en escena. Hay personajes que diría que sólo están para que luzcan palmito sus actores, como en el caso de Takumi Saito ¿parodiando? La La Land (esta película ha cambiado por completo mi visión de este actor, al que siempre había visto en papeles blanditos y sin sangre, y de repente aquí hace de un señor de esos que imponen muchísimo y te llevan a querer esconderte debajo de una mesa; jamás volveré a pensar que es blandito).

¿Recomendaría esta peli? Si te gusta Kento, sí; está guapísimo y enamora con la cara de póker que mantiene ante todas las vicisitudes de su vida. La película aporta entretenimiento sano y la pareja es entrañable, con lo que no la veo mala opción para esos momentos en que uno necesita algo ligero sin más.


-Atami no sousakan (2010)


Este dorama de 8 episodios fue la siguiente parada y seguramente no le habría dado nunca la oportunidad porque Kento era un bebé (16 añitos, su primera serie) y su papel es relativamente pequeño, PERO está protagonizado por Joe Odagiri y CHIAKI KURIYAMA. Que ya es raro que no lo hubiera visto antes, dado que siempre estoy pendiente de si Chiaki hace algo interesante. O a lo mejor no me llamó en aquel momento, pero me lo saldé cuando en 2011 me gocé Himitsu chouhouin Erika, también con ella en un papel principal. 

Pues, contra todo pronóstico, Atami es lo más interesante que he visto hasta ahora en esta maratón. También es lo más absurdo.
Y es que la sinopsis habla de un autobús desaparecido con cuatro chicas adolescentes en él, y una piensa en historias crudas, drama, suspense... y va, y se encuentra con una comedia que ridiculiza las series de investigación con los gags y recursos más tontos que se le han ocurrido al tiempo que FILOSOFA SOBRA LA VIDA Y LA MUERTE y, con todo, ¡funciona! Nunca había visto nada similar, y es que coge un hecho que se supone traumático para toda la comunidad en la que sucede (una pista: NO) y arranca una sátira disparatada pero que se toma en serio a sí misma, que no cae en exageraciones y se mueve muy bien entre el no dejar de ser una historia de suspense (que aguanta hasta el final), pero querer burlarse de cómo en las series de detectives se sacan hilos de los que tirar de la nada o se llega a conclusiones en base a un nivel de razonamiento que parece sobrepasar con mucho las capacidades humanas. 
Aquí, a nadie le importan una mierda las chavalas, todo el mundo está compinchado en un montón de cosas extrañas y los policías van vestidos de sheriffs del Oeste estadounidense.
Me encantó la química entre Odagiri y Chiaki y me perturbó un poco que sexualicen a Kento, que era un crío (muy bonico) por aquel entonces. La ambientación me resultó chula, es Japón a la vez que no lo es, como si Atami del Sur estuviera en otro continente (o en otro plano, guiño guiño); y la banda sonora trasnochada sumó mucho. No sé cómo tuvieron los santísimos coj**es de alargarla 8 episodios, pero lo hicieron y me lo pasé muy bien.


-Orange (2015). 


En medio del visionado de Atami, una mañana me animé a ponerme con Orange, que hasta hace una semana no sabía ni que existía. Me costó un poco darle al play por dos razones: la primera es que el manga (que leí en 2017) me gusta mucho y al mismo tiempo me da muchísima pena, por lo que sabía que, o iba a pasármela llorando, o me iba a parecer un destrozo, o ambas; el segundo motivo es que en general vi que las reseñas le daban una puntuación baja y me temía muy mucho el ya mencionado destrozo.

Decidí no leer ninguna crítica para no ir con ideas preconcebidas y simplemente me senté a dejarme sentir. La historia de Orange habla de un chico, Kakeru (mi Kento), sumido en una profunda depresión y cómo su grupo de amigos se vuelca para evitar un desenlace fatal. La película sigue casi al dedillo los sucesos del manga y, si bien yo misma pensé en su día que esta historia funcionaría como dorama, lo cierto es que como película llega a hacerse repetitiva y habría agradecido alguna modificación o un montaje más inteligente para que no perdiera el ritmo. 
Con todo, la cinta se deja ver y se nota está hecha con cariño. No tiene la fuerza del manga y encuentro muchas causas para esto: las actuaciones no siempre están a la altura, Naho (Tao Tsuchiya) no tiene sangre y sus interacciones con Kakeru se llegan a ver forzadas e incómodas, los personajes secundarios se quedan demasiado en segundo plano y no se llega a entender la profundidad de su amistad, Suwa no recibe el peso tan importante que tiene en el manga (o el actor no tiene ese carisma), falta rellenar huecos no de guión sino de cómo esas relaciones cobran tanto peso para todos ellos.
Aun así, es una película entrañable, que arranca lágrimas y que explica que una persona que sonríe y se muestra bien puede en realidad estar pasando por malos momentos, así como lo importante que es tener una red de personas que ayuden a uno a soportar ese peso. 
No la recomendaría, como si lo haría con el manga; pero, si habéis leído el original, podéis echarle un ojo por curiosidad y algo os va a remover, seguro.


-Obviamente, NECESITABA ALGO MÁS ANIMADO Y DONDE ALIMENTAR MI SED DE KENTO, Y NO OTRO DRAMA LACRIMÓGENO. También necesitaba algo UN POQUITO MÁS RECIENTE y no más cosas de cuando no llegaba a los 20 años. ¡Que es ahora cuando está mejor que nunca! ¡Denme carne fresca!

Así que el siguiente paso fue meditado. Descarté para algún día del futuro (JAJAJA. FUTURO, DICE LA TÍA) unas cuantas series de 2015-16 y me fui a los últimos años. ¿Y qué me encontré? The Door into Summer (2021). ¿Tiene más vidilla? Tiene más vidilla. ¿Es mejor? Uf.


En esencia, se trata de una historia sobre viajes en el tiempo bastante sencilla y que se habría podido llevar muy bien. La secuencia inicial me pareció preciosa, tanto la memoria de vida de un protagonista enfrentado continuamente al abandono, como la parte en que el gato Pete va abriendo todas las puertas de la casa en busca del verano; un arranque poético, calentito, nostálgico. Pintaba genial.
Luego entra un interludio de villanos Disney salidos de la nada con grandes dosis de dramatismo gratuito, y ya después arranca lo que sería el nudo de la película; sólo que, para cuando llega este nudo, ya nos encontramos por la mitad de su duración y todos los acontecimientos se suceden a la velocidad de la luz, con personajes con los que se supone que nos debemos encariñar en sus tres planos de aparición y un carrusel de sucesos que habrían necesitado, bien sencillez, bien minutos.
El ritmo y el tono desiguales son los grandes fallos de la película (¿qué narices le pasa a (casi) todo lo que he visto con el ritmo?), además de que su planteamiento futurista con el tema de los robots resulta casi anacrónico, como si fuera una película producida en 1986. 
Cosas buenas: el gato, el arranque, Kento (TAN PRECIOSO), un Naohito Fujiki al que por primera vez en la vida ¡he notado "envejecido" (envejecido = mejor piel que yo a los diez años, but still)! y que supieron gestionar el "romance" sin caer en todos los problemas morales que me había pasado la cinta entera temiendo que pusieran sobre la mesa (¡GRACIAS!).
Habría funcionado mejor como mini-serie de tres o cuatro episodios donde los personajes nos llegaran a interesar un mínimo.


¡ATENCIÓN! ¡ATENCIÓN!

DETENCIÓN INESPERADA EN ESTA ENTRADA.

No esperaba verme en la necesidad de partir el texto, pero en el momento presente me encuentro viendo más cosas de Kento PORQUE NO SÉ PARAR. De hecho, IBA A PARAR. Iba a ver cuatro o cinco pelis/series y luego sentarme a esperar por lo que se viene en breve, PERO la vida se me sigue complicando y Kento sigue siendo perfecto para lidiar. 

Así que esperad una segunda entrada en los próximos días y ESPERAD UNA TERCERA ENTRADA en los meses venideros porque hay etrenos al caer y también querré contaros cosas sobre ellos. 

Cierro con una recomendación vital de suma importancia: aquello que os dé momentos de alegría, de desconexión, de descanso de la vida, EXPLOTADLO. Es lo que vale la pena.


Chao.

domingo, 13 de marzo de 2022

Favoritos de enero y febrero


Venga, que yo puedo. Me está costando la vida sentarme a escribir esta entrada, y mira que un texto en formato "Favoritos" es lo más anodino y menos trabajoso que se puede redactar. Pero llevo una temporadita un poco desganada de "hacer", creo que consecuencia de la sobredosis de estrés que me genera la burocracia en el trabajo; y con necesidad de "estar", sin más.

Como siempre cuando llegan estos períodos, toca obligarse un poquito, aunque no sea a grandes cosas. Así que aquí vamos con la primera entrada de Favoritos de 2022, que no sé decir a priori si viene o no potente porque no recuerdo nada de los dos pasados meses, así que me toca ir a redes (Filmaffinity, Instagram, Lastfm...) e ir descubriéndolo junto con quien me lea.


Cine:

¡Ah, sí! Que he vuelto a las salas de cine. Sé que el año pasado ya fui un par de veces, pero este arranque de 2022 he ido otro par. Y espero continuar, aunque no haya demasiados títulos que me atraigan. Pero el mero hecho de estar en el cine con ningún otro estímulo que la cinta en gran pantalla me hace ilusión. Lo de ver cosas en casa está bien, pero como que me he acostumbrado a hacerlo mientras juego a Uno en el móvil o recorto materiales para el colegio. Y echo de menos lo que mola, simplemente, ver una película. Así que, aunque me han parecido bastante meh tanto Muerte en el Nilo como Belfast (ésta mucho mejor que la primera), pues la experiencia me la quedo.

Pelis que sí me han encantado:

-Carol (2015). Le tenía muchas ganas y por fin, durante las vacaciones de Navidad, me animé a ponérmela. Tiene algunos estereotipos e idealizaciones un pelín esquemáticos, pero si uno se deja llevar resulta maravillosa. Las interpretaciones de Rooney Mara y Cate Blanchett atrapan, su relación está retratada con delicadeza y las reflexiones sobre el machismo social y la maternidad me parecieron muy acertadas sin caer ni en moralejas ni en un excesivo melodrama. El final es un poco Disney, pero tampoco le pido otra cosa a una película navideña. La cinta es cálida, me emocionó y me dejó con ganas de volver a verla, y eso es una victoria.

-Wild Rose (2018). Una suerte de Frances Ha escocesa, esta película de Tom Harper nos cuenta el proceso por cual una joven con una vida muy desordenada hace las paces con el hecho de que tiene dos hijos de los que no quiere ser madre. Es un continuo tira y afloja entre lo que Rose, la protagonista, desea de su vida; y lo que el deber le impone como madre de esos niños. Una permanente dicotomía entre los sueños y las certezas. Es bastante realista y consigue que a ratos estemos a tope con el sueño de Rose y en otros momentos nos parezca una absoluta irresponsable.

-Belladonna of sadness (1973). ¿Veis como estoy desganada? La he dejado de última por evitar el momento de ponerme a escribir sobre ella. Siento que no sé cómo hacerlo y que cualquier cosa que diga va a resultar una miseria con respecto a lo que merece esta cinta que se cuente de ella.
El resumen: ES IMPRESIONANTE. Es una de esas películas que se van a quedar conmigo toda la vida, sin lugar a dudas. Es algo distinto a nada que haya visto antes, es innovadora y rompedora y es del 73. 
Otra cosa que debo decir de antemano: NO CREO QUE PUEDA VOLVER A VERLA. Me flipa, me fascina, me obsesiona, pero dudo que tuviera estómago de volver a pasar por ahí. Primero, porque el estilo de dibujo y la música del anime de estos años siempre me han generado agobio; segundo, porque la propia trama es absolutamente asfixiante de por sí.
Y funciona como un todo, también. No podría volver a consumir una escena aislada, porque es para verla toda junta y entera. Es el perfecto ejemplo de que también en casa se puede ver cine sin apartar la mirada ni estar capturando un Pokémon a la vez.
Vale, dejadme ir al lío: Belladonna of sadness es EXTRAORDINARIA. Es una película de animación que apenas contiene animación, que se basa mayormente en imágenes estáticas y que sin embargo resulta arrolladoramente expresiva e hipnótica, que nunca se hace lenta o pesada, ni siquiera a la luz del siglo XXI. Una película dirigida a comienzos de los 70 por un señor japonés, y que gira en torno a la liberación sexual y el empoderamiento de la mujer. Una obra sobresaliente en todos los sentidos: en el acierto de todas y cada una de sus imágenes, dibujadas con estilos diferentes en función de la escena y el mensaje (desde la acuarela a la psicodelia pop); en una banda sonora inseparable de la cinta, que no acompaña sino que narra, y que es puros años 60; en el viaje de la heroína, que arranca la narración en la más pura inocencia, sucedida del ultraje, y deberá ir descubriendo su propio poder por medio de la apropiación de su sexualidad, que no le pertenece a nadie más que a ella.
Una película que analiza el machismo estructural, así como los comportamientos del pueblo como masa a merced del poderoso. Una película que fascina a la par que agobia, que no se puede ir de la memoria por más que pase el tiempo. Una cinta totalmente atemporal y rompedora en el contexto en el que se gesta, provocadora, explícita de la forma menos explícita posible, como un viaje de LSD.
Hay un par de cosas que sí han envejecido: el retrato de la sexualidad exclusivamente por medio del pene (en una masculinización del placer que resulta paradójica dada la historia que estamos viendo), y cierta romantización de la violación. Sin embargo, son cosas que no le restan mérito alguno a esta película, sin duda de culto, que camina a pasos agigantados.
La secuencia final es, sencillamente, maravillosa. He visto pocos finales más apoteósicos.
Resumen: VEDLA. Aunque sea una vez en la vida. Obsesionaos para siempre.
Trigger warning: hay VARIAS violaciones.

Series:


(Creo que) no he visto ninguna aparte de mi revisionado de Love Shuffle (2009), dorama que hacía un tiempo que no caía pero al que le he pulsado play varias veces a lo largo de los años. Love Shuffle es un lugar feliz, y eso que a mis 33 ya le voy viendo los problemitas y las tontunitas que no le apreciaba cuando era más joven. Hay clichés, hay interpretaciones reguleras, hay tramas subdesarrolladas y en las que luego pasa todo de golpe (Jdrama style) y hay infinitos problemas de comunicación entre sus personajes. También aparece el típico tratamiento un poco problemático del único personaje no hetero de la historia, una banalización tremenda del suicidio (trigger warning de nuevo) y algunas relaciones con diferencias de edad y de posición de poder que dan para cuestionárselas. Con todo, es que me lo sigo pasando genial viéndolo. Me río mucho con sus historias y sus personajes, les tengo cariño a todos y aún me emociono con la historia de amor de Ojiro y Kairi, aunque sea todo un poco lol. Es muy fruto de su época e incluso contiene un punto feminista para su contexto (aunque hoy y aquí esta reivindicación resulte lo opuesto), y eso, que se hace querer. Lo voy a volver a ver muchas veces, fijo.
P.D.: Lo guapísimo que es Shota Matsuda y lo que pierde cada vez que lo quieren mostrar como tiarrón medio desnudo y es un tirillas. Y en esta ocasión también me ha parecido guapísimo Shosuke Tanihara, en plan guau.

(Creo que) no he visto nada más.


Libros:




Creo que Ah, pues he conseguido terminar un total de UN (1) título. Y era bueno. Y breve. Sintetiza muy bien mi estado estos meses. Pero es un fav incontestable:

-Rebelión en la granja, de George Orwell. ¿Es mi primer George Orwell? Es mi primer George Orwell. Así de incultos somos por aquí. Quería empezar con algo "ligero" y no lo ha sido, aunque sí lo ha sido. Es que es muy difícil explicar lo genuinamente BUENO que tiene que ser un escritor para en una novela de menos de 150 páginas y redactada con un estilo directo y sencillo, en forma de fábula de animales, pueda haber abarcado todos y cada uno de los aspectos que hacen de un totalitarismo (cualquiera de ellos) un arma tan peligrosa y fácil de colar en los estrados. Por medio de un cuento de animales de granja, nos habla del pueblo como masa vulnerable y manipulable, del tirano que se aprovecha de una causa justa para imponerse como un héroe, de las pequeñas cosas que se van alterando en la memoria colectiva hasta resultar indescifrable dónde se encontraba la verdad. Habla de la prensa, de la oposición y su precio, del aborregamiento, de la figura por norma pusilánime del dictador. En menos de 150 páginas, con una redacción carente de florituras y desnuda de reflexiones. Una mera exposición de los hechos, uno tras otro, sin más. Una novela absolutamente visionaria y candente en el hoy. Guau. Cómo de bueno tienes que ser para escribir esto...


Música:

Vale, gracias por existir, Lastfm; me facilitas mucho el trabajo. Maravillas de estos meses:

-Layin' Low de Hyolyn (con Jooyoung)


Cuando anunciaron que este nuevo single de mi diosa y musa era una colaboración con la maravilla de cantante que es Jooyoung, reconozco que estaba esperando un videoclip cargado de tensión sexual entre los dos como su antigua colaboración Erase, donde los shippeé mazo. No ha sido así y la única que desprende sexualidad por cada poro es ella, que se ha lucido en un regreso a por todas: baile dificilísimo, voz perfecta siempre, una presencia de diva total sobre el escenario. Adoro a esta mujer y me da pena lo infravalorada que está en una industria donde el éxito dura sólo tres años. 

-Terra y Averno de Tanxugueiras


Qué voy a decir, aparte de lo maravilloso que es tener a estas señoras haciendo que la cultura gallega se conozca en lugares donde de España sólo se identificaba el flamenco. Para mí, ha sido muy emocionante verlas a las puertas de Eurovisión (sin comentarios sobre el proceso de selección) y es fascinante cómo se superan a cada trabajo que sacan. De Averno, en concreto, aún no he superado el impacto de esa aparición mágica del peliqueiro, cómo en un par de segundos se ha plasmado a la perfección su naturaleza. Guau, de nuevo. Qué maravilla. Especialmente, teniendo en cuenta que los de Laza no se prestan a cualquier cosa y con estas chicas han colaborado sin dudarlo. Muy bien todo.

-All about you, de Birdy


Ay, qué bonita. No me gusta todo lo que saca esta chica; pero lo que me gusta, me encanta. Su voz tiene una calidez que me atrapa siempre. 

-Halo (DISCO) de Amorphis. 


Mis Amorphis han regresado con un nuevo álbum completo y reconozco no haberme puesto aún a escucharlo en la profundidad que merece, pero de primeras me ha parecido maravilloso cómo nunca sacan un trabajo vacío o mediocre. Todos sus discos son buenos, siempre. Es un trabajo que recoge muchos de los testigos auditivos de sus dos predecesores, pero que aun así se las ingenia para sonar diferente, con melodías que no habían aparecido en otros discos de Amorphis. Lo digo siempre, pero me enamoré de ellos en directo y me muero por verlos de nuevo en directo. Qué ganas.

-Superpop (DISCO) de Belén Aguilera


No soy muy de pop español y definitivamente no soy nada de la estética que esta chica lleva últimamente, pero el disco me ha sabido a gloria. Belén podría ser una cantante de tantas para mí, pero hay dos cosas que me enganchan a sus trabajos cada vez: la primera es una forma de cantar, con giros a lo negra del r'n'b, que no conocía en nuestro idioma; la segunda son las letras con las que me siento tremendamente identificada y que abordan la inseguridad, el miedo, los complejos... Es un disco casi catártico para mí.

-Stay alive, de Jungkook (y Suga) de BTS


Siempre va a haber algo de ellos, podéis resignaros ya. Jungkook ha sacado su primer canción oficial en solitario, tema de un webtoon, y es una balada preciosa. Digo lo mismo cada vez, pero es que saben dar en el clavo o quizá es que ya mi mente reacciona a los estados de ánimo que impone su música por el cariño infinito que les tengo. Es como si todas sus canciones llegaran en el momento justo. Pues con Stay alive he llorado lágrimas sanadoras y me he sentido muy arropada. Y ya está.


Viajecillos y experiencias:


¿Estoy descubriendo por fin mi provincia? Estoy descubriendo por fin mi provincia. No le oculto a nadie que Ourense es casi sin duda mi provincia menos explorada de Galicia. Y es que cuando estoy allí suelo ceñirme a mi casa y poco más, y me cuesta salir a explorar los alrededores.
Por eso, me siento orgullosa de haber arrancado el año dándole alguna que otra vueltecilla. Podéis culpar de ello al Entroido, que por fin ha vuelto y yo me reafirmo en que mi versión favorita de él es la rural, la que implica que el sonido del folión resuene entre las montañas como si se hubiera abierto la puerta del Averno. 
Este Carnaval lo he pasado entre Vilariño de Conso y Viana do Bolo y me he enamorado tanto de sus Entroidos que ya estoy pensando en volver a verme allí el año que viene. Hay algo en estas celebraciones tradicionales que a mí me agarra a mi tierra como no lo consigue ninguna otra. El Entroido es pura raíz, pura cultura, pura fiesta.


Además de estos lugares, también me dejé caer por la Boda da Pita de As Eiroás y por las calles disfrazadas de Ourense.

Estos meses, también he hecho algunas otras excursiones, tanto por mi ya pateadísima Costa da Morte, como a las Cíes en Vigo o a la zona de Ancares/Bierzo, a caballo entre Lugo y León (literal: dormí en una estación de servicio en la misma frontera). Esta última excursión me dejó con muchísima sed de volver por esa zona, bellísima a todos los niveles y culinariamente muy satisfactoria. Me enamoré de O Cebreiro, de Las Médulas, de Balboa y de todo a su alrededor.

Deseo poder seguir conociendo bien Galicia (y León, que me tiene engatusada) y viajar un poquito más lejos en cuanto me sea posible (¿adivináis quién pensaba hacer el Transiberiano este agosto?).


¡Sed felices!

jueves, 4 de noviembre de 2021

Favoritos de septiembre y octubre


He empezado a escribir el título en gallego, y de repente me he dado cuenta. Así está mi vida este curso: maestra en una escuela unitaria de aldea con siete alumnos riquiños pero mucho estrés burocrático, y hablando veinticuatro horas en gallego porque gracias a Dios en esta zona eso todavía se estila.

Lo más curioso es que sigo en la Costa da Morte. Lloré mi despedida de Fisterra en junio, pero no me he ido muy lejos. Hace apenas un par de semanas que cogí el coche un día cualquiera y lo dejé en el pueblo para hacerme el camino al faro, cosa que planeo seguir haciendo de vez en cuando porque Fisterra es un lugar especial en mis recuerdos. 

Lo hablaba el otro día con mi padre: desde que soy interina en Galicia y me muevo por mis propios medios (porque el año de Mondoñedo estaba muy verde con el coche y hasta finales de curso no me atreví a hacer el trayecto entero entre allí y Ourense), he hecho dos años la misma ruta y otros dos otra también igual. Me explico: después de Mondoñedo estuve en Betanzos, y al curso siguiente en Ferrol; mismo recorrido, sólo un pelín más largo en el segundo caso. El año pasado tocó Fisterra y ahora trabajo en Vimianzo; nuevamente, mismo trayecto salvo el último trocito.

Quizá el próximo sea el año de limitar un poquito mi mapa de Galicia para no tener que meterme dos horas y media cuando quiero ir a la casa de mis padres. De momento, me dedico a reflexionar sobre que cuando visité esta zona hace sólo tres años me resultaba novedosa y desconocida, y ahora ya me siento parte de aquí. No creo que pueda no ser un absoluto Favorito el haber pasado dos cursos de mi vida en este rincón del planeta.


Vamos con los Favoritos de este mes:


Cine

-God's daughter dances (2020). Un corto muy sencillo sobre la realidad de una mujer trans en una circunstancia muy particular. Me pareció bien actuado y que se vale de un tono amable y cargado de purpurina para explicar una situación muy difícil.


Series


Sí, seguimos con las series. Me lo dicen hace un año y no me creo que esté consumiendo ficción audiovisual episódica de forma constante, pero aquí estamos. Ha habido dos series a las que he estado muy enganchada; ninguna de ellas es perfecta, pero las dos valen la pena.

-El juego del calamar (2021). Qué original, diréis mientras ponéis los ojos en blanco. Pues yo la empecé sin saber que estaba siendo fenómeno de ningún tipo, por la única y exclusiva razón de que en Twitter era tendencia Alice in Borderland (de la que hablé hace meses) y era porque la comparaban con esta serie coreana. Aunque se puede decir que pertenecen al mismo género, son bastante distintas en tono y en temas. El juego del calamar, que no es más que una competición al estilo Battle Royale, tiene de especial que sus personajes no son adolescentes guapísimos, sino gente de todo tipo y edad que tiene en común la necesidad desesperada de dinero. Introduce juegos infantiles como medio para avanzar en la partida y la combinación de esto y el hecho de que perder es morir resulta de primeras sorprendente e impactante (para mí se pierde muy rápido el shock de los juegos). Por último, me gustó mucho que la serie se centre más en lo que mueve a los personajes que en lo que hacen en el juego; en lo que sucede por las noches que en lo reglado. También tiene una parte muy interesante de crítica social que es bastante extensible al mundo en general.
La mayoría de sus giros y revelaciones eran previsibles desde el primer segundo y hubo cosas que encontré innecesarias y/o difíciles de creer. El final podría haber sido mucho mejor. 
Con todo, no desmerece sus buenas cualidades y la recomendaría a cualquiera a quien le interese el género.

-The Morning Show, Temporada 1 (2019). Que en realidad ya me he puesto al día con los episodios que han salido de la segunda, pero voy a centrar esta opinión exclusivamente en la primera temporada. 
Reese Witherspoon es una de mis actrices predilectas desde Freeway (1996) y tenía este título en espera; quizá me echaban un poco para atrás el concepto de serie basada en el mundo de la televisión y el hecho de partir del movimiento #MeToo. Sin embargo, la primera temporada de TMS se centra en relatar una historia, con sus momentos y su contexto y sus personajes protagonistas: agresores, víctimas, cómplices. Empieza por el final, por el instante de la cancelación pública de un conocido presentador de televisión (la actuación de Steve Carell es muy buena), y narra el desmoronamiento de su mundo y el de todos aquellos que le querían. Me gustó que no cayera en amarillismos baratos y que no perdiera nunca de vista que todos somos humanos. Me gustó que analizara el clima, todo ese entramado de miradas desviadas que favorece que alguien cometa una atrocidad sin ser consciente de ello. Me encantó el retrato de la prensa actual, la búsqueda constante del shock, el periodismo del clickbait y de la verdad edulcorada al gusto del consumidor.
El final de la temporada me resultó torpe y flojo en comparación con todo lo anterior, con una resolución precipitada e innecesaria. Sin embargo, eso no anula el valor de la serie, que por si fuera poco es tan adictiva que casi no podía dormir por seguir viéndola. 
No sé si es necesario que lo diga porque soy previsible como yo sola, pero el personaje de Billy Crudup, Cory, me tiene encoñaíta perdida (Chaos is the new cocaine!). Jennifer Aniston me sorprendió muchísimo con su interpretación a ratos, y en otras escenas la encontré forzada, pero sin duda merece que estemos atentos la trayectoria dramática que le pueda esperar a partir de ahora.


Libros

-Calling a wolf a wolf, de Kaveh Akbar. Lo mencioné en uno de mis Domingos de Poesía y vuelvo a traerlo aquí porque, aunque hubo partes del poemario que no me impresionaron tanto, la primera mitad es sencillamente demoledora. Akbar es sin duda alguien de quien voy a querer leer más porque tiene una voz única y una forma de transportarte a su mundo inmediata. Hay poemas en este libro que me han dejado cicatriz.

-Despertaré en Shibuya, de Anna Cima. Qué maravilla de novela, qué cosa deliciosa y especial. Comencé a leerlo en Francia en agosto, pero apenas había avanzado en el mes de septiembre y por fin me enganché de nuevo en octubre. Despertaré en Shibuya es un libro por y para otakus, por y para amantes de la literatura y por y para apasionados en general. No podía dejar de pensar en mi amiga Mai mientras lo leía. No podía dejar de pensar en nuestra adolescencia fascinadas por la música japonesa y el cine y el manga. 
Es una novela distinta de todo lo que he leído en mi vida, escrita desde la sencillez de la narración de una chica normal, como tú y yo, que cuenta algo tan cotidiano como el enamoramiento de Japón por parte de una muchacha checa y cómo esto la lleva a estudiar Japonología en la Universidad y a dedicar horas y horas a investigar y traducir a un escritor del que apenas ha trascendido nada.
No sé qué es lo que tiene este libro. No sé si es lo fácil que es verme (y ver a muchas otras personas que conozco) identificada en la Jana jovencita que viaja por vez primera a Tokio y se deja un trozo junto a Hachiko. No sé si es lo normal y a la vez apasionante que resulta que el grueso de la novela no sea más que unos universitarios apasionándose por un tema y dedicándole todo su tiempo. No sé si es la facilidad con la que la autora consigue que nos enamoremos de todos ellos, o la forma en que Praga se respira en cada página, o el absoluto acierto de transcribir fragmentos de la novela japonesa que la protagonista está traduciendo y que se sienta absolutamente como una novela nipona real de la época. 
Despertaré en Shibuya ha sido una lectura mágica, una lectura para mí. Volveré a ella y me reiré mucho de los estereotipos del mundo otaku occidental y me quedaré pensando en las cosas que Jana encuentra extrañas y desagradables de Japón y me sentiré un poquito identificada con algunos fantasmas que vagan por sitios a los que no pertenecen.


Música

Más escuchadas según Last.fm:

-My Universe, de Coldplay y BTS


-La paura del buio, de Maneskin. Me he enganchado tarde, pero me he enganchado bien a estas gentes que sólo tienen veinte añitos pero saben lo que están haciendo y se comen el escenario.


-This is how the world ends de Badflower, EL PUÑETERO DISCO ENTERO porque es todo lo que esperaba de ellos y más. Tengo muy pendiente escribir una entrada sobre este grupo, me están dando la vida últimamente. Mis canciones favoritas del álbum, a falta de madurarlo más, son: Tethered, Stalker, Don't hate me y She knows. UF.



-II - Those we don't speak of, el nuevo disco de Auri. Es una joya absoluta, mucho más absorbente que su primer trabajo, profundamente ambiental y emotivo. Habla de mí, de alguna manera. Habla de mí por completo. Es una delicia. Mis canciones favoritas son: Scattered to the four winds, It takes me places y The duty of dust. Puede que también necesite redactar una entrada sobre Auri, o a lo mejor es el momento de sentarme a explicar lo de Tuomas Holopainen en mi vida.



Viajes


¡Sí! ¡Sí! ¡Seguimos desperimetrados! Cuesta tantísimo creerlo después de lo que fue el curso pasado. Ojalá, y toco madera, no cambien las cosas tanto como para que sea necesario volver a restringirnos. Yo soy feliz con lo poquito que tengo: con las escapadas a lugares cercanos, con los trayectos en coche y los planes más de monte que de ciudad. 

En octubre, aproveché el puente para escaparme con Laura a Portugal. No conocíamos Braga y nos pasamos tres días simplemente dejándonos llevar por sus alrededores, chapurreando el idioma, pateando castros, durmiendo en un monasterio precioso en Amares y escuchando los clásicos de Raphael y Rocío Jurado a todo trapo. Me cagué mucho en las carreteras empedradas cuando las encontraba cuesta arriba, mi amiga casi se queda sin móvil en el Bom Jesus (me tendríais que haber escuchando llamando a su teléfono y teniendo que dialogar con un amable portugués que nos salió al encuentro para devolvérnoslo) y no acerté con los postres aunque sí lo hice con el menú de 3€ en Barcelos.
Portugal siempre es un regalo y cualquier pequeña aventura en 2021 es un milagro.


¡Y esto ha dado de sí el bimestre! Ya sabéis que los inicios de curso siempre son un poquito caóticos por lo que conlleva la adaptación, y en este caso se me ha sumado el tener que realizar las funciones burocráticas que en un centro normal serían competencia del equipo directivo. Todo a pequeña escala, pero igualmente todo. 

Espero que noviembre y diciembre me permitan volver al cine, seguir con las series y especialmente viajar un poquito más; por planes no va a ser, ¡el caso es poder cumplirlos!


Cuidaos mucho y sed felices.

jueves, 1 de julio de 2021

Favoritos de mayo y junio

¡Feliz verano! ¡Felices vacaciones para los que estéis de descanso, ánimo y paciencia para los que no!

Si me hubieran dicho, en el año 2011 (cuando me presenté a mis primeras oposiciones), que en 2021 iba a estar recibiendo julio con las mismas perspectivas vitales a corto plazo (sentarme en una silla a redactar un tema, pasar por el trago siempre traumático de exponer de memoria delante de una gente que ni siquiera me escucha, albergar esperanzas para que las destrocen delante de mis narices...), seguramente habría tomado decisiones distintas. No sé si para bien o para mal, pero empecé en esto asegurando que me daba cinco años y sino a otra cosa. La vida cambia cuando te encuentras con que la pesadilla en realidad te da de comer, pero sigue siendo una pesadilla.

En fin, que estoy de oposiciones una vez más y me siento como en todas las ocasiones anteriores: ansiosa, nerviosa, en pánico a ratos y abstraída por completo de la situación en otros momentos. 

He tenido un bimestre inusual y un poco desaprovechado, pero ya no me pesa no hacer todas las cosas que habría querido; es más sano fluir y abarcar lo que tu cuerpo puede en cada momento. He estudiado más de lo que pensaba y menos de lo que debía, y así con otras actividades como "viajar" (intramuros, que sigo sin haber pisado suelo no gallego desde febrero del año pasado), nadar y leer.
Lo genial: he escrito como antes. No muchísimo ni genial, pero sí como más me ha llenado siempre hacerlo: en trance, compulsivamente, hasta las tantas de la madrugada sin poder soltar el relato. Hacía muchos años que no me ocurría y no ha salido de ello ninguna gran obra, pero me he sacado de dentro una novelilla de cien páginas que se han escrito en total abandono a la propia escritura. Y no tengo intención de compartirla ni de hacer nada con ella porque no es algo de calidad, pero sí que me ha servido para calentar motores y volver a embriagarme de ello.

Aparte de eso, saco unos cuantos favoritos de los que os quiero hablar porque me dieron la vida en mayo y junio:


Series

He visto dos miniseries que me han gustado mucho, mucho. Ambas están en Filmin y ambas valen la pena:

-Héroes invisibles (2019). Como ya la he reseñado en una entrada anterior, no me voy a extender mucho. Narra la historia de tres diplomáticos finlandeses (y uno sueco) que trabajaban en Chile en el momento del golpe de estado de Pinochet, y cómo ayudaron a salvar muchísimas vidas. El mayor acierto de la serie, para mí, es el tono sencillo con el que se cuenta la historia, como una mera constatación. Me transmitió muchísima esperanza en la humanidad.

-Laëtitia o el fin de los hombres (2019). Nuevamente una serie basada en hechos reales, en este caso el relato de un crimen ocurrido en Francia en 2011: el de una joven desaparecida que posteriormente fue encontrada a trozos tras haber sido también violada. Lo duro de la historia ni siquiera es este crimen, sino cómo a raíz de algo así se va desenredando la madeja y salen a la palestra años de malos tratos y abusos sexuales hacia ella y su hermana. Es un caso impactante y muy simbólico en cuanto a todo lo que sacó a relucir, a todo lo que había detrás. Habla de cómo se mira hacia otro lado muchas veces ante ciertos indicios, ya sea por miedo o por la necesidad de pensar que se han salvado vidas en vez de condenarlas, como es el caso de la trabajadora social que se ocupó de esas niñas. 
La serie está muy bien hecha, desmiga las diferentes situaciones y se erige como un tremendo manifiesto feminista. No me gustó, especialmente a la luz de esto último, ese punto petulante del detective y el juez arreglando el país; todo lo demás está muy bien, incluidas la superficial crítica a Sarkozy (se podría haber profundizado un poco) y las interpretaciones de Marie Colom, Sophie Breyer y Sam Karmann.


Películas

No ha sido el mes del cine en lo que definitivamente tampoco está siendo el año del cine para mí. He visto pocas cosas y, de ellas, menos aún me han convencido. Estuvieron bien pero se me quedaron muy cortos estos tres títulos: Shiva Baby (2020), Una joven prometedora (2020) y Del inconveniente de haber nacido (2020). Un simple meh para El prisionero de Zenda (1952), si bien la presencia y el buen hacer de James Mason para mí compensarían siempre cualquier bodrio.

Las que sí me encantaron son sólo una más dos revisionados:



-A song called hate (2020). Es lo que parece: un documental sobre Hatari, el grupo islandés con puesta en escena BDSM que representó a Islandia en Eurovisión 2019 en Israel (soy absolutamente fan de ellos). El documental me pareció excelente, prueba gráfica de la dureza y presión de una situación de la cual, desde fuera, únicamente podíamos ver la performance. Totalmente metidos en su papel ante los medios, se vieron muy ahogados por la presión que les llegaba desde su país (Islandia reconoce la soberanía de Palestina), así como la vigilancia de cuanto hacían por parte de las autoridades israelís competentes. Una posición lejos de ser fácil, que asumieron de forma muy valiente y que explican en el documental ya sin actuación, sólo como personas llevando a cabo una misión.
También se ve reflejada la relación entre ellos, especialmente entre Klemens y Matthias, y es muy bonito y necesario que exista representación de esa amistad cargada de cariño y cuidado entre hombres adultos.

-Los revisionados maravillosos: El Señor de los Anillos en el cine después de todos estos años (he llorado bastante) y Hedwig and the Angry Inch; esta última se puede analizar hoy en día desde puntos de vista muy diferentes y algo controvertidos que quizá no existieran cuando se estrenó en 2001, pero para mí sigue siendo perfecta.


Libros



-Las bestias olvidadas de Eld, de Patricia A. McKillip. Ni siquiera me sonaba el nombre de la autora, pero vi que Duermevela Ediciones, de la booktuber Magrat Ajostiernos, lo editaba y me enamoré de la portada. Es un libro, sencillamente, perfecto: fantasía clásica con los ritmos y tonos de la fantasía clásica, pero que da una vuelta al viaje del héroe para convertirlo en una gesta hacia su propio interior. La protagonista, Sybel, poderosísima hechicera heredera de las bestias míticas más impresionantes, debe enfrentarse a difíciles decisiones que la irán modelando como persona y decidirán el futuro del mundo tal y como lo conoce.
La historia fluye todo el tiempo, sin un solo momento de bajón pero sin desbocarse; desde el primer párrafo el lector sabe perfectamente en qué tipo de relato está inmerso. 
Gran trabajo de esta autora y seguro que leeré más de ella.

-La leyenda del rey errante, de Laura Gallego. A ver por dónde empiezo con éste. Lo principal que tengo que comentar es que esta novela me ha hecho muy, muy feliz.
Veréis: yo fui una de esas adolescentes obsesionadas con Memorias de Idhún al punto de escribir cartas a la autora (tengo a buen recaudo su respuesta, escrita a mano y de verdad: no me respondió un mero agradecimiento, sino que se leyó lo que le había contado y me fue contestando a todo), ser activa en su foro e ir a verla a varias firmas de libros. El origen fue MdI, pero tengo que decir que las novelas que más me enamoraron en su día fueron La emperatriz de los etéreos y mi absoluta favorita de ella (que no he vuelto a leer por pánico a que haya perdido calidad para mí en estos años): El coleccionista de relojes extraordinarios.
Me devoraba todo de Laura Gallego en aquella época, hasta que, a partir de 2010, para mí perdió el encanto. Leí Donde los árboles cantan y El libro de los portales, ambos tan decepcionantes (el primero más que el segundo) que decidí distanciarme por un tiempo. Desde entonces, en mi cabeza rondaba la duda: ¿ha empeorado o simplemente sus libros eran para mi yo de 18 años? Tengo la espinita de volver a leer MdI, pero también he visto varios vídeos de gente que los ha releído años más tarde y las opiniones no son halagüeñas.
El caso es que tenía La leyenda del rey errante en mi estantería desde hacía mucho tiempo, firmado porque lo gané en un sorteo, pero no me llamaba tanto. Quién me iba a decir que me reconciliaría con la autora de esta manera: es una historia perfecta. Por su lenguaje, extensión y forma, es evidentemente un trabajo menos pretencioso y tal vez dirigido a un público más joven que sus grandes títulos; sin embargo, Laura Gallego gana en este tipo de trabajos. Un relato bien hilado, con estructura de cuento y una ambientación excelente que te sitúa en mitad del desierto de un plumazo. Podría ser, realmente, una leyenda clásica de lo bien hecho que está. Tiene buenos personajes, intriga, catarsis y redención; lanza una moraleja potente sin adoctrinar ni adoptar ningún tono didáctico.
Así que sí, me ha hecho feliz, me ha recordado por qué me gustaba tanto Laura Gallego y me ha dado ganas de volver a ella, o al menos a mis títulos favoritos de ella.

-El último mosquetero, de Jason. Esto fue algo aleatorio que encontré en la biblioteca de mi ciudad, aunque quienes leáis cómic europeo habitualmente conoceréis al autor (yo, ni idea). Total, que yo veo unos perritos dibujados bajo ese título y junto a una sinopsis que habla de Athos, mosquetero del rey, perviviendo durante cuatro siglos y enfrentándose a unos aliens, y allí que me tengo que ir. Es una historia corta, absurda y deliciosa, en la que un Athos frustrado por la pérdida de los buenos valores propios de su época y de la heroicidad del mosquetero debe salvar a Francia de un ataque extraterrestre. Un tomito divertido y perfecto.


Música 

Las cosas más guays de estos meses fueron: 

-Butter, de BTS. Y el single completo sale la semana que viene junto con una nueva canción, así que podéis esperar sin margen de error que los siga mentando en próximas entradas. Canción fácil, de buen rollo y chicos guapísimos y adorables.



-CHOKE, de The Warning. ¿Alguien se acuerda de unas niñas mexicanas que fueron virales hace años por tocar temas de los Foo Fighters en Youtube? Bueno, yo las descubrí quizá un pelín más tarde, creciditas y con su propia música en marcha. Tras haber estado trabajando en su nuevo disco, en mayo lanzaron el primer adelanto y es un absoluto hit. La he escuchado muchísimo y me encanta.



-MASS, de the GazettE. En el anterior Favoritos os confesaba haberle dado mucha caña al single de adelanto y ahora toca decir que el mero hecho de que esta gente saque música ya me hace feliz. Esperaba otro tipo de disco, quizá más sólido en su sonido, pero han decidido hacer lo que les da la gana y sacar un compendio de canciones distintas entre sí, todas muy suyas y que vienen a representar los distintos géneros y estilos que han ido explorando a lo largo de su carrera. Es como un mixto, pero todas las canciones son temazos, Ruki canta en varias de ellas en un registro más grave de lo habitual que me eriza la piel y la sección rítmica del grupo hace una bestialidad de trabajo. Mis favoritas son Daku y ROLLIN', pero todo el álbum es para gozárselo mucho.



-GODZILLA y Human, de The Veronicas. A mí que alguien me explique si es normal que cojan estas señoras y saquen dos discos a la vez, ambos se podría decir que conceptuales y ambos increíbles. Con toques de Dua Lipa y de todo ese rollito retro que se lleva ahora mismo, se lo llevan totalmente a su terreno porque todo ese imaginario ha ido siempre mucho con las Origliasso. Hay un par de canciones que no me han hecho tanta gracia, pero en general me parecen dos discazos y algunos temas no puedo dejar de escucharlos: Stealing Cars, Sugar Daddy, Catch Fire, Goodbye, Human, Jealous... Todas buenísimas y adictivas.


Conciertos

A ver: conciertos, lo que se dice conciertos... Me están faltando sobremanera. Era consciente de que una de mis constantes desde hacía años era poder ir a unos cuantos conciertos de mis grupos favoritos al año, pero no sabía cuánto iba a acusar su falta.

Eso sí: viva Internet.

-Nightwish dio hace nada un par de shows online y ahí que me tenía que plantar. Lo cierto es que había comprado la entrada antes de que Marko Hietala anunciara su salida de la banda y no estoy segura de si la habría pagado de haberse puesto a la venta posteriormente. Con todo y notándose infinitamente la ausencia de Marko (de su voz, de su presencia y del sello tan único que imprimió en el grupo durante sus años en él), me sorprendí disfrutándolo mucho. El formato con todo ese CGI no me apasionó, la setlist en general no me pareció la óptima y eché de menos canciones que por otro lado agradezco que no intentaran versionar sin él, como Wish I had an angel o The islander. Pero el grupo hizo un enorme trabajo, especialmente Floor y Troy adaptando las líneas que cantaba Hietala, así como Jukka Koskinen de Wintersun como bajista en funciones. 
Pensaba que me pondría muy triste por no estar él presente y que no querría saber mucho más de ellos (Marko es para mí un adiós muchísimo más notable que ninguno de los anteriores), pero me quedé más bien con una sensación de expectación por lo que llegará a venir. Creo que, si Tuomas sigue haciendo canciones buenas, es difícil que me vaya a poder desvincular de Nightwish nunca.

-También pagué por ver en directo a BTS y esto creo que ya va a ser costumbre. Dieron un doble concierto online cargado de sorpresas y momentazos y me lo pasé pipa viéndolo. El highlight de los dos días, para mí, es y será el rap en español de RM y Jimin haciendo la parte de Becky G en Chicken Noodle Soup: aparte de la obvia dificultad de rapear en un idioma que no conocen, que decidieran no tocarle un pelo a la letra me parece lo más sexy que he visto en muchísimo tiempo. Fan absoluta de ellos, sin más.


Mayo y junio fueron meses de estar por Fisterra y alrededores, despidiéndome poco a poco de los sitios y dedicándoles a todos ellos mucho tiempo de esparcimiento. Estuve de nuevo en Outes, en Rianxo, en Catoira, en Ézaro, en Vimianzo, en Negreira, en Carballo y en otros puntos de la zona, sin alejarme demasiado de mi vivienda del curso. No creo que pueda haber nunca nada más destacado que haber visto un atardecer rojo fuego en Vilán.

Despedirme de Fisterra ha sido una cosa bastante rara, tal vez porque dadas las circunstancias he pasado muchísimo tiempo en ella. Llegué a mimetizarme bastante y creo que dentro de no demasiado tiempo voy a empezar a sentir mucha morriña. Pero así es la (mi) vida y, por ahora, al menos durante un año o dos más, me comprometo a errar; después ya se verá.

¡Sed felices!