sábado, 20 de marzo de 2010

Pasión, vocación, don

sábado, 20 de marzo de 2010

"Cuando la música auténtica me posee -la música de las esferas, la música que va más allá de la comprensión-, esto no tiene nada que ver conmigo, porque yo soy sólo el canalizador. La única dicha para mí es que se me otorgue algo así, y luego lo transcribo. Como un médium. Y esos momentos son mi razón de vivir".
(John Lennon)

"Lo que uno desea es ser movido por la verdad y poder interpretar esa verdad, valiéndose de lo que uno siente y experimenta, ya sea pena o alegría, para dar un mayor significado a su vida y, también, mover a los demás.
Esto es el arte en su forma más elevada. Por estos momentos de iluminación sigo yo viviendo".
(Michael Jackson)


Quizá suene ostentoso por mi parte, pero, cuando leo la forma en que estos dos impresionantes artistas describían la inspiración, la fuerza del proceso, la magia de la música, comprendo perfectamente lo que quieren decir. No es mi intención medirme con dos seres con tanto talento como ellos (ni mucho menos), pero, cuando me detengo a pensar en lo que yo hago, en lo que a mí me mueve, que es escribir, experimento exactamente las mismas sensaciones, y esos instantes en que una fuerza superior me mueve y se adueña de quién sabe qué rincón perdido de mi cerebro para sacar a la luz párrafos que después me sorprendo de haber escrito, son mi razón de vivir.

Siempre he querido ser escritora, desde que era pequeña, y, si no se hubiesen tirado todos a la basura, en mi casa podrían encontrarse cientos de papeles con historias que escribí en diferentes momentos de mi infancia. Es algo que hago de manera irracional e irreflexiva, en parte como forma de expresarme, en parte sólo para mi propia felicidad, y constituye un estado superior en el que la que manda ya no soy yo, sino esa garra irrefrenable que semeja apoderarse de mí. Es algo tan fuerte, tan potente y tan especial, que parece mentira que no sea más que algo que sucede por dentro. No creo que exista nada superior.

Para mí, lo han descrito perfectamente en su canción Volar, los chicos de LEO 037:
"Y ese día llegará, la emoción te hará flotar; sentirás tu corazón a tu pecho desgarrar con la furia de un volcán".


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