domingo, 13 de noviembre de 2016

[Domingo de Poesía] Romero solo

domingo, 13 de noviembre de 2016
El año pasado, comencé esta sección, que pensaba publicar periódicamente; pero, como tantas otras, acabó cayendo en el olvido. Paseando por Blogger semanas atrás, una sección dedicada a la poesía en Mi rincón de libros y yo me hizo recordar este espacio, así como enfadarme conmigo misma por haberlo abandonado.

La poesía es una parte fundamental de mi vida, mi manera de respirar y sentir y aprehender el mundo. Hay en este mismo blog una entrada de 2012 donde os compartía algunas de mis definiciones favoritas de poesía, y sin duda la que siempre llevo grabada a fuego es la que realizaba Juan Ramón Jiménez:

La poesía, principio y fin de todo, es indefinible. Si se definiera, el definidor sería el dueño de su secreto, el dueño de ella, el verdadero, el único dios posible. Y el secreto de la poesía no lo ha sabido, no lo sabe, no lo sabrá nunca nadie, ni la poesía admite dios alguno: es diosa única de Dios, por fortuna para Él y para los poetas.

Reinauguro esta sección y lo hago con nuevo formato ya que, además del poema del día, empezaré a compartir una brevísima biografía de su autor. En este caso, el amor surgió en mi escapada a la desconocida y despampanante Zamora, donde me topé con estos versos en el muro que cerraba el patio de una iglesia. ¡No puedo esperar a leer el poemario entero!

ROMERO SOLO de LEÓN FELIPE


Imagen propiedad de Nueva Tribuna.
Nacido en Zamora en 1884, su nombre completo era Felipe Camino Galicia de la Rosa. Ejerció de farmacéutico al tiempo que recorría el país como actor cómico con una compañía de teatro. Estuvo tres años en la cárcel por apropiación indebida de fondos monetarios. De ideología republicana, fue militante de dicho partido. Tras residir en Madrid y Barcelona, se marchó a hacer las Américas, residiendo en Guinea Ecuatorial, en Estados Unidos y en México, donde fallecería en 1968; allí ejerció de bibliotecario y profesor. También fue traductor de poesía, entre otros de Walt Whitman. Esta propensión a cambiar radicalmente de hogar y de oficio conecta con toda su obra y muy directamente con el poema que os presento.

Ser en la vida romero,
romero solo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero, romero..., sólo romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez solo y ligero,
ligero, siempre ligero.

Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo
digamos los versos.
La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos,
decía el príncipe Hamlet, viendo
cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo
un sepulturero.
No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos
cualquiera sirve, cualquiera... menos un sepulturero.
Un día todos sabemos
hacer justicia. Tan bien como el rey hebreo
la hizo Sancho el escudero
y el villano Pedro Crespo.

Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo.
Pasar por todo una vez, una vez solo y ligero,
ligero, siempre ligero.

Sensibles a todo viento
y bajo todos los cielos,
poetas, nunca cantemos
la vida de un mismo pueblo
ni la flor de un solo huerto.
Que sean todos los pueblos
y todos los huertos nuestros.


Cuando leí este poema en medio de la calle, poco me faltó para llorar. Hacía tiempo que no encontraba estrofas con las que me sintiera tan identificada. ¡Ojalá que fuéramos romero solo, sin dar nada por sentado, sin acostumbrarnos a nada! 

¡Feliz domingo!

1 comentario:

Mi rincón de libros y yo dijo...

Holaa guapa!!
Oh, muchas gracias por mencionarme y me encanta que hayas retomado esta sección.
Me gusta mucho poder leer la biografía del autor pero sobre todo saber cómo llegaste a ese poema, como lo descubriste. Es precioso y no me extraña que te sientas identificada :)
Un beso :)

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