No existe pensar en música en directo que no implique, de forma inmediata e intransferible, pensar en ti.
Dir en Grey es la realización perfecta (distando mucho de serlo) de lo que supone la experiencia del vivo, del poner la piel y las entrañas al servicio del ejercicio compartido de la vulnerabilidad que es la esencia misma del arte.
Cada vez que me he encontrado a mí misma frente a ti, esa ha sido la definición de música en directo. De vulnerabilidad. De humanidad. De arte. De verdad.
Cada vez que me he encontrado a mí misma frente a ti ha sido en locales cerrados de Europa, ¡tres veces en el mismo en Berlín!, una en Londres, otra en Varsovia. En todos los casos en compañía de muchas otras personas que estaban allí para sentir, porque una sabe que a un concierto de Dir en Grey se va a abrirse en canal y sangrar. En todas esas ocasiones lloré, chillé gilipolleces, canté, sonreí muchísimo y me sentí vista, identificada, reflejada a pesar de no ser más que una ovejita del rebaño que es el público de un grupo.
Cómo lo haces para ser yo, para reflejarme a mí, para reflejarnos a todos, para ser espejo de una humanidad herida, enferma, horrible y frágil, Kyo, no lo sé. No hay otro artista como tú. Hay grandes compositores, grandes poetas, visionarios, performers, juglares, canalizadores, mensajeros. Pero no hay nadie como tú. Nunca he visto en un escenario a nadie como tú y el día que haya perdido la esperanza de volver a verte me sentiré en paz con lo imperecedero que me has dado, pero eternamente huérfana de ese artista que sólo eres tú.
Si decidieras mañana que se acabaron los conciertos, querría expresarte de alguna forma la admiración y el agradecimiento por haber vestido piel humana frente a mí tantas veces. Querría pasar el resto de mi vida colocándote en un pedestal y reconociéndote como uno de los mayores genios que ha dado esta especie patética de la que formo parte. Querría que todo el mundo lo supiera, que todo el mundo hubiera podido experimentar lo que es tenerte delante muriendo sobre el escenario.
No te mueras, Kyo. No dejes de hacerlo, pero no te mueras. Dúranos muchísimo o dúranos mañana, pero sigue aferrándote con todas tus fuerzas a lo que eres. Sigue siendo.
No existe pensar en música que no implique pensar en ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Al comentar en este blog, manifiestas conocer y estar de acuerdo con la Política de Privacidad del mismo.