domingo, 7 de febrero de 2010

The Road, ¿esperanza para la humanidad?

domingo, 7 de febrero de 2010
Tengo varias cosas de las que hablar estos días por aquí y no me ponía de acuerdo conmigo misma sobre cuál tenía que ser la primera, hasta que, hace apenas una hora, he terminado de ver The Road, una película que esperaba desde hacía tiempo y que afortunadamente encontré para ver online en versión original.
Posiblemente no me llamaría la atención el filme en sí de no ser por el reparto, con la guapísima Charlize Theron, a la que admiro como profesional y como persona, y con uno de mis actores favoritos, Viggo Mortensen, hombre renacentista donde los haya, siempre activo, artístico y, sobre todo, entregado a lo que hace. Por él he visto algunas de las porquerías más grandes por las que he pagado, y es que, por más que él defienda su papel estelar en Una historia de violencia, no puedo olvidar el odio con el que me miraron mis amigos cuando salimos del cine aquella noche. "¿Por qué nos has traído a ver esta mierda?", me preguntaron; Viggo Mortensen no era suficiente explicación para ellos.

Dejando de lado el hecho de que una película con este artista va a atraerme como un imán sí o sí, The Road es lenta, silenciosa, gris, sobrecogedora. Se ambienta en un mundo post-apocalíptico, pero no habla del Apocalipsis. No le interesan las causas ni las razones, sólo las consecuencias reflejadas en la historia de un padre y un hijo que sobreviven en una realidad difícil, empañada en todo momento por un compañero sutil: el miedo.

Basada en la novela de Cormac McCarthy y con apenas 80 minutos de duración, este interesantísimo viaje nos lleva a un lugar donde nos despojamos de la presión que ejercen sobre nosotros la sociedad y la cultura para convertirnos en lo que somos, sin aditivos: personas. Personas en un mundo donde no hay más juez que la propia conciencia, y donde el miedo puede justificarlo prácticamente todo. No me equivoco al explicarlo en primera persona: en The Road no se narra solamente el día a día de ese padre y ese hijo que siguen adelante, se cuenta la historia del ser humano, un animal entre animales, y sin embargo con algo distintivo, el fuego interior, que en ocasiones sólo la inocencia del niño parece recordar.
La Tierra es un lugar abandonado, donde los dos protagonistas caminan en soledad casi total, y donde la muerte semeja una amiga íntima. Dios no existe y la esperanza parece haberse perdido en la noche de los tiempos.
"También es un cuento bonito, que transmite mucho cariño. Leyéndolo, se me rompía el corazón: sentía tristeza, pero también amor por mi familia, por gente que se ha muerto o que está sufriendo", dice Viggo Mortensen, haciendo alusión al que, por encima de todo lo que comentaba, es el eje central de esta cinta: el amor incondicional.

En definitiva, The Road es una película que puede gustar más o menos y funcionar mejor o peor pero que, si dejas que penetre dentro de ti y te olvidas de que estás mirando hacia la pantalla, va a hacer que sientas muchísimas contradicciones y muchísimas inquietudes. Te dará miedo, pero también te tranquilizará.


1 comentario:

Arfou dijo...

me está llamando mucho.... quiero verla!

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