miércoles, 23 de mayo de 2012

Canciones en el corazón de Sherwood

miércoles, 23 de mayo de 2012
Lo malo de los críticos, o de una proporción importante de los mismos - comentaba en mi entrada anterior citando a Arthur Schopenhauer -, es que se creen que son ellos los que determinan si algo es bueno o es malo. Si me fiara de los críticos tendría que renunciar a la mayor parte de las cosas que me gustan. Una de las primeras sería probablemente esta serie, una de mis favoritas, una de las que más sonrisas y lágrimas me han sacado nunca. La culpa no es sólo de la serie en sí, por supuesto, sino que mi amor incondicional por el personaje de Robin Hood viene de atrás, de muy atrás, de mis cinco años y mi primer contacto con los cuentos, de esa sensación de pertenencia mutua que desarrollé inmediatamente hacia ellos, de esa libertad que saboreo siempre que me pongo a escribir, siempre que aquella niña se ponía a escribir.
Como Alicia, como la Bella, como el patito feo, Robin Hood entró de cabeza en el ránking de mis personajes favoritos, y es imposible sacarlo de ahí. He visto muchísimas versiones diferentes de su historia, he leído esa primera referencia en Piers Plowman y la bonita novela de Howard Pyle. La serie de la BBC, emitida por laSexta hace unos años, no es espectacular a nivel técnico ni narrativo (aunque hay diálogos extraordinarios), no tiene ningún tipo de pretensión histórica ni está especialmente bien ambientada. Sin embargo, Jonas Armstrong tiene algo de Robin Hood, de mi Robin Hood imaginario, que nunca han tenido Michael Praed ni Sean Connery. Es una serie sumamente entretenida, pero además tiene algo que me lleva directamente a los alegres cantos de la narración de Pyle, o incluso a la ironía de la versión de Disney. Quizá sea el refugio en el alma misma de Sherwood, o la cantidad de momentos desenfadados que me hacen reír con añoranza, o el grito de: "¡Nosotros somos Robin Hood!", que eleva esta versión, en cierto modo tan moderna, al nivel de la leyenda en la que se inspira.
Hace unos días encontré los capítulos completos en Youtube y decidí ponerme a verlos de nuevo, por tercera o cuarta vez. Es increíble cuando te reencuentras con algo y te sientes en casa. La valiente Marian (probablemente la mejor versión que se haya hecho del personaje), el excéntrico y magistralmente interpretado sheriff, Djaq, Will Scarlet, Much, Alan... Los quiero tanto a todos que son como viejos amigos. Especialmente Much y su charlatanería.
Robin Hood en su concepción medieval reúne todas las características necesarias para convertirse en el héroe romántico. Y yo, que soy una persona fundamentalmente romántica, no puedo escapar de sus garras. Uno de mis grandes sueños es y ha sido siempre llegar a visitar algún día el maravilloso bosque de Sherwood, acariciar la corteza del Major Oak y recordar tiempos pasados, imaginados, cantados y, sobre todo, amados.

Hay un poema de John Keats (indudablemente uno de mis favoritos en general) que nunca soy capaz de leer sin ponerme a llorar. Un homenaje perfecto a una leyenda perfecta. Un sueño que duerme en las raíces mismas de Inglaterra.

NO! those days are gone away, And their hours are old and gray, And their minutes buried all Under the down-trodden pall Of the leaves of many years: Many times have winter’s shears, Frozen North, and chilling East, Sounded tempests to the feast Of the forest’s whispering fleeces, Since men knew nor rent nor leases. No, the bugle sounds no more, And the twanging bow no more; Silent is the ivory shrill Past the heath and up the hill; There is no mid-forest laugh, Where lone Echo gives the half To some wight, amaz’d to hear Jesting, deep in forest drear. On the fairest time of June You may go, with sun or moon, Or the seven stars to light you, Or the polar ray to right you; But you never may behold Little John, or Robin bold; Never one, of all the clan, Thrumming on an empty can Some old hunting ditty, while He doth his green way beguile To fair hostess Merriment, Down beside the pasture Trent; For he left the merry tale Messenger for spicy ale. Gone, the merry morris din; Gone, the song of Gamelyn; Gone, the tough-belted outlaw Idling in the “grenè shawe;” All are gone away and past! And if Robin should be cast Sudden from his turfed grave, And if Marian should have Once again her forest days, She would weep, and he would craze: He would swear, for all his oaks, Fall’n beneath the dockyard strokes, Have rotted on the briny seas; She would weep that her wild bees Sang not to her—strange! that honey Can’t be got without hard money! So it is: yet let us sing, Honour to the old bow-string! Honour to the bugle-horn! Honour to the woods unshorn! Honour to the Lincoln green! Honour to the archer keen! Honour to tight Little John, And the horse he rode upon! Honour to bold Robin Hood, Sleeping in the underwood! Honour to Maid Marian, And to all the Sherwood-clan! Though their days have hurried by, Let us two a burden try.

2 comentarios:

Sandy-marie Blackwood dijo...

Is that the series where's Harry Lloyd? Or have they made another Robin Hood series/movie? :D

Kaoru Himura-Takarai dijo...

It's the Harry Lloyd one :D I love it, so I've already watched it a few times since it first came out.
When I first watched Game of thrones, I kept telling myself that I certainly had seen Viserys somewhere before. Then I realized it was the same boy. XD

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