martes, 6 de noviembre de 2012

Producciones nacionales

martes, 6 de noviembre de 2012
Me gusta pensar en España como en Justin Bieber. A ver, no me malinterpretéis, no estoy hablando del país en sí, sino de las posturas de la gente al respecto. Como en el caso de la estrella americana, cuando sales a la calle y preguntas por tu país aparecen simpatizantes acérrimos y apasionados detractores; pero rara vez topamos con el término medio.
En mi caso, me toca codearme en mayor medida con la facción hater de la especie en ambos ámbitos: con Bieber y con el país en el que vivo. He soportado unas cuantas miradas de reproche por decir que no considero la existencia de Justin una amenaza para mi salud, y otras tantas por reconocer que me gustan muchas cosas de España. En fin, allá cada uno, pero la actitud de negación automática hacia todo lo que se produce en nuestro país me resulta, cuando menos, cerril.

He visto a lo largo de mi vida muchas series españolas y, aunque soy la primera en reconocer que el 99% es porquería, también he disfrutado unas cuantas y he pasado muy buenos ratos delante del televisor. Sin duda, la más interesante de los últimos tiempos ha sido El internado, que seguí desde el comienzo y devoré hasta el final, incluso cuando ya se notaba demasiado que estaba siendo arrastrada por los suelos a fin de satisfacer los deseos económicos de la cadena. Ya conocía a Yon González, pero fue El internado la serie que me hizo apreciarlo de verdad como actor, y de hecho él es la principal causa de que, ahora que ya se emite en Antena 3 la segunda temporada, haya decidido echarle un vistazo a Gran Hotel.
"La Downton Abbey española", como le llama alegremente la prensa, sorprende para bien, y nunca esperé que fuera a resultarme tan encantadora. Se trata de una ficción histórica que transcurre hacia 1905 en un hotel de lujo propiedad de doña Teresa de Alarcón (Adriana Ozores). Julio Olmedo (Yon González), un joven de clase baja, viaja a Cantaloa a fin de visitar a su hermana Cristina (Paula Prendes), quien trabaja de doncella en dicho parador. Sin embargo, una vez allí se encuentra con una situación que no imaginaba: la muchacha parece haberse evaporado y los sirvientes aseguran que fue despedida por cometer un hurto, marchándose sin decir adiós a nadie. Julio, convencido de que su hermana no ha podido irse sin haberlo informado, comienza a investigar y a desentrañar oscuros secretos de la familia Alarcón, todo ello con la ayuda de Andrés (Llorenç González) y de la señorita Alicia de Alarcón (Amaia Salamanca), la hija de doña Teresa. Además del misterio y la intriga, en esta serie se mezclan dosis de romance, comedia y drama.
Sin olvidar que tiene algunas fisuras y hay algunas tramas que no acaban de cuajar, y pese a que no todas las interpretaciones son tan buenas como cupiera esperar (mención aparte, obviamente, merece la gran Concha Velasco, que borda el papel de la dura gobernanta; también conquistan Manuel de Blas y el vigués Pedro Alonso, al cual los gallegos conocemos mejor por su papel protagonista en Padre Casares), la serie es buena y atrapa. Rodada en el Palacio de la Magdalena de Santander, su estética está muy cuidada y tanto los decorados como los vestuarios son exquisitos; los exteriores son una verdadera gozada y la costa del Cantábrico embriaga con sus intensos azul y verde. Los interrogantes solapan los nuevos descubrimientos, y los giros de guión nos desorientan por momentos; cuando creías que algo estaba claro, se descubre un dato nuevo que te hace cambiar de perspectiva. 
En fin, buen trabajo de guión, bella fotografía, interesantes personajes, estupendas interpretaciones que hacen olvidar las no tan buenas y fantásticos giros que obligan al espectador a mantener la atención todo el tiempo. Una serie memorable y que con suerte no estropearán alargándola sin necesidad.

Yo, personalmente, os la recomiendo. 

1 comentario:

Renaissance dijo...

El tema de Justin Bieber debió pillarme demasiado mayor, pero no llegué a enterarme de la existencia del chaval hasta un año después de hacerse famoso. No le veo mucho sentido que me repatee un artista al que solo veo en los memes de internet.

Respecto a las series españolas, sí he de reconocer que en los últimos diez años, el nivel ha mejorado mucho. Y si nos vamos todavía más hacia atrás, y nos acordamos de Médico de Familia, ni te cuento.

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