lunes, 14 de abril de 2014

Poniendo fin a traumas de adolescencia

lunes, 14 de abril de 2014

Traumas tengo unos cuantos (niños con animales, animales con yonkis... y más que no recuerdo ahora pero siguen pululando en mi subconsciente), pero traumas musicales hay uno en mi vida. Bueno, eso quisiera. Hay muchos y con matices muy diferentes (la separación forzada de D'espairsRay, el insípido adiós de Versailles, el anunciadísimo de Charon... y las muertes; puede que algún día escriba sobre esto último), y para alguien a quien la música le importa tanto como a mí, resultan duraderos y difíciles de superar.
Durante ocho años, sin embargo, cada vez que uno de mis grupos favoritos anunciaba el cese de sus actividades, me he dedicado a decir: "Y yo que aún no he asimilado lo de Pierrot". Tal vez porque fue el primer grupo cuya separación me salpicó tanto, quizá porque es una de esas bandas que descubrí por mi cuenta en los años de iniciación en el Visual Kei; fue una época en que compartí muchas cosas con mis amigas, pero hubo otras a las que llegué sola y que durante un tiempo fueron únicamente mías (en mi mente), y a esas les guardo un cariño especial.
Pierrot fue amor instantáneo por sus conceptos, su sonido distinto de cuanto conocía, la voz de Kirito y, por qué no, también su mala leche. Como con todos los grupos que entraron en mi vida por aquel entonces, me dediqué a leer sobre sus personalidades, a ver fragmentos de backstages y actuaciones en directo; se trataba no sólo de la música, sino de ellos, de quiénes eran y cómo habían llegado allí. 


Mi primer encuentro con ellos fue así de extraño, pero suficiente como para picar mi curiosidad. Y de esa manera continué alimentándome de sus trabajos.


Curiosamente, se fueron con una sonrisa retorcida, diciéndonos "Hola" a todos sus seguidores y dejándonos con un amargor extraño en la boca.


Siguieron trabajando, nos regalaron Angelo, LM.C y discos en solitario. Al principio lo seguí todo, pero reconozco que me cansó. Sólo volví a escuchar a Angelo cuando se unió a ellos Karyu de D'espairsRay, pero ni así. 
Y entonces... alguien me deja en Last.fm un comentario sobre mi blog, entro en Blogger a echar un ojo después de más de una semana y, ¡PLAF!, notición absolutamente inesperado. Porque para nada contaba yo con esto, pero me ha dado la vida. ¡Pierrot regresa después de ocho años! ¿Cómo será? ¿Estará a la altura? ¿Volveremos a ver a los cinco miembros originales? ¿Y sus otros proyectos? ¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! (Esto último es lo que venía queriendo escribir desde el comienzo). 

2014 está ganando muchos puntos para convertirse en uno de mis años favoritos. ¡Y que vivan las dictaduras! ¡YUJU!

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