martes, 1 de julio de 2014

Tiempo de cine



Hacía ya varios años que apenas pisaba las salas de cine una o dos veces, cuando estrenaban algo que realmente me interesara. La razón es evidente: los precios desorbitados, y es que en Ourense me vengo gastando unos 10 euros (12 si es 3D, aunque soy anti 3D) cada vez que me doy el caprichito. 
Este año se ha puesto a nivel nacional la oferta de 3,90 de los miércoles, y estoy segura de que las cifras hablarán por sí solas. Sin embargo, en mi ciudad ha durado lo que ha durado, mientras que, por ejemplo, en Madrid sigue estando vigente. Es más, en Madrid siempre hay ofertas en los cines a los que voy. Nunca me gasto 10 euros. Ya sea el día del espectador, el del estudiante o que te han dado un descuento con la entrada, lo máximo que me he dejado desde que me fui a vivir allí han sido 7 euros; y he ido al cine MUCHO. Mucho más, por lo menos, de lo que iba aquí, que era prácticamente nada. 

Así que, ahora que ya he criticado lo mal gestionado que está el único cine que queda en Ourense, procedo a hablar de las últimas películas que he visto, no todas en la pantalla grande, pero sí todas en versión original, que es lo que a mí me gusta. Alguna me ha dado la gran sorpresa de 2014.


Una de mis favoritas en tiempo ha sido, qué duda cabe, la nueva de X-Men: Días del futuro pasado, continuación de Primera Generación y que regresa a buscar a los jóvenes Xavier, Erik y Raven. Todos estamos de sobras advertidos de que la historia de las películas es completamente diferente a la de los cómics, así que no vayamos por ahí. Si Mística, uno de mis personajes favoritos del universo Marvel, no me había convencido demasiado en la primera (nada que ver con Jennifer Lawrence, que es una gran actriz), en esta segunda me ha gustado mucho y he podido vislumbrar un poquito del personaje de siempre. Me ha parecido una película muy equilibrada: con acción pero sin pasarse, con muchos mutantes pero sin atosigar, interpretaciones sólidas (qué bueno McAvoy) y una interesante continuidad entre los X-Men de siempre y las nuevas generaciones, así como entre estas precuelas y la trilogía de X-Men que todos hemos visto. Mención especial a Quicksilver, que nos regala las mejores escenas de la cinta. 


En un viaje de tren me devoré Ruby Sparks, preciosa muestra de lo que el cine independiente es capaz de dar de sí. Protagonizada por Zoe Kazan y Paul Dano (pareja de años en la vida real), relata la historia de un escritor que se inventa un personaje, el cual de pronto cobra vida y acapara toda su realidad. Interesantísimo mensaje sobre lo que deben y no deben ser las relaciones de pareja, sobre la naturaleza del amor y el error de querer modelar a los demás a nuestro antojo, y también sobre lo que supone ese momento de iluminación en que una historia llega a ti y comienza a tomar forma por sí sola: "Todo escritor puede atestiguar, en el estado más afortunado y feliz, que las palabras no provienen de uno sino que pasan a través de uno". El momento del clímax, una escena con solamente los dos protagonistas y una máquina de escribir entre ellos, es un bofetón a todas esas comedias ñoñas y súper taquilleras que no dicen nada de nada.


Uno de esos títulos que me anoté cuando iba a ir a Belfast con una beca y quise saberlo todo sobre el conflicto de Irlanda del Norte, Desayuno en Plutón, protagonizada por Cillian Murphy (que está impecable, como siempre), juega a ser excéntrica y rocambolesca desde el primer plano y nos lleva a un mundo donde la inocencia y buenas intenciones de la adorable Kitten contrastan por completo con la guerra, el terrorismo, la vida de la calle y los tabúes. Me quedo con lo absolutamente entrañable de un personaje principal que disfraza la realidad a su antojo mientras se embarca en mil aventuras para encontrar a su madre. Una película que es diferente porque lucha por ser diferente, pero que engancha por su bondad.


Las dos caras de enero era un visionado obligatorio dado que Viggo Mortensen es uno de mis actores favoritísimos (una de mis personas favoritísimas, si os soy sincera) y hacía tiempo que no nos encontrábamos en una sala de cine. No es un peliculón (en parte porque la trama es siempre previsible y le falta suspense), pero sí una historia muy interesante, adaptación de una novela de Patricia Highsmith, acerca de la verdadera naturaleza de las personas, de las apariencias que engañan y de lo que se es capaz de hacer en circunstancias que nos ponen a prueba. Los dos claros protagonistas son el neoyorkino y Oscar Isaac, que se guisan una amistad-enemistad que nos arrastra por una Grecia muy bien fotografiada y que guía por su bellísima geografía una acción un poco lenta y estresante. Grande el trabajo de Viggo, que nos hace odiar y empatizar con el personaje a partes iguales, y grandes la ambientación y el vestuario.


Mi favorita de lejos; ha conectado conmigo a tantos niveles que me da miedo. Me llevaron al cine, básicamente, Tilda Swinton, Mia Wasikowska, John Hurt y mi sed de sangre, pero salí completamente enamorada de todo eso, de Tom Hiddleston, del mundo refinado y profundamente romántico de Jim Jarmusch y de una de las historias que más me han calado. No es una cinta para todo el mundo y habrá quienes la encuentren larga, falta de trama o incluso pretenciosa, pero a mí me tuvo con los ojos (y los oídos, pues la banda sonora importa mucho) abiertos como platos durante sus dos horas de duración. Es una historia de amor, amor tanto de pareja como por el mundo, la naturaleza, el arte y todo aquello bueno que la humanidad se empeña en destrozar. Una historia de amor entre Tánger y Detroit, entre la luz y la esperanza, y la devastación y la tristeza. Vampiros en su versión más elegante, solitaria, cultivada y casi esnob, pero también en la más cotidiana. Todo irá bien mientras conservemos a nuestros héroes. 

Hasta aquí este breve repaso a mis últimos visionados. ¡Espero vuestras opiniones!

1 comentario:

  1. Lo de recuperar el día del espectador ha sido lo mejor que podían hacer, y no esa especie de tomadura de pelo de rebajarle un euro. No sé como andarán ahora de gestionados porque la última vez que fui me coincidió en la Fiesta del cine, y la mayoría de películas se quedan para ver en casa. Y cineclub, que de vez en cuando sacan cosas muy interesantes.
    Gracias a Padre Feijoo pude ver Ruby Sparks, que me sorprendió gratamente. Empieza como una simpática comedia romántica y la típica "chica de los sueños del protagonista", y toma un giro mucho más inquietante cuando el carácter del protagonista pasa de ser un neurótico gracioso a alguien más obsesivo.
    Only Lovers Left Alive me interesaba también, más que nada, por lo de ver unos vampiros que se alejen un poco de todo. Y cuando digo todo, me refiero a los últimos años: desde el rollo gótico carnavalero de la Mascarada, a los brillitos de Crepúsculo, e incluso a opciones más sangrientas con vampiros depredadores que empiezan a proponer (que en el fondo, son las que más me gustan).

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