sábado, 17 de septiembre de 2016

Quiero y no puedo: Sense8

sábado, 17 de septiembre de 2016

¡Cuánto deseaba que me gustara esta serie! No os podéis ni imaginar con qué ganas de disfrutarla empecé la serie de las Wachowski en Netflix. Todo apuntaba a ello: el argumento era interesante, había un abanico de personajes amplio y cargado de diversidad y las opiniones de los usuarios estaban por las nubes. Pues bien, ojalá no hubieran generado en mí tamañas expectativas.
Aunque tuve la tentación de dejar de verla en un par de ocasiones, reconozco que me tragué la primera temporada hasta el final; en parte, con la esperanza de que mejorara y me cautivara como lo había hecho con tantos espectadores; y, por otro lado y desistiendo ya, para poder ponerla verde con conocimiento de causa.

Sense8 bebe mucho, ¡muchísimo!, de Lost, y no sólo a Sayid (Naveen Andrews) me refiero; la sinopsis ya nos da bastantes pistas: grupo de ocho personas de lugares distintos del planeta experimentan una conexión mental que les permite comunicarse y ser partícipes de todas las sensaciones que los otros están viviendo. Temas sobre la mesa: multiculturalidad, identidad de género y sexual, soledad, destino. ¿Veis ya lo de Lost? Y, pareciéndose en la idea a mi serie favorita de todos los tiempos, digo yo que me podría haber enamorado con bastante facilidad. ¿En qué falla, entonces? Siento cansancio sólo de pensar en empezar a enumerar, pero vamos allá.

  1. No tiene ritmo. Os lo dice alguien que devora cine costumbrista japonés. NO TIENE RITMO. Los primeros ¿siete?, ¿ocho? episodios no pasa NADA (perdón, en los últimos cinco minutos de cada uno sí que sucede algo ligeramente relevante). Hasta la recta final de la serie (o hasta el último capítulo, más bien), ésta no empieza a andar; y esto no sería un problema si se profundizara en los personajes y en sus conexiones o si sus vidas fueran apasionantes (en otras series, los flashbacks o vivencias del día a día nos aportan información y son importantes, pero aquí es mero relleno), sin embargo las situaciones resultan ridículas casi a la altura de la finalmente cancelada Mistresses; y los personajes son más planos que un muro.
  2. Los temas introducidos, que, como comentaba, podrían resultar interesantísimos, se tratan con una ligereza y superficialidad pasmosas, especialmente si tenemos en cuenta que esto lo dirigen dos hermanas que han cambiado de sexo. La transexualidad, la homosexualidad, la pobreza, las drogas, los ¿trastornos mentales (es que no tengo ni idea de lo que le ocurre a ese personaje, pero luego voy a él)?, se exponen cargados de estereotipos que, lejos de suponer un progreso en los modelos que se transmiten en televisión, daña bastante a estos colectivos que todavía sufren marginación. Basta con ver a Amanita y sus amigos.
  3. Como todo lo demás, las culturas presentadas no son más que un amasijo de estereotipos: chica británica/islandesa que obviamente viste alternativa y escucha música del mismo palo, además de consumir drogas y vivir en la noche; mujer seria asiática que no puede sino deberse al honor a su familia y, en sus ratos libres, practicar artes marciales con su sensei; joven hindú que lógicamente se va a casar por conveniencia y lo celebra con danza y canto bollywoodiense; negrito africano que sufre mucho porque es pobre y su madre está enferma, pero que afronta la vida con optimismo como todo negrito africano... Con el ¿español?, ¿mexicano?, ya no sé ni si meterme. Bueno, sí. Si os digo que lo interpreta Miguel Ángel Silvestre, lo mismo os quedáis como estabais, pero ¿y si explico que este señor era El Duque en Sin tetas no hay paraíso? Yo no veía la serie, pero recuerdo cuando lo imitaban en Sé lo que hicisteis... porque no sabía hablar sin susurrar. (Dejo mejor esto para el punto 4, porque Miguel Ángel Silvestre es para espacio aparte). 
  4. Hablemos primero del personaje, que no se sabe si es mexicano o español. Su trama transcurre en México, donde todo el que sea actor lo es ¡de telenovelas, por supuesto!, pero en un episodio se comenta que su padre, de origen bilbaíno, es profesor de flamenco (si esto no ayuda a reforzar el punto anterior, no sé qué lo hará); eso para empezar. El tío es actor y además gay, lo cual dejan claro en las repetitivas e innecesarias escenas de sexo con su novio Hernando, junto al cual acaba entrando en un trío "simpático" con otra actriz de cine. Lito (El Duque) es además muy inestable emocionalmente, causando problemas en los rodajes y dependiendo profundamente de su pareja en momentos de bloqueo (algo tiene...); todo esto se supone que lo muestran desde un punto de vista cómico, pero entre que el tío no sabe actuar (cada vez que salía en pantalla, suplicaba que me tragara la tierra de lo mal que lo pasaba viéndolo intentando dar el pego) y que el argumento parece escrito por alguien de trece años, pues no. (Hay un momento en que otro personaje mexicano, que maltrata a su pareja, lo justifica como: "Soy mexicano, me educaron así". MUY feo el trato a México en general, insultante).
  5. LOS MALOS. De los que no se menciona absolutamente nada hasta los últimos episodios porque, como ya he dicho, hasta entonces no hay argumento. Malos absurdos, planos, de cuento de hadas; sin más chicha que la del lobo que persigue a Caperucita. 
  6. Las situaciones, a cual más absurda, que no se creen a sí mismas. Porque, ya que estoy comparándola con Lost, ésta tenía no pocas cosas inverosímiles, pero se las creía y las esgrimía con convicción. Aquí nadie se cree nada porque no hay forma de creerse nada, y por lo tanto la mayor parte de las tramas resultan tontas e infantiles.
  7. La EMPATÍA, que se supone que es el tema central y cuya acusada ausencia es uno de los grandes problemas de las sociedades actuales, se queda en un rincón y apenas rasca la superficie. Sí, los personajes se cuentan unos a otros su historia y comparten momentos y emociones, pero no acaban de transmitirnos una conexión más fuerte que la que podrían tener dos personas que se conocen de una forma mundana.

Me da mucha rabia porque Sense8 lo tenía todo para ser una serie espectacular. Es muy pretenciosa y en este caso eso es un gran fallo, pero podría ser tremenda. Podría mostrarnos la profundidad y los colores de cada una de las culturas en las que se centra; podría ofrecer personajes que, dentro de un contexto fantástico, fueran creíbles y realistas, con relaciones de verdad y un desarrollo adecuado; podría tratar esos temas morales que le gustan con respeto y no buscando únicamente el público fácil al meter escenas bastante explícitas que no aportan absolutamente nada.
Y el caso es que la forma es bonita y la fotografía engancha; el hecho de escuchar idiomas distintos y ver paisajes tan diversos en un solo producto es un regalo. Hay algunas escenas de encuentro entre personajes en las que llegas a ver cierta chispa de vida en el proyecto; y el capítulo final tiene varios momentos preciosos.

Por desgracia, no es suficiente. Y abruma ver, episodio tras episodio, los comentarios en Tviso que la ponen por las nubes, comparándola con las mejores series de la historia de la televisión. ¿Han visto lo mismo que yo? 

Quizá comience la segunda temporada por ver hacia dónde tira, pero mucho tiene que cambiar si pretende parecer a mis ojos una serie de verdad. 

Una pena, Wachowskis. 

6 comentarios:

Mery RodVar dijo...

A mi me gusto en términos generales lo vi como un gran piloto pero si estoy de acuerdo en que es lenta al principio. También estoy de acuerdo en que recae en los estereotipos pero tampoco lo encontré taaann molesto ya pasado unos capítulos. Lo que si era molesto eran los villanos, ¡madre mía esa sobreactuacion! Los alemanes y los kenianos eran la cosa mas caricaturesca que he visto en una serie. Ademas de Nomi y Amanita porque Hernando y Lito eran un poco melosos pero TODAS las escenas de Nomi y Amanita eran diciéndose cuando se querían ¡hasta vemos como se acuestan TRES veces!. Con lo de las habilidades es verdad que a veces las fuerzas como, por ejemplo, Capheus y la conducción y Lito sabiendo mentir cuando hay habilidades mas útiles como los de Kara que solo los usa al final y es la menos que se conecta con los demás. En cuanto a Miguel Ángel Silvestre creo que ha hecho un papel mejor del que esperaba aunque si es verdad que tiene una manía de susurrar y mirar pa´suelo que debería hacérselo ver. A parte teniendo a Poncho Herrera que si es mexicano (y mejor actor en general)es bastante absurdo tener a MAS.
Pero bueno, como dije al principio de este texto bíblico la serie en general tampoco esta tan mal y tiene mucho potencial para llegar a hacer algo bien hecho.

Kaoru dijo...

Hombre, un bodrio no es porque toda la parte de escenografía, música... son buenas. Pero, teniendo en cuenta cómo la ponen los fans, supongo que me esperaba mucho y me encontré con una construcción de personajes y unos guiones tan infantiles que me pareció un desastre.
Estoy de acuerdo en que tiene potencial, tal vez la segunda temporada me haga empezar a disfrutarla de verdad. Eso sí, hasta ahora todo han sido relleno, enamoramientos palomiteros y tonterías más telenovelescas que las películas de Lito. No me la puedo tomar en serio.

Cristina Lopez dijo...

Hola, pues yo no lo conocía, investigare mas sobre ella..Me quedo siguiendote y te invito a mi blog, y asi nos leemos, un beso ;)http://estoyentrepaginas.blogspot.com.es/

Iraida MCB dijo...

Pues fíjate que yo los estereotipos los vi hasta positivos. Creo que el punto fuerte de la serie es que reúne a gente de todos los palos y da visibilidad al colectivo LGBT. Porque es muy fácil poner a dos lesbianas besándose, pero no montándoselo directamente con un rabo de goma (xD), y ahí se llevan mis dieses. Que podría haber sido mejor, no lo dudo. Pero no me pareció para nada ofensivo xD Simplemente muy cliché, algo con lo que la serie juega bastante (y a mi parecer de manera intencionada).
Además, disfruté mucho viendo cómo por fin ponen a africanos, asiáticos o latinos en sus países de orígenes y no como siempre hacen en TV/cine que es creando mezclas americanas ridículas. Suerte que sólo haya dos estadounidenses en total.

Lo que menos me gustó fueron los diálogos, que son de caricatura, y el poco avance en general que tiene en una temporada completa. Pero a mí a grandes rasgos me gustó bastante C: M.A. Silvestre por fin logró gustarme jajajaja

Kaoru dijo...

Gracias por pasaros, Cristina e Iraida.

Para mí, los estereotipos nunca son positivos, pero es simplemente una opinión. Las personas no somos estereotipos, somos personas; somos complejas, cambiantes, grises. A mí no me representa un estereotipo.
Sí, lo de la visibilidad está muy bien, pero en este caso escenas de sexo me sobraron y me parecieron muy gratuitas. Me habría pasado lo mismo si fueran heterosexuales, no tiene nada que ver con ese tema.
De acuerdo en el tema de los diálogos, y al final eso es lo que hace que la serie entera sea un poco comedia de sí misma. Quizá, si no se vendiera como algo tan grandioso, me hubiera gustado más. Pero pretende ser lo que no es, y ahí es donde me molesta.

Beatriz L.M. dijo...

La verdad es que no tengo la serie muy fresca, pero recuerdo que me gustó (yo no he visto Lost, creo que eso también influye). M.A. Silvestre tiene algo que no me convence (que no sabe actuar, creo), pero al final me dejé llevar porque su personaje es el "comical relief" de la serie. No le voy a pedir más al chiquillo, si, total, no da.

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