viernes, 23 de marzo de 2012

Amaryllis: destino y honestidad

viernes, 23 de marzo de 2012
Es bastante pronto para estar haciendo esto y sé que quizá sería más prudente por mi parte esperar a madurarlo un poco, pero, con las ganas inmensas que le tenía al nuevo disco de Shinedown y lo satisfecha que estoy tras haberlo degustado, no puedo aguardar más. 
Hace un rato me puse a ver una reciente entrevista a Brent Smith, el vocalista y líder de la banda de Florida y, de todas las cosas fantásticas de las que él hablaba a lo largo del reportaje, me he quedado con una cita que tiene un especial significado en mi percepción de este grupo: "I wanna believe you when you sing it to me". La frase fue una respuesta a la pregunta de qué busca en la música, ya que él comentaba que escucha soul, rap, pop, metal y hasta hardcore. "I look for it to be fearless", explicaba Brent: música sin miedo, directa, genuina y sincera. Y, mientras él hablaba, recordé la primera vez que los escuché. Fue en 2010, gracias al disco Almost Alice, donde se incluían temas de gente como Kerli, Franz Ferdinand, Avril Lavigne o The All-American Rejects. Sólo sé que pasé olímpicamente del disco en cuanto llegué a la pista número 4, la canción Her name is Alice de Shinedown. Me engancharon, obviamente, por su potencia, por su sonido y por esa voz perfecta y arrolladora que tiene Brent, pero si tengo que decir, a día de hoy, cuál es el factor principal que me convierte en una seguidora incondicional de este grupo, lo tengo muy claro: la honestidad.
Y es que eso es Shinedown: un conjunto de personas que siempre han ido con la verdad por delante, que siempre nos han mostrado a quienes les seguimos lo que son, ni más ni menos. Sus tres discos previos son excelentes. No hay palabras para describir la fuerza que me han dado siempre sus canciones, lo mucho que me han enseñado y apoyado. Y Amaryllis, que en España todavía no ha salido pero que ya podemos paladear en la red, es exactamente eso: un trocito de ellos, de su verdad y de su esencia. Son esas cuatro personas, sin máscaras, sin aditivos, sin medias tintas. Es claridad y confianza, y esperanza y destino.
Adrenaline es lo que el propio nombre indica, es un poco lo que Devour era a The sound of madness, una verdadera inyección de adrenalina que te pone las pilas y te abre las puertas a lo que será este álbum tan fantástico. Además, la letra es muy significativa para cuantos conocemos las circunstancias personales de Brent Smith y su pasada adicción a las drogas, que, según dice, siempre está ahí. En cambio, la inyección a la que se refiere en Adrenaline no tiene nada que ver con vicios nocivos, sino con la energía, la fuerza, la perseverancia y el valor.
Lo cierto es que llevo absolutamente enamorada de Bully, la segunda pista, desde el día que salió en forma de single, y me gusta cómo encaja en el conjunto de este disco tan optimista y reconfortante. Es un tema que no se centra tanto en el acoso escolar en sí, sino en el momento en que decides que no van a volver a pisotearte, que eres mejor que ellos. Cuando pienso en mis vivencias en el colegio, muchas veces me pregunto si podría considerar que fui acosada. Quizá no fueran acciones tan frecuentes como para llamarle bullying, pero sí que hubo muchísimos momentos en que me sentí herida y maltratada, y esas personas han dejado una huella en mi vida que todavía perdura ahora. Sin embargo, como Shinedown, considero que lo que no te mata te hace más fuerte, y elijo quedarme con eso.
Nunca me cansaré de insistir en lo preciosa que es la voz de Brent. Cada vez que Amaryllis comienza a sonar en mi reproductor, eso es lo que pienso, que adoro a este hombre, que adoro su manera de cantar y su modo de expresarse. Él mismo aludió a este tema como una canción sobre el destino, sobre dos personas que pasan toda su vida buscándose hasta que finalmente se encuentran. El término Amaryllis engloba a una familia de flores que surgen en circunstancias adversas, en épocas de temperaturas extremas y zonas poco fértiles. Ése es el concepto en torno al que gira el disco entero.
Unity es el segundo single, que ha salido además hace muy poquito y que me parece fantástico. Creo que hay una frase de la propia canción que resume perfectamente lo que me hace sentir: "Your moment of truth is the day that you say, 'I'm not scared'". Es un tema optimista, alentador, lleno de luz y de esperanza, de amor y fuerza. Engrandece al grupo. Es maravilloso.
El disco continúa con un pequeño giro de guión en otra canción potente y cañera, Enemies, una de mis favoritas por ahora. Retoma un poco las ideas iniciadas en Bully, habla de la necesidad de plantar cara a nuestros demonios personales, a las personas que pretenden abusar y excederse, a aquellos que creen que pueden tomar a la fuerza cuanto desean. Es una de esas canciones que te ponen a andar, que te hacen pensar que es posible, que es probable y que eres capaz de conseguirlo. Una de esas que expanden tu espíritu hasta que no te cabe dentro del cuerpo.
En cuanto a I'm not alright, recoge el testigo de algunas canciones incluidas en los discos anteriores y sigue la línea argumental de la locura, de perder el control y actuar de acuerdo con el instinto sin importar nada más. Tiene un enfoque mucho más optimista que los otros temas que ya habían tocado este aspecto, de hecho es una canción sobre ese momento en que miras al cielo y sonríes porque estás orgulloso de ti mismo, porque has ido a toda velocidad y no te has abrochado el cinturón de seguridad. 
Nowhere kids me parece sencillamente una canción brutal en todos los sentidos. Suena fantásticamente bien y es divertidísima de cantar y corear. Es, al igual que Enemies, fuerza pura, seguridad, poder. Es ese momento en el que te ríes de lo patéticos que son aquellos que pretenden hacerte creer que son mejores que tú. Es superación, es lucha y es claridad. "You've inspired the birth of ignorance, the death of innocence. Guess who's back and mad as hell: nowhere kids that wished you well". Es una respuesta a la sociedad de masas, donde todo lo que importa es producir y consumir y volver a producir y a consumir. Es crítica y desafío. 
Como ya me he cansado de repetir, tengo fetichismo por el número ocho, debido probablemente a mi fecha de nacimiento y a otras circunstancias que me han acercado a él. Siempre que empiezo a escuchar un disco miro en primer lugar el título de la octava canción y muchas veces la escucho antes que ninguna. Quizá por eso me siento tan orgullosa de que Miracle, la canción que según Brent no habría sido posible de no ser por la existencia de su hijo, esté en octava posición. "Take another look, take a look around: it's you and me, it's here and now". Me encanta lo que la paternidad les hace a las personas, cómo hace que uno desee aprovechar cada minuto y valorar cada detalle. Esta canción me da tanta paz y tranquilidad que no puedo dejar de sonreír mientras la escucho.
La balada por excelencia del disco es I'll follow you, que en cierto sentido me hace pensar en If you only knew. Como ésta, abarca toda esa incondicionalidad de las relaciones sinceras y verdaderas. Es sencillamente preciosa y todo en ella suena genial. El estribillo es amor absoluto.
Estupenda asimismo es For my sake, que habla tal vez de todas esas personas que han perdido los sueños y la ilusión y, en su frustración, tratan de hacer lo mismo con tus metas e intentan convencerte por todos los medios de que no puedes lograr lo que te propones. Me hace pensar en ese momento, que yo he vivido e imagino que muchos de vosotros también, en que miras a alguien y le dices adiós para siempre, pues su presencia no le aporta nada bueno a tu vida y no piensas dejar que sus lamentaciones te detengan también a ti. Me siento muy identificada con este tema y me hace recordar que soy consciente de haber tomado las decisiones acertadas.
My name (wearing me out) es de momento la que más me gusta de todo el disco, ¡y es que es fuerza pura! Me da tanta energía y tantas ganas de mandar a paseo todo aquello y a todos aquellos que me molestan, que no puedo más que adorar cada minuto de ella. Como comentaba, hay demasiado amargado en el mundo que por cobardía se empeña en intentar tirarte a ti en vez de levantarse. "You're fucking wearing me out!!!", dan ganas de gritarles eso hasta quedarnos afónicos. La vida me ha enseñado que las personas que sólo saben hundirse y hundirte no valen la pena para nada; no para los que queremos pelear. Puede que durante un tiempo te dejes arrastrar por sus palabras y pienses que todo está perdido, pero en cuanto ves la luz del sol y comprendes que de los golpes se aprende, te levantas y sigues tu camino. Puedes intentar ayudar, pero, cuando alguien no quiere salir del pozo, jamás saldrá. Eso es este temazo. Lo adoro.
La última canción del disco, Through the ghost, es un cierre perfecto para esta gran aventura, es un instante de tranquilidad después de la tormenta, una velada bajo las estrellas, la mano que alguien nos tiende para ayudarnos a recuperar el equilibrio. El segundo en que observas esa mano y decides si la tomas o la dejas. Es una oportunidad, quizá perdida, pero igualmente real y vívida. Es el paso adelante, sin mirar atrás. La resolución, la luz al final del túnel y la esperanza de que quienes no se han atrevido a llegar hasta ella, lo hagan algún día. Un tema precioso, dulce y melancólico pero que conserva esa esperanza que envuelve todo lo que Amaryllis es. 

No puedo más que alabar el trabajo de estos cuatro músicos y darles las gracias, una vez más, por un álbum tan sólido y tan verdadero. Honestidad, honestidad que se te cuela entre los huesos y llega a lo más hondo de ti. Eso es lo que hace a Shinedown una banda única, es lo que hace que los adores con toda tu alma. 

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