martes, 3 de abril de 2012

Niza 2012

martes, 3 de abril de 2012
Un año más, el mundial de patinaje ha terminado y, de nuevo, me ha tenido pegada a la pantalla como una lapa. Para mí, era un mundial de grandes ausencias, no sólo por la de Plushenko (a la que ya estoy acostumbrada y, si no fuera así, debería irme acostumbrando), sino por la de gente maravillosa como Kiira Korpi, Miki Ando o Yuna Kim, a las que he echado muchísimo de menos. Sin embargo, ha sido un mundial de grandes sorpresas, de nuevos  y jovencísimos talentos, de buena presencia española -destacando la participación de Javier Raya por primera vez en un torneo de esta magnitud- y de muchísima emoción.
Tengo que decir que estoy francamente sorprendida por la imparcialidad de los jueces franceses. Sí, ya, la imparcialidad se da por supuesta, pero en realidad es lo más normal del mundo que en América hinchen las notas de los americanos o que en Japón pongan por las nubes las de los japoneses. De pequeña, cuando veía ensimismada los programas de grandísimos patinadores como Yagudin, Kwan o Slutskaya, no era consciente de esto, pero de unos años a esta parte me he dado cuenta de cuánto barren algunos para casa. Es injusto, pero muy habitual. En el caso de Niza 2012, tanto Joubert como Amodio eran buenos candidatos a llegar al podio en la categoría masculina, y además hay que tener en cuenta que el primero no tardará mucho en retirarse. Los dos hicieron muy buenos programas y esperaba que les echaran una mano, sin embargo no ha sido así y el único podio en el que Francia ha estado ha sido en el de la categoría de danza, donde Nathalie Péchalat y Fabian Bourzat alcanzaron un bronce al parecer merecido (y digo "al parecer" porque no suelo prestarle atención a esta modalidad).
La verdad es que todos mis favoritos se han quedado con la plata, lo cual es bueno pero no lo es. Por supuesto, deseo lo mejor para todos ellos por lo muchísimo que me hacen disfrutar, así que estaba cruzando los dedos por que consiguieran el oro. No ha podido ser.

En la categoría femenina, mis preferidas eran las japonesas (y de entre ellas no puedo evitar seguir teniendo en un lugar especial a Mao Asada, porque sé cuánto puede dar de sí cuando está al cien por cien) y las rusas (adoro a Ksenia, aunque no es una patinadora especialmente regular, y en Leonova tenía muchísimas expectativas). Del resto, cruzaba los dedos por que Elene Gedevanishvili, Ashley Wagner y Juulia Turkkila obtuvieran una puntuación decente. 
Tras el programa corto, Alena Leonova pasó a ser mi favorita para el oro. Su escenificación de Piratas del Caribe me encanta, pero es que, además de divertida y gamberra, estuvo brillante y muy, muy segura. Quedó en primera posición y todas mis esperanzas se quedaron posadas sobre sus hombros, pues la idea de tener a Carolina Kostner como campeona mundial no me gustaba nada (no es santa de mi devoción la italiana, qué le vamos a hacer). Aunque en mi opinión hizo un excelente programa libre, lo cierto es que los fallitos del principio, debidos a la presión y a los nervios, la relegaron al segundo puesto, llevándose el oro la Kostner y el bronce, una siempre elegante Akiko Suzuki
Mención especial a la pobre Alissa Czisny, que tuvo un día terrible y no fue capaz de sacar adelante el programa libre. El público se portó maravillosamente bien con ella.
Con respecto a la modalidad de parejas, mi favorita del momento es la compuesta por Maxim Trankov y Tatiana Volosozhar. Llevan poco tiempo compitiendo juntos, y sin embargo para mí han ganado un universo entero con esta unión deportiva. Desde que empezaron a aparecer por los campeonatos en 2010, a mí me tienen en el bolsillo y los adoro con todo mi corazón. Ambos son magníficos patinadores, pero lo que hace que obtengan tan buenos resultados es la complicidad que tienen. Se entienden de maravilla y esto hace que a la hora de patinar se complementen perfectamente. Pues bien, Tatiana y Maxim no se llevaron el oro por una décima, décima que le deben a un error tan tonto que creo que el pobre Trankov no se lo perdonará en la vida. Y es que su programa corto fue viento en popa hasta que, en un cambio de mano en la espiral de la muerte, se cayó, haciendo que ella también perdiera el equilibrio; lo que supuso dos puntos de penalización. Aliona Savchenko y Robin Szolkowy son brillantes. En realidad no es necesario que lo diga porque basta con verlos patinar. Sin embargo, el programa libre de Maxim y Tatiana estuvo por encima del de ellos. Fue excelente. Pero ellos no cometieron fallos, y la caída de Maxim en el programa corto les cedió directamente el oro. 
En cuanto a la pareja japonesa que se llevó el bronce, me dejaron sin palabras. No les conocía y ahora espero muchísimo de ellos. Qué calidad técnica, qué expresividad, qué desparpajo y qué simpatía. ¡Merecidísimo bronce! Y lo siento por Pang Qing y Tong Jian, que me encantan, pero realmente Narumi y Mervin se lo ganaron a pulso.
Y, finalmente, en la categoría masculina todo mi apoyo va siempre (después de Plushenko) para Daisuke Takahashi, que ya fue campeón del mundo en 2010 y es un patinador magnífico. Creo que nuevamente puedo hablar de errores estúpidos que pasan factura, porque su principal fallo fue la caída del programa corto; no obstante, hizo un programa libre fantástico, con una calidad sensacional y un nivel de otra dimensión. 
Como Carolina Kostner, tampoco es santo de mi devoción Patrick Chan. Es más, me cae bastante mal y considero que, si bien es un buen patinador, está MUY sobrevalorado. Y creo que esto se notó nuevamente en Niza. Hizo un programa corto brillante, pero tuvo unos cuantos fallos en el largo, fallos que creo que se deberían haber tenido en cuenta de otra manera. He dicho que los jueces me parecieron bastante ecuánimes, sin embargo creo que con este hombre no ha sido así. De haberlo puntuado justamente, probablemente seguiría teniendo el oro, pero con menos diferencia respecto a Daisuke, ya que su programa libre fue inferior. Me molesta además que en una entrevista posterior haya dicho que "las caídas tontas ya forman parte de mi sello personal". Trivializar está bien, pero un bicampeón mundial debería ver los fallos como fallos y esforzarse por superarlos.
La gran sorpresa de este mundial, se mire como se mire, ha sido Yuzuru Hanyu. Yo personalmente no lo conocía (si es que es muy jovencito), pero no se me va a olvidar. Lágrimas en los ojos tenía tras verlo en el programa corto, y ya ni os cuento en el libre. Menudo potencial y menuda técnica. Desde luego, la escuela japonesa tiene un gran futuro por delante; si los patinadores consagrados son buenos, las nuevas generaciones prometen muchísimo. 
Del resto, mal día para Javier Fernández en el programa libre (yo lo veía más cómodo con el otro programa, éste no me acaba de convencer para él), tampoco bueno para Kozuka y los checos, pero sí para los dos franceses. Para mí fue una alegría tremenda volver a ver a Joubert siendo Joubert.

Poco más que añadir. Ha sido el mundial de Japón en cuanto al número de medallas y a las posiciones obtenidas por sus atletas, pero a mí se me ha quedado ese sabor agridulce de no haber visto a mis predilectos con el oro en la mano por errores evitables. En cualquier caso, he disfrutado muchísimo y me muero de ganas de que empiece la nueva temporada para volver a emocionarme.

Os dejo el programa libre de Tatiana y Maxim.

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