domingo, 15 de abril de 2012

Yo de mayor quiero ser...

domingo, 15 de abril de 2012
... Osawa Eriko. Es una decisión tomada y nada puede hacer que cambie de idea.

Por regla general, no me llaman demasiado las series policíacas. Puedo disfrutar un par de capítulos de Mentes criminales o Bones cada cierto tiempo, pero la temática no se encuentra entre mis favoritas y por ello nunca he seguido una serie de estas características (bueno, Médium sí, pero influyen más el factor sobrenatural y los personajes que otra cosa). Claro que la película siempre cambia ligeramente cuando a) la serie en cuestión es un dorama japonés; b) no tiene trescientas temporadas; c) el reparto, la música, los guiones y los personajes son apabullantemente buenos.
Empecé a ver BOSS por el señor Tetsuji Tamayama (Nana, Prisoner, Freesia: Icy Tears...), pero realmente bien podría haberse debido a la presencia de Erika Toda, Yutaka Takenouchi, Yuki Amami o Michiko Kichise. El cartel en sí mismo es lo suficientemente atractivo como para darle una oportunidad. Los personajes están muy bien definidos y todos ellos resultan, a partes iguales, interesantes y desternillantes. Mientras que Iwai y Yamamu nos regalan miles de momentos surrealistas, Eriko pone la fuerza y la inteligencia de una protagonista de las potentes, Katagiri intenta digerir sus problemas personales y Nodate siempre nos convence de que va a decir algo serio para después hacer que nos caigamos de la silla a causa de una buena carcajada.
La serie es brillante y no hay más que decir. En cada episodio se presenta un caso y el equipo de detectives dirigidos por Eriko investiga para dar con el culpable y para averiguar las circunstancias del crimen. Sin embargo, el misterio se mezcla perfectamente con el desarrollo de los personajes, que tienen sus propias historias y asuntos pendientes que deberán superar, y con excelentes dosis de comedia que proporcionan a la historia un tono desenfadado, tono que probablemente sea el que la hace diferente de cualquier otra serie policíaca que haya caído en mis manos.
La primera temporada se cerró de forma magistral, y contó además con actores invitados de la talla de Takayuki Yamada (Byakuyakou, Crows Zero, 13 assasins...), Tetsuya Takeda (Kinpachi sensei, El pañuelo amarillo de la felicidad), Manami Konishi (Boku dake no Madonna) y Mirai Shida (14 sai no haha, Seigi no mikata, Sapuri). Mi episodio preferido probablemente sea el que tiene como villana a esta última, que hace un papel excepcional.
¿Las segundas partes nunca fueron buenas? Lo cierto es que en este caso me costó un poquito acostumbrarme a BOSS 2, y no porque la calidad disminuyera de una temporada a la otra, sino por la escasa presencia de uno de mis personajes favoritos de la primera parte: Mami Kimoto (Erika Toda). Reconozco que me habría gustado que el equipo de investigación siguiera siendo el mismo del principio, y que Rika (Riko Narumi) y Tadokoro (Kyoko Hasegawa) tardaron en convencerme, pero desde luego que la serie sigue siendo estupenda y la he disfrutado un montón (y Kimoto tampoco desaparece del todo). 
Como actores invitados a lo largo de sus 11 episodios destaco a Kenji Sakaguchi (Pride, Children), Shosuke Tanihara (Love shuffle, My rainy days, LoveCom) y 2PM (sí, el grupo de Kpop). Los casos siguen siendo interesantes, con giros de guión inesperados y sublimes resoluciones y detenciones por parte de Eriko. En cuanto a los demás, tal vez el personaje que más ha cambiado sea Katagiri, que, sin asuntos pendientes, empieza a desarrollar sus nulas habilidades sociales con las féminas; la apariencia de tío cool de la primera temporada se tambalea un poquito, pero Tamayama es mucho Tamayama y a Katagiri nadie lo saca de su trono. 

Lamento que Hanagata (Junpei Mizobata) no se haya desarrollado un poquito más y que no hayamos visto un desenlace satisfactorio para Eriko y Nodate, así como para Mami y Katagiri. Pero en realidad no ha habido ningún desenlace, sino un "Hasta pronto", por lo que mantendré la esperanza de que realicen no una nueva temporada, pero sí un episodio especial que sacie mi sed de justicia.

Yo de mayor quiero ser Osawa Eriko.

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