domingo, 5 de agosto de 2012

Pasado, presente y futuro según Emilie Autumn

domingo, 5 de agosto de 2012
Aunque ya llevo un par de semanas disfrutando del nuevo trabajo de la gran Emilie Autumn, lo cierto es que he preferido paladearlo bien antes de dar una opinión precipitada y motivada por la histeria inicial.
Nunca más volveré a fiarme de lo que digan, eso lo tengo claro. No había querido escuchar las versiones en directo o las demos que iban saliendo de las nuevas canciones porque la red estaba llena de críticas hacia ellas: que si eran malas, que si las letras habían perdido las señales de identidad propias de Emilie, que si era un disco dirigido a los que se han leído su novela... En fin. Yo decidí esperar a que saliera el producto final para juzgarlo ya junto y terminado, y no me arrepiento para nada, porque ha sido toda una sorpresa. Adoro tanto Enchant como Opheliac y me preguntaba qué podría hacer ahora esta mujer para superarse a sí misma. Pues bien, no sé qué ha hecho, pero se ha superado. No puedo decir que Fight like a girl sea mi disco favorito hasta la fecha, pero tampoco puedo decirlo de ninguno de los anteriores. Son todos tan únicos y tan sólidos que no hay comparación posible.
Este nuevo álbum se abre con el tema que le da título, Fight like a girl, una canción pegadiza y ligera, bañada en esa ironía que caracteriza a Emilie. Muchos la han tachado de feminista en el mal sentido de la palabra (el contrario a machismo), sin embargo basta con conocer un poquillo a esta mujer para saber que nada se aleja más de la realidad y que hay que tomarse su letra con un poco de humor. Me quedo con cierta línea que desmonta toda crítica que vaya en esa dirección (más o menos): "Even if you're only a boy, you can fight like a girl". Además, tiene una pequeña sorpresita para los que la seguimos desde hace años... una sorpresita que nos recordará a su aclamado Misery loves company.
Mucho mejor, en mi opinión, es la segunda canción, Time for tea, un festival de sarcasmo y humor negro con ese regustillo de verdad que también está siempre presente en las canciones de Emilie. Una canción para reírse, para reunir fuerzas y pisar fuerte. Por supuesto, está profundamente relacionada con la novela The Asylum for Wayward Victorian Girls; sin embargo, no es en absoluto necesario haberla leído para poder disfrutarla y entenderla. El concepto victoriano siempre le ha servido a esta increíble pelirroja para criticar la realidad social actual, de ahí todo este remolino feminista en torno al cual gira el disco, pero nuevamente es necesario captar la ironía de todas sus palabras y de todos sus acordes. "And when I am good, I am very, very good. But when I am bad... I am fucking gorgeous!".
Sigue a este potente inicio 4 o'Clock Reprise, que es precisamente eso, un eco de su 4 o'Clock, un guiño a quienes la venimos apoyando desde antes de este disco y un pequeño pedazo de belleza suprema impregnada de las notas de El fantasma de la ópera de Lloyd Webber.
What will I remember? es una de las canciones más hermosas de todo el disco. Ya sin ironías, esta balada está cargada de tristeza, de esperanzas frustradas y de deseos poco probables. "I always imagined I'd mean something to somebody. If I won't, at least I tried". No necesitamos haber leído la novela, ni siquiera saber nada de su vida, aunque si lo hacemos, si tenemos una ligera idea de lo que ha marcado a Emilie y la ha convertido en quien es, estas líneas tendrán más sentido que nunca. Nadie fue a buscarla, comentaba. Y ese dolor de saberse sola es algo no sólo presente en esta canción, sino a lo largo de todo el trabajo. "Where's my second chapter? Or will the first also be my last?". Un tema para rompernos el corazón.
Cambiando de nuevo el tono, aunque renunciando un poco a la alegre socarronería de Time for tea, Take the pill es una interacción entre interno y enfermero, entre loco y cuerdo. Es una de las canciones más oscuras de todo el álbum, cargada de rabia y dolor, como escupida entre las lágrimas y la risa. "Pull up your skirt... And yes, it's going to hurt". Habla sobre ese momento en que te arrebatan una de las cosas que más duele que te quiten: la credibilidad. "So you're a doctor and I am just a crazy little girl... Who would you believe?". Es una canción dura, cargada de impotencia y del sabor salado de las lágrimas.
Girls! Girls! Girls! es, en mi opinión, una de las joyas de FLAG, un musical en sí misma, irónica, divertida, demente y brillante. Totalmente victoriana en cuanto a su concepto, reúne los ingredientes fundamentales de todo el trabajo aludiendo a la discriminación a la mujer y a los problemas mentales. Tampoco olvida esos ingredientes menos felices, como son la impotencia y la resignación, pero los trata desde arriba, desde una alegría forzada y desde una rabia abandonada. "You see, from 'lunar' we have lunacy and lunatic and loony, and they're always ovulating by the cycle of the moony!". La letra es absolutamente hilarante, y se merece un número impresionante en sus conciertos. Sugiero jaulas y camisas de fuerza...
Con respecto a I don't understand, debo reconocer que es una de las que menos me han gustado por el momento. Alude, imagino, a una parte determinada de la novela, pero además nos introduce en otra canción posterior. Se trata de una conversación de pensamientos, de palabras no pronunciadas, y, aunque la voz de Emilie es una gozada en este tema, creo que habría sido interesante incluir a un segundo cantante en vez de hacerlo todo ella; eso mismo pienso de las conversaciones en Girls! Girls! Girls!
We want them young regresa a la oscuridad de Take the pill, sin apartarse del musical y de una puesta en escena que prácticamente podemos imaginarnos. Nuevamente, Emilie pone voz a todos los personajes que aparecen, incluyendo a la nueva interna, encarnación de la ingenuidad inicial, que está convencida de que pronto la sacarán de allí. Un tema oscuro y escabroso.
Otra de las baladas del disco, igualmente bella y equilibrada, es la siguiente canción: If I burn. La voz de Emilie pasa de la luz a la oscuridad, de la inocencia a la amargura, continuamente, mientras se resigna al destino, pero con la convicción de que, si arde, no será la única que lo haga: "If I burn, you will see the fire in your mind when you sleep and if I rise up in smoke around your eyes you'll know it's me". Personalmente, disfruto muchísimo cuando pone voz al médico y pronuncia esas erres fuertes que lo caracterizan. "You can break me, death can take me, but it's never over".
Hay quien ha comentado por ahí que Scavenger, la pista número 10 de FLAG, podría estar dedicada a su amigo Terrance Zdunich. Desde luego, tanto el título ("carroñero") como la letra de esta canción nos recuerdan bastante a la película de Zdunich, Repo! The Genetic Opera, en la que interpreta al Graverobber ("ladrón de tumbas"), que aprovecha aquello que ya está muerto y olvidado, para crear su droga. Juzgad vosotros: "One man's trash is another's treasure, one man's cash buys another's pleasure. I'll rob from the cradle, I'll rob from the grave, it's just human traffic and I'm just a slave". Como enamorada de ese ladrón de tumbas de voz grave, este guiño me resulta encantador, y el tema en sí es oscuro como un cementerio antes del amanecer. Muy disfrutable. "I am a scavenger... Supply and demand...".
Sigue a este momento tan oscuro del álbum una de mis canciones favoritas del mismo, Gaslight. Cuando comentaba I don't understand, decía que nos introducía en otro tema posterior, y aquí está. Regresan la vulnerabilidad, la esperanza marchita y la tristeza que nos parte el alma. Vuelve la Emilie de Enchant, o la de Shalott, la que todavía alberga rayitos de luz en su interior, la que llena las canciones de colores y abandona momentáneamente la oscuridad del camposanto. Aunque es una de las pistas más tristes de este disco, también alberga ilusión, la de la muchacha que se enamora del fotógrafo al que le tiemblan las manos. "He takes my picture, although I don't know why. His hands are shaking, although I see him try to look collected, he thinks it doesn't show".
Otra de las que todavía no me han hecho mucha mella es The Key, un relato apurado, la lucha sin tregua entre la libertad y las cadenas. Breve, casi un interludio, es fiera y contenida al mismo tiempo, quizá no tan interesante como canción, pero sí como pieza de un musical.
Hell is empty no es más que otro interludio, como un breve recorrido por las sucias cloacas hasta alcanzar por fin el frío de la noche... 
... Frío que amanece en Gaslight Reprise, de una belleza estremecedora, cálida y brillante, que nos remite a esa esperanza que queda siempre cuando todos los males escapan de la caja de Pandora.
Goodnight, sweet ladies es para mí una de las piezas más enternecedoras del disco. Primero, porque es una oda a aquellas (aquellos) que han luchado hasta el final. Y segundo, porque escuchar la voz de Emilie en esta faceta aterciopelada es un verdadero lujo. "Let no voice falter, let die no flame. Let all remember your every name, let faces turn to the starry sky, let songs be heard 'till our throats are dry". Es una canción llena de futuro, de posibilidades y de deseos. Bellísima.
Preciosa asimismo es la breve pero sonriente Start another story. Esta última parte del disco es la calma tras la tormenta, tras el arduo recorrido que fueron Opheliac y FLAG. Es el segundo capítulo que Emilie reclamaba en What will I remember? "Remember, this is now, that was then. (...) Let the past remind you what's done, look for something more. There's a place I can almost see before us".
Y es una maravilla que un trabajo tan tortuoso como es FLAG termine con una canción tan completa como One foot in front of the other, que incluye ambas caras de la moneda y reconcilia el pasado y el futuro en un presente que exige seguir adelante. Afirmaciones como: "We never will forget and no, we will not forgive", se encuentran con la necesidad de levantarse y avanzar, pues más allá de las murallas se extiende un nuevo reino. Una canción maravillosa, con pequeños suspiros de violín y el brillo de la gloria.

Fight like a girl es, en definitiva, otro pedazo de disco de esta increíble artista que nunca deja de asombrarme. Tiene puntos negativos, desde luego: el hecho de que ella lo cante todo en algunas canciones puede llegar a fastidiar un poquito, y la ausencia del violín en el grueso del álbum causa una inevitable melancolía. No obstante, nos hallamos ante un trabajo tan potente y de tal calidad, que todo eso queda en un segundo plano. 
Emilie Autumn, señores, más fuerte que nunca.

2 comentarios:

Renaissance dijo...

He escuchado un poco en el youtube después de leer la entrada, y aunque de primera impresión resulta un poco extraña (en general no estamos muy acostumbrados a escuchar un instrumento clásico como el violín en este registro. Igual que Amanda Palmer con el piano), es interesante...No como para escucharlo durante horas como hago con Nick Cave, pero interseante.

Kaoru Himura-Takarai dijo...

¡Viva Amanda Palmer!

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