viernes, 10 de agosto de 2012

Tiempo de doramas

viernes, 10 de agosto de 2012
Comentaba, hace cosa de un año, que cuando mi relación con los doramas se encuentra en temporada alta voy enlazándolos por similitudes o por actores comunes a los que me engancho. Esta vez, pretendía hacer un justo repaso por los trabajos del gran Takuya Kimura, pero la vida no siempre avanza según lo planeado y, después de adorar y adorar a ese hombre en dos series... bueno, la nostalgia se impuso. 
Tranquilos: ahora me explico.
Unas cuantas semanas atrás, después de haber liquidado las dos únicas series de la temporada que estaba siguiendo (Mirai Nikki: Another World y Mou ichido kimi ni, propose), que habían sido un poco decepcionantes, decidí volver atrás en el tiempo y refugiarme en una de esas estupendas comedias románticas de los 90 que nadie deja jamás de recomendar. Con unas interpretaciones brillantes y suavizado por la voz de Naomi Campbell acompañando a Toshinobu Kubota en su tema principal, Long Vacation fue una adicción de principio a fin y me recordó que, de vez en cuando, todos necesitamos cortar con lo profundo y complicado y saborear historias un poquito más ligeras. La primera escena de esta serie me parece de las mejores y más divertidas que se han hecho, y es que no necesité ni dos minutos para empezar a reírme a carcajadas y para volverme loca por los personajes protagonistas. Además del ya mencionado Takuya Kimura, desfilan por sus episodios caras tan conocidas como la de Yutaka Takenouchi, Ryoko Hirosue o Ryo; y la actriz principal, Tomoko Yamaguchi, que hace un trabajo estupendo, está en la actualidad a punto de regresar a la pequeña pantalla, por lo que he elegido el momento perfecto para enamorarme de ella. La serie es entretenida, tierna, hilarante y frustrante a partes iguales, pero os aseguro que vale la pena sufrir un poquito. No es sólo una historia de amor de las que apasionan, sino también un cuento de superación, vocación y amistad.
Kimura no es un actor del que se pueda huir fácilmente. No en vano la práctica totalidad de las series que ha encabezado han sido líderes de audiencia. Y es que es uno de los mejores intérpretes de Japón, y además tiene algo que hipnotiza. MR. BRAIN, hecha apenas tres años atrás, es otra de las series que más me habían recomendado últimamente y, tras el éxito que conquisté con BOSS pese a mi escaso interés por las historias de detectives, decidí probar. Por supuesto, no se trata de una serie policíaca a la vieja usanza, sino que su protagonista, Tsukumo, es un neurocientífico de todo menos convencional, que hace y deshace a su antojo y se sale con la suya por norma general. Es una serie fantástica, llena de casos interesantes y escenas divertidísimas, y la disfruté un montón. De todas maneras, me dejó con un sabor de boca un poquito agridulce porque, en mi opinión, tiene un gran fallo: lo que no se cuenta. La primera escena, que Kimura comparte con la preciosa Ryoko Hirosue, nos muestra un accidente que altera la personalidad de Tsukumo y aumenta sus capacidades. Sin embargo, los ocho episodios que componen este dorama finalizan sin que sepamos nada de quién era antes, de lo que le ocurrió o en qué se ha convertido. Me pregunto si alguna vez decidirán retomar la historia, y si Kazune-chan (Haruka Ayase) y Hayashida (Hiro Mizushima) habrán logrado sus propósitos para cuando eso pase.
Y entonces llegó la nostalgia. Tengo pendiente Hero, tengo pendiente Love Generation, tengo pendiente Beautiful life, pero entonces se me ocurrió poner en marcha la encuesta que publiqué en este mismo blog no hace demasiado y Kurosagi volvió a mi memoria. Adoro este dorama, sencillamente. Lo vi por primera vez en 2006, a medida que se iba emitiendo, y nunca había vuelto a darle al play desde aquel momento. En parte, porque lo recordaba con tanto cariño que me daba miedo verlo ahora de otra manera. Adoro a Yamapi (Tomohisa Yamashita) y, digan lo que digan, creo que sabe defender bastante bien los personajes que interpreta. Kurosaki es sin duda mi preferido, y es que tiene una personalidad que me fascina: no sólo es el antihéroe que busca venganza y tiene demasiados asuntos pendientes (juguetes rotos, ¿recordáis?), sino que además tiene ese lado maravilloso y tierno, lleno de ironía y sentido del humor, que lo hace perfecto. Es el segundo dorama en el que Yamapi trabajó al lado de Maki Horikita (que da vida a Tsurara, una estudiante que ansía ser fiscal), y siempre me he quedado con la espinita de volver a verlos juntos. Una vez más, me ha conquistado. Siempre me conquistará.
Y de Yamapi a Yamapi... pues eso. Decidí darle una oportunidad a otra serie "clásica" que había dejado en la lista de espera hasta este momento. La verdad, Yamapi me guió a ella, pero Takayuki Yamada, Asami Mizukawa y Karina, entre otros, me dieron el empujoncito final: siempre es divertido ver a actores ahora conocidos en sus años mozos (y Takayuki, jamás me hartaré de decirlo, es uno de mis predilectos). Cuando empecé a ver Long Love Letter, no tenía ni la más remota idea de a qué me enfrentaba. Leí el título, vi la imagen y dije: "Adelante". Creí que era una historia de amor, con un montón de personajes adolescentes que se enfrentan a las tensiones típicas de la edad, sin más; craso error. Si me hubiera fijado en la etiqueta de "ciencia ficción", me habría ahorrado el susto inicial. Pues sí, es ciencia ficción, y está basado en un manga llamado Hyoryu Kyoshitsu (The drifting classroom). Los personajes viajan a un futuro post-apocalíptico en el que la Tierra tal y como la conocemos ya no existe, y allí deberán enfrentarse a una serie de situaciones que los pondrán a prueba como seres humanos y les harán darse cuenta de que ese descorazonador presente podría haberse evitado. La serie es, al mismo tiempo, mediocre y excelente. Es decir, les faltaba presupuesto y hubo momentos en que los elementos fantásticos me parecieron una tomadura de pelo; sin embargo, la historia es tan profunda y conmovedora que al final eso es lo único que importa. Muchos la han comparado con Lost o incluso con El Barco, y es normal, pero recordemos que se emitió en el 2002 y culpemos, en su lugar, a El Señor de las Moscas y Battle Royale. Tiene un poco de todo eso, pero narrado al estilo de los doramas y envuelto en una profunda ternura. Los actores principales, Takako Tokiwa (que interpreta a Yuka Misaki) y Yosuke Kubozuka (Akio Asami), son magníficos, y la historia de amor que se desarrolla por las noches, cuando los alumnos duermen, es una de las más bonitas (y naturales) que he visto. Long Love Letter puede tener muchos fallos, pero por encima de todo es un canto a la vida, a la esperanza, a la Tierra y a la humanidad; muestra la grandeza de las personas, su capacidad de salir adelante, su posibilidad de recapacitar. Me ha marcado como pocos lo habían hecho antes.

No sé qué veré a continuación, pero el señor Kubozuka y la señorita Tokiwa se han ganado mi amor eterno y puede que un día de estos os deleite con una lista de impresiones sobre sus trabajos. Hasta entonces, sed  más que felices.

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