domingo, 2 de septiembre de 2012

Querido Nobuhiro Watsuki

domingo, 2 de septiembre de 2012
Querido Nobuhiro Watsuki,

Tú no me conoces, pero una vez, cuando tenía dieciséis años, me prometí a mí misma que, si algún día llegaba a poner los pies en Japón, removería cielo y tierra para encontrarte. ¿El objetivo? Una palabra, una sola palabra: "Gracias". 
Tú no me conoces, pero me has hecho reír y llorar muchas más veces que la mitad de las personas que sí lo hacen. ¿La razón? El ideal por el que peleas.

Rurouni Kenshin no fue mi primer anime, pero sí mi primer manga, y es posible que eso tuviera algo que ver con la forma en que me atrapó, aunque no creo que fuera la causa inmediata. Lo amaba antes de leerlo y lo amo muchísimo más ahora que lo he repasado decenas de veces. Dicen que los flechazos no existen, pero lo mío con Kenshin fue magnético. De alguna manera, supe que era para mí. Supe que me llegaría como pocas historias han conseguido llegarme, y que me cambiaría.
Con el paso de los años, y especialmente ahora que en España se han decidido a publicar Buso Renkin y he tenido la ocasión de leerlo, comprendí algo importante. No quiero decir que Buso Renkin no me haya gustado porque, pese a que me parece tremendamente inferior a Kenshin en muchos aspectos, sí que me ha parecido un shonen muy correcto, con las dosis imprescindibles de humor, entretenimiento e intriga. Sin embargo, sí que es verdad que me ha dejado un sabor agridulce, pues teniendo todos esos ingredientes que hacen de él un manga muy disfrutable, apenas se insinúan todas esas otras cosas que hicieron de Kenshin una obra única.
Querido Nobuhiro, no estoy tirando piedras contra tu tejado ni lo haré jamás. Te admiro y te respeto porque siempre has sabido hacer de los errores puntos de inflexión para mejorar y orientar las cosas en una dirección diferente. Buso Renkin, en su inferioridad (siempre a mi juicio) frente a tu obra maestra, me ha hecho redescubrir (pues esto ya lo sabía) la razón fundamental por la que en aquella ocasión, cuando contaba dieciséis años, tomé la decisión de buscarte por todo Japón y decirte cuánto significabas para mí: no es el amor que has inculcado en mí por la historia japonesa, ni tus miles de referencias al mundo Marvel, ni siquiera la calidad de los personajes que aparecen en tus cómics; se trata de ese algo que se vislumbra más allá, de esa verdad que sostienes con todas tus fuerzas y que aparece implícita en cuanto creas, de esos ideales que defiendes como un samurái. 

Siempre he pensado que las personas que leen lo que escribo tienen un conocimiento de mí diferente del que pueden llegar a alcanzar aquellas con las que hablo a diario, pero que jamás se han detenido a leerme. En mi opinión, se trata de una conexión mucho más profunda, ya que muchas veces pienso que soy más lo que escribo que lo que digo, y desde luego escribo mucho más de lo que digo... No sé si todo el mundo comprenderá a lo que me refiero, pero creo que tú lo harás. Puede que las obras firmadas por ti que han llegado a mis manos sean pocas, pero los años que llevamos juntos son unos cuantos más, y me atrevo a decir que la razón de que ame cuanto haces es que conozco tu verdad, y que coincide con la mía y con las cosas que defiendo. 
Querido Nobuhiro, esta mañana he terminado de leer Buso Renkin y he vuelto a deleitarme con uno de los one-shots de Embalming. Hace apenas unas horas, han anunciado que España está entre los sesenta y seis países donde se estrenará la película de imagen real de Rurouni Kenshin. Comprenderás que, pudiendo haberte escrito estas líneas que no leerás en cualquier otro momento, he encontrado el adecuado. 

Tú no me conoces, pero te prometo que, si algún día llego a contemplar Japón con mis propios ojos, haré lo imposible por encontrarte, o por lo menos por hacerte llegar, quizá por escrito, lo que siempre he querido decirte: "Gracias".

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