sábado, 17 de noviembre de 2012

Un espíritu elegante

sábado, 17 de noviembre de 2012
Tal vez escriba un par de líneas, tal vez una parrafada. La idea que tiene que quedar clara es muy sencilla: amo a Audrey Hepburn. Así, sin más. No es sólo un icono, no es sólo una de las actrices que más aportaron a Hollywood en sus mejores décadas, no es sólo el símbolo mundial de la elegancia y la clase. Audrey era especial, era generosa e inteligente, directa y divertida, emocional e impetuosa.
La ausencia de su padre marcó toda su vida y nunca supo llenar ese hueco vacío, ni siquiera cuando se reencontraron muchos años más tarde. Aunque Audrey fue feliz y siempre se sintió agradecida por todo lo que había recibido, siempre tuvo el corazón roto y, en los últimos tiempos, se preguntó si aquella grieta no sería en parte responsable de que sus dos matrimonios hubieran fracasado. 
Si tuviera que explicar brevemente qué es lo que me atrae tanto de Audrey, tal vez sería precisamente eso: su sincera alegría y su inmortal melancolía. 
Billy Wilder, gran amigo y director de dos de las películas más aplaudidas que Audrey protagonizó, la definió de la siguiente manera: "Audrey era conocida por algo que se ha perdido, y eso no es otra cosa que la elegancia, la gracia y los modales... Bogart pensaba que yo amaba a la querida, dulce y bella Audrey, ¿y quién no? Audrey Hepburn fue una creación única. Dios la besó en la mejilla, y ahí estaba ella". 
Su casi enfermizo perfeccionismo la llevaba a entregarse completamente a sus papeles, pero por encima de todo siempre estuvo su familia. En el libro Audrey Hepburn: un espíritu elegante, del que esta entrada toma el título, su hijo Sean Hepburn Ferrer rememora una anécdota curiosa, sucedida cuando él ya era un adulto. Durante una de las largas temporadas que pasaban en Roma, alguien tomó una fotografía de ambos juntos, y ésta se publicó en las revistas bajo las palabras: "Audrey Hepburn y el nuevo amor de su vida". A ella le gustó tanto el detalle, que enmarcó el recorte. "Lo único que no es cierto - comentó - es que se trata del nuevo amor de mi vida. Mis dos hijos son y serán los amores de mi vida". 
De su filosofía rescato algunas de las citas que más me gustan de la actriz, y que secundo completamente:
-"Para que tus ojos sean hermosos, busca lo bueno en los demás; para que tus labios sean hermosos, pronuncia sólo palabras amables; y, para ser elegante, camina con la certeza de que nunca estás solo".
-"Nada es imposible; la propia palabra lo dice: 'I'm possible!'"
-"Recuerda: si algún día necesitas una mano que te ayude, está al final de tu brazo; pero recuerda también que todavía tienes otra mano: la primera es para ayudarte a ti mismo y la segunda, para ayudar a los demás".
-"No quiero estar sola, quiero que me dejen sola".
-"Necesito estar sola muy a menudo. Sería feliz si pudiera pasar las noches del domingo al lunes sola en mi apartamento. Es mi forma de recargar las pilas".
-"Se sabe más de una persona por lo que dice de los demás, que por lo que los demás dicen de ella".
-"Lo más importante en la vida es disfrutarla. Nada más importa".

Por último, y pese a que todavía no he terminado de ver toda su filmografía, enumero algunos de mis títulos favoritos y os los recomiendo muchísimo: Vacaciones en Roma (1953), Ariane (1957), La calumnia (1961), Desayuno con diamantes (1961), Charada (1963), Dos en la carretera (1967), Sola en la oscuridad (1967).

¡Larga vida a Audrey!

2 comentarios:

Sandy-marie Blackwood dijo...

I like Audrey Hepburn!
I love the movie called Funny Face.^^

Kaoru Himura-Takarai dijo...

Funny Face is cute, I love her character in that movie! And the dancing scenes too. ^^

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