viernes, 5 de julio de 2013

Cansancio y cine

viernes, 5 de julio de 2013
Cerca de un mes ha pasado desde la última vez que me digné actualizar este blog, ¡y poco me parece! En esta época, se me eterniza el tiempo y mi percepción se altera completamente. ¿He mencionado alguna vez que estudio en la UNED? Pues bien, además soy opositora. Sumad uno más uno y entenderéis por qué, pese a que el día de ayer ya me lo tomé de descanso antes de la nueva oleada, me he resistido a regresar. Básicamente, mis neuronas están tan fritas que llevo dos semanas intentando acabar de leer un tomo de manga (por poner un ejemplo gráfico del estado de mi cerebro). 
Lo que sí he hecho estas últimas semanas, aunque a cuentagotas, ha sido degustar cine. Al fin y al cabo, cualquier cosa sobre una pantalla suele exigir un esfuerzo menor y, en los descansos, me he permitido ver algunas películas que tenía pendientes. Así que, dado que no me encuentro en condiciones de redactar decentemente ninguna de las otras entradas que quiero publicar desde hace tiempo, voy a hablaros un poquito de estos bocados que le he dado, entre intento de suicidio e intento de suicidio (conducir a las doce de la mañana por la A6 en dirección Madrid es algo arriesgado en el mes de julio), al séptimo arte.


Quizá el título que figuraba el primero en mi lista fuera éste: Imaginaerum, la película de Nightwish, que había sido anunciada hace tiempo y estrenada también varios meses atrás en Finlandia. Había ido aplazando su visionado porque, en parte, temía que no estuviera a la altura de mis expectativas (que, tratándose de Nightwish, son siempre muy altas), pero lo cierto es que me pareció un filme maravilloso, muy superior a lo que había esperado, muy dulce y muy mágico. Muy Tuomas y muy Nightwish. No es un complemento al último disco de la banda, sino que estamos hablando de un proyecto en sí mismo, y en él las canciones del grupo encajan como piezas de un rompecabezas, pero no mandan, sino que se adaptan y quedan sujetas a la historia. Una película sobre el amor, la música, la locura, los sueños, los recuerdos y las palabras no pronunciadas; sobre la vida, en definitiva. Muy, muy bonita, y altamente recomendable.

También Las ventajas de ser un marginado llevaba un año aguardando a que le echara un vistazo, y lo cierto es que la espera valió la pena, porque me ha parecido una película buena, con un montón de elementos que la hacen distinta y especial. Está impregnada de una ternura inusual y los tres actores protagonistas lo hacen muy bien, aunque sin duda el que nos deja boquiabiertos es Ezra Miller, todo un descubrimiento. Creo que es una de las películas que mejor han retratado la adolescencia, con todas esas inseguridades, miedos y descubrimientos. Esconde cosas oscuras que apenas se insinúan, pero dejan huella en nosotros, y tiene algunos momentos bastante duros, pero no cae en la autocompasión y lo que nos enseña es cómo una serie de personajes se sobreponen a las situaciones complicadas y se enfrentan a la vida adulta. La fotografía es preciosa, el guión es una joya y la banda sonora, espectacular; especialmente el papel que se le da a Heroes del gran Bowie.

Y sí, pese a mi gran amor por ella, todavía quedan películas de Audrey Hepburn que no he visto. La verdad es que, por la temática, había ido aplazando un poco Sola en la oscuridad, pero me ha sorprendido muy gratamente. Sin ser un filme de esos que vería cien veces (es muy teatral, utiliza muy pocos decorados y se basa en una serie de descubrimientos por parte de la protagonista que, creo, pierden el efecto tras la primera ocasión), me mantuvo en vilo todo el tiempo. Audrey está espectacular y para mí siempre es un placer verla en distintos tipos de papeles, ya que creo que durante sus años de juventud se tendió un poco a encasillarla, cuando ella era una gran actriz capaz de matices muy diferentes. La cinta logra lo que busca y te hace empatizar al cien por cien con la invidente protagonista, a la que todos engañan sin tener en cuenta que, a falta de la vista, son otros los sentidos que la guían y le hacen darse cuenta de que nada es lo que parece. Muy buena.

De la misma manera, y aunque me encanta el cine de Nolan, todavía no le había echado las garras a Memento, una de sus obras maestras, según la masa. Lo cierto es que me pareció impecable, pero me sentí todo el tiempo como si estuviera teniendo un déjà vu, y es que no hace demasiados meses que Shutter island cayó en mi poder y ¡caramba!, son igualitas. Cuando vi por primera vez la película de Scorsese y DiCaprio, no dejaba de pensar que tenía elementos que me recordaban a Inception de Christopher Nolan, y ahora descubro que, en realidad, es de Memento de donde toda la idea surgió. Ha habido otras películas (como El club de la lucha) que han tratado temas parecidos antes, pero es que las semejanzas de estas dos son increíbles. En ese sentido, vi venir el final de Memento desde el principio, y probablemente no habría ocurrido si no hubiera visto Shutter island antes. En cualquier caso, es un peliculón. La forma en que te sumerge en la vida del protagonista es espectacular. Te hace partir de cero continuamente, como si no recordaras nada de lo que acabas de hacer. Fascinante.

Finalmente, la que va a ser la peor valorada de esta lista: A Roma con amor. Estuve en la capital italiana el pasado mes de septiembre y me enamoré, razón por la cual me apetece todo lo que la utilice como escenario. Además, me gusta Woody Allen y discrepo con aquellos que tachan de malas todas sus películas de los últimos años, en este recorrido europeo que viene haciendo desde Match Point. Sin embargo, no tengo muchos modos de defender A Roma con amor, ya que me pareció un batiburrillo de clichés sin demasiada coherencia, sin ritmo y sin un bote salvavidas que los mantenga a flote. Tiene momentos brillantes, como ocurre siempre en todo lo que hace, y diálogos de esos que te arrancan la carcajada, pero ahí se queda la cosa. Las interpretaciones son buenas y Roma es eternamente bonita, pero la cinta me transmitió poco amor por la ciudad y por los italianos, y en general no me dijo nada. 


¿Habéis visto alguna de éstas? ¿Coincidís conmigo? 
¡Sed felices!

3 comentarios:

Renaissance dijo...

La de Memento la tenía pendiente, igual me animo ahora que Nolan terminó con la serie de Batman y ha confirmado que es un tío bastante competente a la hora de hacer cine que entretenga y haga pensar un poco.
Aunque esta temporada tiro más hacia el cine de los ochenta, cuanto más serie B, poco conocido y más típico de videoclub, mejor. Cada uno copa con las ventajas de prepararse para el empleo público como buenamente se puede.

Beatriz L.M. dijo...

Yo también tengo pendiente "Memento" (lleva meses muerta de la risa en mi disco duro, por no decir un año o más...). Como no he visto "Shutter Island", a lo mejor me gusta más XD

"A Roma con amor" la vi en el cine porque una amiga se emperró y me dio la impresión de que estaba tirando el dinero. No me pareció una gran película. Me dejó el cuerpo... raro. No sabía cómo tomármela (y creo que daba mala imagen de los italianos). "Midnight in Paris" me enamoró en comparación.

"Las ventajas de ser un marginado" también me gustó mucho. Sobre todo Ezra Miller. Gran descubrimiento, sí señor :)

Kaoru Himura-Takarai dijo...

Renaissance, la verdad es que a mí Nolan me parece de lo mejorcito de la actualidad. Me gusta cómo funciona su cerebro (y el de su hermano).
El cine de serie B y yo tenemos una relación de tira y afloja. Ahora mismo estamos más en el afloja.

Beatriz, por lo visto Scorsese se inspiró un poco bastante en Memento a la hora de hacer Shutter island. Las dos películas son buenas, pero claro, encierran un elemento sorpresa que deja de serlo si ya has visto una de ellas. Tienen matices diferentes, pero la historia es la misma.
Pienso lo mismo que tú de A Roma con amor... Todos los italianos que aparecen en ella son ladrones, enterradores, prostitutas, periodistas del corazón que encuentran una exclusiva en cualquier lugar... A momentos me parecía más una burla a la sociedad italiana que un homenaje, como si a Woody le gustaran los monumentos de la capital, pero no sus gentes; y una crítica está bien, pero ni siquiera es eso. Tampoco he sabido cómo tomármela.
Midnight in Paris es preciosa, eso sí que es un homenaje a una ciudad y a todo lo que encierra.

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