jueves, 6 de febrero de 2014

Divas que marcan una época

jueves, 6 de febrero de 2014

No sé si el tiempo que llevo escribiendo en este blog lo avala, pero soy una persona muy emocional. Tiendo a hacer las cosas muy mías hasta el punto de que me duelen como si fueran miembros más de mi cuerpo, y eso es bueno porque me permite disfrutar muchísimo, pero malo porque, cuando te dan palos, te los dan bien. Pero para mí es imprescindible para vivir plenamente, y prefiero que sea así.
Nightwish es uno de mis grupos favoritos. Lo significa todo. Me siento tan identificada con absolutamente todo lo que sale de la mente del señor Tuomas Holopainen, que no podía ser de ninguna otra manera. Y, aunque, con el paso de los años y con los problemas que han tenido con sus vocalistas, me he mantenido fiel al grupo, he amado cada disco más que el anterior y he seguido apoyándolos tanto o más porque forman una parte sustancial de mi persona, no puedo olvidar qué fue lo que me ató por primera vez a ellos.
Tendría una servidora alrededor de los catorce o quince años, no lo recuerdo bien. Fallen de Evanescence estaba bastante reciente y, en aquel momento, era mi único punto de referencia a la hora de poder relacionar lo que descubrí -Nightwish- con otros grupos. Había un juego online en el que participaba con mis amigas, una especie de partida de rol en la que cada uno interpretaba a un personaje de un anime; había grupos de muchas series, y estábamos en varios, pero el que realmente triunfó para nosotras fue el de Shaman King. Yo era Pilika, y orgullosa de ello.
No sé cómo fue, pero una noche, charlando con algunos de los miembros del rol, uno me hizo llegar un par de canciones de ese grupo desconocido, Nightwish, porque por las razones que fuera consideró que me iba a gustar. Tres fueron los títulos que cayeron aquella noche en el disco duro de mi ordenador: Away, Ever Dream y Angels Fall First; siguen siendo tres de las canciones más especiales para mí. Creo que ni siquiera estaban enteras, sino que eran demos. El caso es que, en cuanto reproduje la primera, la voz de Tarja me sobrecogió. Me pareció espectacular. La sensación fue de profundo respeto, el mismo que, por lo que he observado, el público sigue sintiendo por ella (no así por Nightwish, que se ha comido la parte más fea de la historia), el mismo que hoy me lleva a escribir estas líneas.
Cuando los caminos del grupo y la vocalista se separaron, estaba en el instituto. Recuerdo fragmentos de conversaciones al respecto caminando por la calle Santo Domingo de Ourense; cada vez que pienso en lo que les ocurrió, visualizo paseos por esa zona de la ciudad, quizá porque siempre surgía el tema mientras la atravesaba con alguien. Recuerdo la pena tremenda, la inquietud por saber qué ocurriría y quién sería la sucesora, si seguirían gozando del favor de la gente o si aquello supondría su fin, si debían cambiarse el nombre e iniciar un proyecto nuevo o si la voz era sólo un instrumento más... En fin, se me pasaron los años de espera entre discusiones y cábalas. La pobre Anette Olzon, nueva cantante del grupo, se convirtió en blanco de insultos, desprecios y groserías de mucha gente; Tarja debutó en medio del escepticismo y la crítica (¿sería su voz suficiente para seguir vendiendo sin el talento de Tuomas detrás?). Tuvieron una interesante batalla musical (Bye Bye Beautiful vs. I Walk Alone) y finalmente cada uno siguió por su lado. Perdieron y ganaron y, a día de hoy, se puede afirmar que a ninguno le ha ido demasiado mal. Ahi están, después de todo.
Ver a Nightwish en concierto con Tarja habría sido un sueño hecho realidad, pero no lo ha querido así la vida. Tampoco he llegado a verlos con Anette. Aún no he podido ir a un directo de Nightwish pese al inmenso amor que siento hacia ellos. Y es curioso porque siempre he tenido planes de ver a Nightwish, pero no entraba entre mis deseos inmediatos el ver a Tarja.


No me malinterpretéis, he seguido su carrera en solitario como la que más, y sus discos me gustan mucho. También había llegado a considerar el ir a verla a Santiago de Compostela hará un año, pero al final la cosa se quedó ahí y nunca volví a imaginarme ante ella. No sé, es un mito. Era una idea inconcebible. 

Tarja en directo es increíble. Gana en todo: es más guapa, más simpática, más fuerte, mejor cantante. Su voz lo envuelve todo. Sinusitis, nos dijo que tenía cuando la vi en Madrid hace exactamente una semana; sinusitis. Pues a mí que me contagie esa sinusitis. 
El concierto fue magnífico, ya no sólo por lo buena cantante que es, sino también por la actitud de la gente. Se respiraba admiración y cariño hacia esa mujer; ella ha marcado algo muy importante en las vidas de muchos de nosotros, y tanto es así que fue comenzar el show (con un temazo, In For a Kill) y ponerme a llorar como una magdalena. La emoción me acompañó durante la hora y media que duró, y volví a casa con un nudo en la garganta, un nudo de nostalgia, amor infinito, orgullo y respeto. 
Fue un buen concierto, y ella se mostró encantadora, hablando en su español con acento argentino y animando a la gente con muchas ganas. Nada que ver con su actitud en los últimos tiempos de su era en Nightwish. 
Never Enough, Until My Last Breath, Victim of Ritual... Sus canciones me gustaron en directo como no lo habían hecho antes. También sonó Wish I Had An Angel, momento que aproveché para sacar al vikingo que llevo dentro y darlo absolutamente todo. Sólo me faltó The Reign; en otra ocasión tendrá que cantármela.

Les deseo lo mejor a ambos: a mis chicos y a Tarja. Que sigan haciéndome llorar durante toda la vida.


(La primera foto no es mía)

2 comentarios:

Gaeli Nodame dijo...

Hola!! acabo de descubrir tu blog, y debo decir que me ha encantado, te felicito por todo tu trabajo! por aquí tienes a otra devota de Nightwish y Tarja, juntos y por separado... me pasó como a ti, los conocí y me enamoraron muy joven, pero no logré verlos juntos. El año pasado estuve en el concierto de Tarja en Chile, y concuerdo en todo como la describes: se ve que ahora es feliz con lo que hace. Ahora estoy esperando con ansias el nuevo disco de NIghtwish, y quien sabe si la nueva gira los traiga por Chile. Espero que así sea, porque escuchar Ghost love score, Ever Dream, o Dead Poem's boy en vivo es de mis sueños más profundos de fanatica :D.
A propósito, me encanta que tengas muchos temas! siempre es un gusto encontrar espacio para los doramas japoneses :D
Saludos, y espero seguir visitándote!!

Kaoru dijo...

¡Encantada de conocerte! Pues yo estoy igual, deseando que salga ya el disco nuevo y empiecen la gira. Sé que tienen alguna fecha en España en festivales, pero me gustaría ver un concierto sólo de ellos, a poder ser en Madrid. A ver. :D
¡Gracias por seguirme! Nos leemos.

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