sábado, 16 de mayo de 2015

Despedidas de verano

sábado, 16 de mayo de 2015

La vida va de decir adiós. A veces para siempre, a veces de forma temporal. A veces resulta incierto si es una despedida definitiva. 

La temporada alta de las series se acaba y con ella se van títulos y nombres que han formado parte de este invierno, de varios inviernos. Algunas regresarán en septiembre. Otras lo harán un poco cojas. Las hay que se han quedado por el camino.

Si algo hay en lo que todos los televidentes de The Vampire Diaries estamos de acuerdo, independientemente de nuestra opinión sobre sus personajes, es en que Nina Dobrev es una diosa. Gran actriz, enamorada de la vida y aventurera por naturaleza, a lo largo de estas seis temporadas nunca nos ha defraudado. En la serie, como Elena, ha tenido sus detractores (para mí ha sido una buena protagonista, quitando algunos momentos); como Katherine ha arrasado. 
The Vampire Diaries debe mucho a sus actores, pero a nadie como a Nina. Es el alma de la serie y su partida va a pesar mucho, como ya lo hace la falta de coherencia de los guiones desde la tercera-cuarta temporada. 
Ya no soy fan de The Vampire Diaries. Recuerdo cuando empecé a verla con escepticismo y enseguida me enganchó. La segunda temporada fue absolutamente gloriosa. La tercera tuvo sus fallos, pero ahí estaba Klaus para disimularlos. Luego decayó enormemente, la mitología se empezó a enredar sin sentido y las sorpresas se terminaron. Llevo tiempo viendo los capítulos con una mezcla de sopor y sorna. Sin embargo, y aunque el episodio de cierre de temporada en sí no me hizo mucha gracia, la despedida a Elena y a Nina ha sido justa, bonita y dulce. Me harté de llorar viéndolo, pero me alegra la decisión de Nina y espero seguir viéndola en nuevos proyectos donde siga sacando todo ese potencial que tiene.


También llevo ya un par de años diciendo que Revenge debía terminar. Hay historias que vienen con fecha de caducidad desde el principio y alargarlas no tiene ningún sentido. En este caso, se notó desde la primera temporada cómo se tiró de la historia para acaparar unos cuantos episodios más, alguna temporada añadida. 
Los primeros cuatro o cinco capítulos de Revenge, autoconclusivos, fueron una joya. Le siguió una historia sólida, con personajes interesantes y sorprendentes (odiaba a Tyler, pero tengo que recordarlo porque me dio momentos de incertidumbre que han faltado mucho tras su marcha), con descubrimientos, juegos de poder, arrepentimientos, rencillas.
Como en tantos otros casos, eso se perdió por el camino. Una serie que era buena, con grandes interpretaciones y dinámicas de personajes, empezó a cansar al desviar la atención y rellenar con tramas que no duraban más de un par de episodios hasta que se ahogaban en su propia bilis. 
Su gran fuerte han sido los finales de temporada, todos ellos gloriosos y una lección de narrativa y de televisión. Quizá por eso este final, el que es para siempre, el que ha cerrado cuatro años de serie, me ha sabido a muy poco y me ha resultado tediosamente previsible. 
La historia de Amanda Clarke se cierra sin (o con pocas) consecuencias para ella; y es verdad que todos deseábamos verla ganar y que su venganza se cumpliera, pero me habría gustado que tuviera que expiar sus propios pecados de otra forma. Es verdad que la pérdida marcó el camino de Amanda desde que comenzó con su plan, pero nunca se perdió a sí misma, y, aunque hubiera dolido, ojalá lo hubiera hecho.
En fin, que me han dejado un poco huérfana: me quedo sin Nolan Ross, sin la interpretación perfecta de Emily VanCamp, sin la sensacional Victoria Grayson, y me quedo sin un final rompedor. Me quedo con lo previsible, con lo convencional: boda, happy ending apresurado. Yo creo que Amanda y Jack merecían algo más interesante, y que los fans esperábamos un adiós más redondo. 
Siempre nos quedarán los grandes momentos de esta serie y un tatuaje en la muñeca.


De historias que frustran, a una historia que mejora a pasos agigantados. Black Sails me gustó en su primera temporada, pero a día de hoy y siendo franca, se me caen las bragas. Es una serie, lo ha sido siempre, de personajes: gentes que van y vienen, que tienen objetivos e ideas que chocan con las de otros, y no queda más opción que defenderlos a hierro. 
Ha sido una segunda entrega gloriosa y los pocos personajes que todavía no me habían llegado a conquistar completamente (Eleanor, Miranda, John Silver) me han enamorado. Dicen que es una serie de piratas más realista, que no se muestra esa imagen romántica; yo digo que pocos personajes me resultan tan poéticos (a su manera) como Vane y Flint, quienes, cada uno arrastrado por unas motivaciones y experiencias diferentes, pelean por alcanzar una meta que es lírica pura. No puedo posicionarme junto a ninguno de los dos cuando ambos me apasionan tanto.
Además, esta serie se atreve a explorar temas tan complejos como la sexualidad desde un punto de vista que, para mí que coincido bastante con él, es perfecto. Se nos muestran personajes que tienen deseos e inclinaciones que los guían, pero no los convierten en estereotipos ni los limitan. No los etiquetan. 
Sólo por eso, señores, gran aplauso a Black Sails. Me muero por ver cómo sigue.


Por último, sólo me queda mencionar los ya algo lejanos parones de The Musketeers y Peaky Blinders, que seguiré viendo con ganas; y el también agridulce adiós veraniego de Reign, que ha vuelto a ser irregular pero ha cerrado con maestría. 
Once upon a time se ha quedado en el tintero para mí hace unos meses, y es que el absurdo ya me hacía pasarlo mal viéndola. Los personajes que una vez me enamoraron, la magia que lo impregnaba todo, se perdió hace mucho. El producto, a mí ya no me interesa.

¿Qué series que os gustan se han terminado esta temporada? ¿Alguna recomendación para mi lista?

2 comentarios:

Renaissance dijo...

Coincido con Once Upon a Time: seguiré viéndola, pero de lo que fueron las dos primeras temporadas a lo que han hecho en esta, es de apaga y vámonos. Esa Elsa con un vestuario sacado de Disneyland Paris...¡Viva el product placement!

De posibles recomendaciones, no sé si estás viendo Penny Dreadful: a nivel argumental está muy deslabazada y a veces parece que el guionista tiene más ganas de enseñar cosas victorianas que de contarnos algo, pero me he rendido y no le busco los tres pies al gato: es una serie de disfrutar la estética, los escenarios y a una grandísima Eva Greene.
Hm...y Doctor Who. Disfruté con la serie original, con el regreso desde 2005 y ahora estoy encantada con el papel de Peter Capaldi.

Kaoru dijo...

Penny Dreadful la tengo pendiente desde que empezó, y Doctor Who me da mucha pereza porque todo el mundo me RALLA constantemente con ella.
A ver si para verano empiezo algo más, que ahora hay que ir parando.

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