martes, 5 de septiembre de 2017

Favoritos de julio y agosto


Queridos, parecía que iba a ser un día de nostalgia y, sin embargo, me ha cambiado la cara. Estoy de vuelta (temporalmente) en mi ciudad, Toni Garrido ha comenzado nueva etapa en la radio (madre mía, cuánto lo he echado de menos) y he llegado a tiempo a un certamen de poesía en el que quería participar.

Había estado en Vigo desde mediados del mes de julio, a excepción de unas semanas fuera de las que pienso hablaros en breve; y estar en Vigo es sinónimo de no tener más Internet que el de mis datos móviles, lo cual no da para hacerle mucho caso a este blog. Tengo dos entradas bosquejadas desde hace un mes y quiero compartirlas con vosotros cuanto antes, pero por lo pronto va siendo hora de que os cuente qué obras de ficción, música y aventuras han sido parte de mí durante este tiempo.

Libros y cómics

-Escribir y borrar, de Ada Salas. En una de mis últimas entradas, aludía a esta colección de poemas de la autora cacereña al reproducir y reflexionar sobre algunos de sus textos acerca de la naturaleza de la poesía y el poeta. Este año estoy descubriendo muchas voces poéticas nuevas y la suya es, sin duda, una de las que más me han impresionado. Me ha resultado extremadamente fácil encontrarme a mí misma en sus versos y terriblemente complicado despegarme de ellos.

-La fuerza de su mirada, de Tim Powers. Es la única novela que he leído este verano, y no ha sido ni fácil ni ligera. Es un tomo de unas 800 páginas bastante densas, que a título personal desaconsejo leer en la edición española de Gigamesh porque la traducción es bastante confusa (y ya la novela tiene lo suyo). Aunque os dejo el enlace a mi crítica más extensa en GoodReads, sí que os recomiendo el libro si os gusta la temática vampírica y, de manera especial, si admiráis a los poetas románticos ingleses Byron, Shelley y Keats. El trabajo de Powers en cuanto a caracterización de los personajes y colocación perfecta de unos engranajes enraizados en la mitología clásica es magistral. Tiene un punto bastante negativo y es que las mujeres de la novela son horrorosas, pero el libro merece la pena por todo lo demás. Siempre vuelvo a Powers, así que ya os contaré cuál es el siguiente.

-Las personas del verbo, de Jaime Gil de Biedma. Tampoco conocía a este poeta hasta hace unos meses y también me he enamorado de él. Su poesía es profundamente intimista, honesta e irónica, pero también plástica y muy elegante. Tengo tantas esquinas dobladas para releer piezas de esta colección, que acabo antes volviendo a degustarla entera. Sin duda, es otro autor del que ya no me voy a desvincular.


-Genealogía de una bruja, de Benjamin Lacombe y Sebastien Perez. Esta cajita con dos volúmenes fue uno de mis regalos de cumpleaños y, como todo lo que toca el ilustrador, es deliciosa. El primero de los dos tomos es La pequeña bruja, un cuento infantil muy sencillo sobre una niña muy especial que descubre que es una bruja; es una historia tierna y las ilustraciones son una maravilla. Sin embargo, lo que más me ha gustado es el otro libro, titulado Brujas y hechizos, que es un grimorio donde se nos va presentando a algunas de las brujas más relevantes de la Historia, entre ellas algunas que a todos nos suenan: Isis, Lilith, Juana de Arco, (Mona) Lisa... Las historias de estas mujeres son adaptadas a su ahora sabida condición de brujas y acompañadas de dibujos perfectos. También contiene un glosario de términos relativos a la hechicería y algunos datos curiosos.

-Orange, tomos 1 y 2, de Ichigo Takano. Hace mucho que le había echado el ojo a este manga y, además, varias personas me lo habían recomendado. Así que por fin me compré los dos primeros volúmenes y ¿qué os puedo decir? En primer lugar, el estilo de dibujo me encanta y creo que encaja muy bien con la historia. Los personajes me resultan interesantes y creíbles y su amistad, muy convincente. La trama (una chica que comienza a recibir cartas desde el futuro que le piden que cambie el pasado) es trágica y tierna a partes iguales y no llevaba medio tomo cuando empecé a llorar. Me ha emocionado mucho y estoy deseando leer el resto.


Cine


Esta vez, he consumido muy poquito cine. Os traigo tan sólo un par de títulos que creo que merecen bastante la pena.

-Baby driver (2017). Hacía tiempo que veía promociones hasta en la sopa, así que la fui a ver al cine en julio. Es una cinta gamberra, romántica, divertida y emotiva a partes iguales y sin pecar de exceso de ninguno de estos ingredientes. Un musical camuflado con una estética muy rockera que gira en torno a la figura de Baby, un joven que se ve envuelto en las actividades de una banda criminal y que intenta dejar atrás esa vida. Tiene sus fallos, pero cumple con la función principal de entretener y lo hace con una dirección brillante, interpretaciones muy decentes (sale por ahí hasta el Punisher de Marvel/Netflix) y una frescura muy vintage.

-Blue Valentine (2010). Esta cinta estaba guardada en mi disco duro por razones que desconozco y también ha sido una revelación. Cuenta la historia del deterioro de una pareja, desde que se encuentran por primera vez hasta que llegan a casarse y formar una familia. Es una bofetada de realidad en la que se van retratando algunas conductas tóxicas que con los años se cobran los aspectos buenos de la relación. En cierto modo, me ha recordado a Dos en la carretera (1967). Las interpretaciones de Ryan Gosling y Michelle Williams son muy buenas y la cámara nos hace estar ahí, con ellos, en todo momento.


Series

Los revisionados de rigor han caído, por supuesto, y en este caso han sido: Robin Hood, The IT Crowd y el dorama japonés de Hana yori dango. Lo bonito de los años es que te dan nuevas perspectivas sobre obras que ya conocías y así ha sido esta vez. Robin Hood me sigue enamorando, pero reconozco que la Marian autosuficiente y aventurera de la primera temporada se pierde un poco en la segunda; Hana yori dango me ha parecido horrible después de todo este tiempo, machista y ridícula hasta la saciedad, pero el cariño es el cariño y estoy deseando ponerme con la segunda temporada para ver si la mejoraron luego. The IT Crowd es perfecta, nada que mencionar.

Vamos con lo nuevo:


-Will (2017). Mi descubrimiento favorito de la temporada, sin ninguna duda. Como fan incondicional del maestro entre maestros, Shakespeare, cuando me enteré de que se estaba haciendo esta serie supe que no podía esperar a verla; ya cuando leí que mi querido Jamie Campbell Bower iba a interpretar a Christopher Marlowe... Will relata los primeros meses de Shakespeare en Londres, intentando ganarse la vida como autor de obras teatrales y actor. La serie es muy entretenida y los personajes se hacen querer, pero hay dos cosas que me han maravillado por completo y por las que la amo profundamente. La primera, la ambientación, que es una mezcla entre el estilo propio del momento y la cultura (moda, peinados, música...) punk de los 70 ingleses; partiendo de una equiparación de los grandes dramaturgos isabelinos con las estrellas del rock contemporáneas, les da una vuelta a las figuras y a los colores de la época de Shakespeare, convirtiéndolos en una maravilla visual. La segunda razón por la que voy a volver a ver Will muchas veces es el personaje de Marlowe, de cuyo homónimo real lo poco que sabemos es cuando menos turbio y sórdido; la serie y Bower le dan una profundidad que lo equipara a su Fausto, convirtiéndolo en una delicia torturada que desea, por encima de todo, trascender (en todos los sentidos de la palabra).
P.D.: Amo a Richard.

-Dark angel (2016). Esta mini-serie protagonizada por Joanne Froggatt está compuesta por dos episodios que nos cuentan la historia de Mary Ann Cotton, la considerada primera asesina en serie de Inglaterra. Mary Ann mató a múltiples maridos e hijos, posiblemente para cobrar los seguros de vida, durante el siglo XIX. Aunque la serie no es en sí nada que se salga de lo común, la interpretación de Froggatt me pareció magistral y la forma en que el personaje se va desarrollando hasta alcanzar la psicopatía es muy interesante. También se trata, con bastante crudeza, el tema de la situación precaria de las mujeres en esa época. 

Y sí, también he visto la séptima temporada de Juego de Tronos, pero no he salido especialmente contenta de ella. La serie sigue teniendo aspectos notables, pero a nivel de guión y personajes me ha parecido una temporada casi ridícula, con tramas absurdas, saltos temporales sin ningún sentido ya y demasiadas cosas que suceden muy convenientemente y sin lógica. ¿Grandes momentos? Siempre. ¿Gran temporada? De lejos, la peor. 


Viajes


Este verano, entre finales de julio y comienzos de agosto, he estado en mi querida Gran Bretaña. Y ha habido momentos espectaculares, de algunos de los cuales os voy a hablar más adelante. Resumidamente, me pasé cuatro días en Londres, uno en Salisbury y Stonehenge (¡por fin!), dos y medio en Nottingham y el bosque de Sherwood (¡POR FIN!) y los restantes cinco y medio en Escocia, a caballo entre la preciosa Edimburgo y las Highlands, concretamente la isla de Skye (¡id!, es el lugar más bonito que he visto en mi vida) y lo que pillamos de camino: Eilean Donan, Glencoe, Fort William y mil montañas y lagos cuyos nombres desconozco pero que me maravillaron completamente. 


Hacía tiempo que no viajaba en compañía y, a excepción de Nottingham, estuve siempre acompañada; lo sentí, tras varias aventuras en soledad, como algo nuevo y extraño. 
En serio, id a Skye.


P.D.: He visto frailecillos.

P.D.: También he estado en distintos puntos de Galicia y Portugal, y por primera vez he tenido un día para ver Oporto y hasta sacarme la foto de rigor en Lello.


Música

El verano ha sido un popurrí de toda la música que me gusta y me mueve, incluidos temas que no había escuchado en años, pero voy a dejar aquí dos menciones especiales:

-Bad wine and lemon cake de The Jane Austen Argument (en el vídeo, con Amanda Palmer). 


Dejad que os cuente la historia: hace unos años, gracias a Amanda Palmer, descubrí al autor de esta canción que ella misma incluye en uno de sus discos, un tal Tom Dickins. Tom Dickins es un señor australiano que hace música rollo cabaret de una sensibilidad extrema y que canta como un ángel, y en el momento en que lo descubro tiene un grupo llamado The Jane Austen Argument junto a la igualmente fantástica Jennifer Kingwell. Me enamoro profundamente del proyecto, lo escucho todo mil veces y sueño con el día en que pueda ir a Oceanía a verlos. Después Tom saca su proyecto The Punintentionals y me parece igualmente perfecto.

He hablado de este señor ya varias veces en el blog.

Pues bien, un buen día de 2017 dice en Facebook que el 26 de julio podría cantar en algún sitio en Londres. Yo tengo la llegada prevista para el 26, así que me vuelvo loca ante la idea. Después dice que no ha podido ser, pero que ¡SORPRESA! va a participar en el Fringe (ese maravilloso festival de teatro y artes escénicas que se celebra en agosto en Edimburgo) en un espectáculo llamado Mother's Ruin. A Cabaret About Gin.

Y allí que me planto. Y tengo a Tom Dickins a dos palmos de mi jeto y le oigo tocar y cantar como alguien que no es de este mundo. Y le veo sonreír y su sonrisa es la más feliz que he visto en mi vida.

Si en algún momento lo traen de vuelta a Europa, que sepáis que el espectáculo es muy divertido (algo trasnochado, eso sí, pero te sirven una ginebra con la entrada) y sarcástico; y los tres, Tom y las dos protagonistas de la obra, son brillantes. 

En fin, que me he pasado desde entonces machacando la música de Tom porque haberle visto ha sido mágico y porque aún me arrepiento un poco de no haber esperado unos minutitos más para hablar con él.


-Melancholia -Electria- de Buck-Tick. 


Me he pasado agosto deshaciéndome de las montañas de CD-ROM y DVD que tenía acumulados y eso me ha llevado a volver a toparme con cientos de archivos de vídeo maravillosos de los que no me acordaba. Buck-Tick es uno de esos grupos japoneses que nunca dejo de escuchar por lo original de su propuesta y por el cariño que les tengo a sus integrantes, y me he visto en este tiempo un par de conciertos enteros de hace años. Melancholia es una canción que en su día no me llamó especialmente, pero la actuación en vivo de uno de esos directos me maravilló y la he redescubierto por completo. No puedo dejar de escucharla y creo que ya está escalando hasta la cima de mis temas favoritos de la banda.


Conciertos

He ido a ver a Miguel Bosé y a Fangoria. Qué os puedo contar.


Espero que vuestro verano haya estado tan cargado de descanso y experiencias como el mío. Toca ponerse ya las pilas y marcarse nuevas metas. Yo tengo unas cuantas.

¡Vamos!

4 comentarios:

Meri Rodvar dijo...

Primero, iré de superficial y diré que me gusta el nuevo diseño (no se, si te lo he dicho antes. Tengo literalmente la memoria de Dory). Segundo me encanta que recomiendes libros relacionados con la poesía (y más si la autora es española) porque es una rama de la literatura muy ignorada. En cuanto a Juego de tronos que es lo único que mencionas que he visto, pues si, de acuerdo en todo. A Will le tengo miedito porque se me parece demasiado a Reign un drama que utiliza figuras históricas pero que en vez de seguir la gran cantidad de drama que tuvieron en sus vidas pues se inventan romances y tramas que procuran el efecto contrario de dramatismo que buscaban. Pero no se, quizás las apariencias engañan
Saludos

Kaoru dijo...

Gracias, ya hace un tiempo que cambié el diseño y ahora se lee mejor. :)
Will es, fundamentalmente, un romance. Si no te gusta/interesa el tema, no la veas. Trata a Will como poeta y dramaturgo y tiene personajes muy interesantes, pero también es muy teen. Mucho mejor que Reign, eso sí.

Renaissance dijo...

IT Crowd y Black books son fantásticas (aunque quizá el cierre de la primera no lo sea tanto), y todavía las echo en falta. También me desconcerté este verano con las velocidades de vértigo capaces de alcanzar en Poniente, con lo rápido que va todo...y con lo mala que era la serie de The Mist, pese a ser uno de mis libros de King favoritos.
Estos dos meses no anduve fina con las lecturas: conseguí terminar el Quijote y me encantó la biografía de Lovecraft . Me gustó la Torre oscura y la visión que hicieron de los noventa en Verónica. También escuché una y mil veces el dueto en el que Serge Gainsbourg y Brigitte Bardot cantan a Bonnie y Clyde y por lo demás, me moví muy poquito. Admiro los viajes al exterior pero creo que cada vez estoy más cómoda con mis gatas y mis libros.

Kaoru dijo...

Hola, Renaissance. :)

Black Books está en mi pedestal absoluto de series favoritas también (por encima de The IT Crowd sólo porque llegó antes y Bernard me representa a muchos niveles). Nunca dejo de morirme de risa con ella, y no es fácil conseguir eso. Este verano me he comprado también una recopilación de monólogos de Dylan Moran y es una joya.

Muchísimas gracias por todos esos títulos. ¿Qué te pareció el Quijote? A veces pienso que soy la única que lo adora. Es quizá excesivamente largo, pero como novela de aventuras me parece una delicia.
Tengo ganas de ver Verónica, escuché el otro día al director hablar en la radio (con Toni Garrido, precisamente) y me picó mucho la curiosidad.
Hay fases para todo. Yo también soy muy casera y sólo me falta el perro/gato para anclarme por períodos mucho más largos. Pero los viajes me dan la vida y me han ayudado muchísimo a ampliar perspectivas; eso sin salir de Europa, ¡así que estoy deseando ver más allá porque seguro que cambio infinitamente más!

Un besazo a ti y a tus gatas.