jueves, 4 de enero de 2018

Feminismo IMPRESCINDIBLE: Grotesque


Qué necesarias son las historias que hacen daño, las que cuesta seguir leyendo porque se nos comen por dentro. Qué importante es que la ficción no nos resulte ajena, que de vez en cuando aparezcan novelas enfurecidas que atacan de frente y sin parpadear.

Leer Grotesque no ha sido sencillo precisamente porque ha dolido, ha tocado y ha enfadado. Porque me ha llevado a la sociedad japonesa y a todo lo que he aprendido de ella a lo largo de los años, pero también a situaciones y convenciones que vivo día a día en mi propio entorno. Y el tono tan tremendamente reivindicativo de la narración (disfrazado de  la amargura, envidia y odio hacia sí mismas de las protagonistas) me ha hecho tener que tomarme muchos descansos de la lectura.

Grotesque es una novela publicada en 2007 por Natsuo Kirino, autora también de obras como Out o Real World. Partiendo de los asesinatos de dos prostitutas que estudiaron en el mismo instituto y a las que sobrevive la hermana de una de ellas, la historia huye del misterio y el thriller y se centra, en cambio, en las respectivas historias de los personajes y lo que les lleva a la prostitución.

La novela está escrita mayormente en forma de las memorias de Hirata, la hermana de una de las prostitutas asesinadas, que reflexiona sobre su vida y su relación con ella y con Kazue Sato, a quien ha matado el mismo asesino dos años más tarde. Así, la narradora nos habla de su familia y su infancia en una comunidad inmigrante en Japón, del instituto de clase alta en el que coincidieron las tres y de cómo asimila años más tarde sus decisiones pasadas. También aparecen cartas, diarios y otros escritos de las dos prostitutas y del presunto asesino, un inmigrante chino apodado Zhang.

El libro, desde la óptica de un personaje cruel y acomplejado como lo es Hirata, protesta abiertamente contra el clasismo de la sociedad japonesa, reflejado de forma especial en el instituto al que asisten de niñas: un grupo organizado de forma radial donde el centro sólo pueden ocuparlo aquellos que han nacido en la riqueza y el poder, mientras que el resto debe luchar con todas sus fuerzas por no formar parte de la parte más externa del círculo. Protesta contra el racismo que todavía se experimenta en Japón hacia los inmigrantes, especialmente cuando estos provienen de países más desfavorecidos económica y socialmente; los llamados haafu (de half: medio japoneses) son una curiosidad que examinar como quien lo hace con un juguete nuevo, pero no dejan de ser una rareza que choca con la uniformidad de la nación: si son lo suficientemente exóticos, se les exhibe; sino, se les desprecia.

Desde que llegamos a tu país, eso es lo que oímos todo el tiempo. Se nos está evaluando todo el tiempo. "Es inteligente" o "es fuerte" o "es astuto" o "es trabajador". Nos evalúan como si fuésemos animales.

La novela habla sobre las mujeres y los roles que adoptan en una sociedad que las valora exclusivamente por su aspecto físico, pero que las desprecia si no tienen nada más que eso. Yuriko es bella (monstruosamente bella, se dice) y todos la quieren cerca de ellos: el profesor que la admite en el instituto pese a que no ha superado la prueba de acceso (porque quiere examinar cómo un mutante se integra en un grupo-especie, dice), el tío y Johnson que la desean sexualmente desde muy pequeña (en una clara referencia a la figura de la lolita), el compañero que ve en ella una fuente de beneficios por la reacción que provoca en los hombres. Sólo no la desea en su entorno su hermana, Hirata (cuyo nombre de pila nunca se nos da), que crece acomplejada por su inferioridad frente a ella en cuanto a belleza; esto también lo vemos en la madre de las dos hermanas, que se hace muy pequeña ante una hija tan deslumbrante físicamente (y tan consciente de ello y de lo que implica: ser un trozo de carne) y queda reducida a una sombra que observa el vacío en la oscuridad.

Foto tomada de https://northwindsjourney.wordpress.com

La familia es retratada en esta novela como un sistema jerárquico en el que no existen lazos afectivos, sino únicamente dependencia y necesidad de aprobación. Las madres de las Hirata y la de Kazue son menospreciadas por sus esposos en un primer lugar, y por la totalidad de la familia como consecuencia; habiendo cumplido su misión de traer hijos al mundo, ya no interesan como seres humanos. La madre de Mitsuru, que al estar soltera trabaja y comienza nuevas relaciones, es demonizada por hacerlo. Los padres son seres egoístas e insensibles: el de Kazue sólo valora a su hija por los méritos académicos que consigue y el de las Hirata es autoritario, pero en cuanto tiene ocasión deja de implicarse en sus vidas. 

-¿Estás bien? -preguntó Mitsuru con aspecto preocupado.
-Estoy bien. Es como si mi madre y yo ya nos hubiéramos despedido hace mucho.
-Te entiendo perfectamente. Yo también siento como si le hubiera dicho adiós a mi madre hace mucho.

Grotesque habla de una sociedad para la cual las mujeres son accesorios con utilidades muy determinadas (sexo, maternidad) y en la que la única manera de triunfar en el ámbito laboral es siendo excepcional y sacrificando todos los otros aspectos de la vida. Japón, para Kirino, no permite a las mujeres abarcar todas las facetas de sí mismas, sino que las obliga a elegir entre explotar su belleza (que se va marchitando con los años) o renunciar al amor y al sexo para convertirse en eslabones eficientes de la cadena de trabajo. Y, cuando alguien intenta ser las dos cosas y decide trabajar y buscar el amor, o el placer, está condenado a ahogarse en su propia fantasía y convertirse en un monstruo cargado de amargura y odio.

La mujer que no se conoce no tiene más opción que vivir con las evaluaciones de los demás. Pero nadie puede adaptarse por completo a la opinión pública. Y ahí está la fuente de su destrucción.

Las mujeres de Kirino son tan horribles que casi parece que los hombres no sean tan malos. Yuriko es demonizada por aceptarse a sí misma (aunque lo haga reduciéndose al estereotipo que le han impuesto) y tanto Hirata como Kazue se alimentan de la envidia hacia toda otra mujer que se les cruce, de la necesidad de hacer daño a quienes tachan de "peores" o "más débiles" porque en el fondo saben que son ellas las que están hundidas hasta la cintura. 

-No me estoy explotando. No más que tú con tu pluriempleo.
-No es lo mismo. Con tu trabajo hieres a aquellos a los que les importas. Perderás su amor. No podrán quererte.
Ese pensamiento era nuevo para mí. Mi cuerpo es mío, ¿por qué iba nadie a pensar que le pertenece? ¿Por qué iba alguien que me quiere a creerse con derecho a controlar mi cuerpo? Si el amor era algo tan restrictivo, sólo podía alegrarme de vivir sin él.

La sociedad nos educa, aún hoy, para compararnos con las demás mujeres, para menospreciarlas en aquello que nos parece inferior y para buscar maneras de sentirnos superiores a ellas. La sociedad nos dice que debemos estar guapas para los hombres, que debemos estar delgadas para los hombres, que debemos ser sumisas a los hombres y saber satisfacerlos. Que los hombres deben ser el centro de nuestro mundo porque para eso somos mujeres.

Podía satisfacer cualquier demanda que me pudiera hacer un hombre. Era una buena mujer.

Lo que tampoco olvida Kirino, y ésta es además su forma de terminar la historia, es advertirnos: advertirnos que en este mundo, diseñado en torno al hombre-Sol y la mujer-planeta-que-orbita-alrededor, cualquier hombre, por más que prometa o incluso desee ser bueno con nosotras, tiene en su interior un potencial agresor y un asesino dormido. Que, en un mundo en el que el homicidio de dos prostitutas no nos lleva a mirar hacia el asesino sino hacia la sórdida vida de las asesinadas, igual hay más lobos de los que parece.
Que, cuando se le inculca a alguien toda su vida que lo puede abarcar todo (éxito, dinero, sexo, amor, familia, aventura) pero las mujeres no, que tiene derecho a satisfacer sus deseos cuando le plazca y a costa de quien sea y que las mujeres sólo tienen valor en tanto en cuanto están a su servicio; pues, ¡coño!, IGUAL CASOS COMO LA MANADA O DIANA QUER NO SON INSÓLITOS. 

El libro tiene sus fallos y hay algunas cosas que no me atrevería a juzgar porque la traducción al inglés es muy rara; rara porque aparecen de repente expresiones que parecen copiadas de una película de los 60 y palabras que suenan de todo menos naturales tanto en las voces narradoras como en los diálogos. Rara también, y no sé si es una cuestión de la traducción o del original, porque las cartas y diarios no están escritos como alguien escribiría en estos formatos, sino que se narran a modo de novela y con todos los elementos y características propias de las novelas. También me chirrió que la narración de las tres mujeres fuera exactamente igual, con enunciados y vocabulario similares, sin una forma de expresarse distintiva para cada una y con procesos mentales (en el caso de Kazue y la hermana sin nombre) muy similares pese a estar inmersas en mundos opuestos. Y, por último, el libro llega a nosotros mutilado y censurado ya que había algunos elementos en el original que se consideraron excesivamente sórdidos (Wikipedia habla en particular de una escena de prostitución infantil). Tampoco es un libro que enganche por su suspense, ya que éste casi no existe y lo que nos mantiene en vilo son las historias personales de cada uno de los personajes. 
Pero que sea capaz de abarcar con tal mordacidad (y sin moralejas baratas) temas tales como el racismo, el machismo, los desórdenes alimenticios, la sexualidad femenina, el incesto, la violencia sexual, la prostitución y las sectas es un triunfo. Pero de calle. 

Y sí, Kirino me ha contagiado bastante su cabreo.

4 comentarios:

Meri Rodvar dijo...

Hola, Kaoru
Si es un imprescindible del feminismo me lo tendré que leer. Eres de las pocas personas que me he encontrado que le gusta Japón pero no lo mitifica como una especie de paraíso de tecnología, anime, espiritualidad y buena comida. Pero como en todos los países hay cosas buena y cosas malas. Y como en todos los países en machismo esta presente y en Japón de forma más grande que en muchos países de Europa o Estados Unidos, por ejemplo, teniendo casi la misma influencia global. Como dices, que se tenga que eligir entre ser esposa de alguien y un trabajo es patético y esa doble moral de tener que ser casta y pura pero que después se sexualise a las niñas.
Tu reseña esta llena de sentimientos y muy bien hecha. Me alegro de haberla leído.
Beos

Ricardo Carrión dijo...

¡Hola Kaoru!

Hace poco conversaba con una amiga sobre libros feministas, y se quejaba de que todos los libros que leía se perfilaban de la misma forma. Estaba aburrida de leer siempre lo mismo y quería nuevos puntos de vista, nuevos ángulos. Otra amiga, que tiene un canal en youtube, también pedía recomendaciones de nuevos títulos sobre feminismo. Todos están buscando algo nuevo, diferente y real. Yo creo que este libro es lo que buscan, y me encantó encontrarlo en tu blog, porque sé lo buena lectora que eres. Así que, luego de leer tu reseña, se los recomendé sin pensarlo. Debe ser un libro durísimo si tuviste que darte ciertos descansos, es más, si no hay misterios o algo que empuje la trama, y que solo lo haga la dura realidad de las protagonistas, eso para mí, quiere decir que es un libro fuerte y que no tiene tapujos. No sé si podría leerlo, no sé hasta dónde llegaría, pero sé que sería una lectura dura para mí, pero tremendamente instructiva. Gracias por dármelo a conocer. ¡Saludos!

sandra dijo...

Hola!!
Y pensar que iba a descartar el libro por la frase que habías puesto en Twitter porque pensaba que era el típico libro que validaba y normalizada esa competencia entre las mujeres ...
Me ha encantado la reseña y todo lo que cuentas del libro y sin duda me lo apunto.
Sé que va a ser duro, como dices, porque este tipo de libros que te ponen de cara a la realidad siempre lo son, pero por todo lo que cuentas merece la pena.
Además no soy mucho de literatura japonesa así que me vendrá bien abrir nuevos horizontes.
Me parece muy correcta la advertencia de la autora y más en estos tiempo después de ver los casos que mencionas.
Enhorabuena por la reseña!
Un beso 😊

Kaoru dijo...

¡Hola a todos!

@Meri Aunque todavía no he viajado nunca a Japón, son MUCHOS años conociendo su cultura, aprendiendo sobre ella y trabajando sobre ella (tuve durante años una asociación donde planificábamos actividades relacionadas con la cultura japonesa). Y es una cultura que me encanta y me fascina, pero de la que también he tenido tiempo de ver las caras negativas. Hay muchas cosas que no me gustan de Japón y soy crítica con ellas. Es justo lo que dices, en muchas cuestiones hay una doble moral bestial y este libro va bastante a ello. No creo que sea una lectura para cualquiera, es durilla, pero me parece necesario que alguien hable de esos temas desde el cabreo profundo y sin un discurso paternalista.

@Ricardo Es un libro "feminista" diferente porque se trata de una novela que habla de mujeres-monstruo, de lo que ha hecho de ellas el sistema social donde han crecido: familia, escuela, centros laborales y demás entornos marcados por lo que la sociedad les impone. Es un libro de queja y de rabia. Creo que hay cosas que son más particulares de la sociedad japonesa y otras muy extrapolables. De ahí que sea tan interesante.

@Sandra ¡Es todo lo contrario! Y eso que está narrado desde mujeres horribles que odian y hacen daño a otras mujeres por el mero hecho de serlo. Pero precisamente en esos personajes tan odiosos es donde está la crítica a todo lo que se les ha inculcado. No sé si es la mejor novela para que te acerques a la literatura japonesa (más que nada porque es una crítica muy fuerte a Japón), pero sí que representa todo un género: el de lo sórdido, que yo había experimentado hasta ahora más en cine que en libros. Muchas gracias.

¡Gracias por pasaros!