sábado, 13 de enero de 2018

House of the Silent: origen y porvenir

Suplico de rodillas que no me odiéis de por vida por compartir este horror.

Crear contenido en Internet es mi día a día. Llevo haciéndolo tanto tiempo, que no se me ocurre que vaya a poder parar en ningún momento.
Tuve mi primer ordenador a los ocho años. Se me había antojado por Navidad un ordenador de juguete (¿Genio 2000?) como el que tenía una prima segunda con la que jugaba, y no había tutía; no me callaba ni de día ni de noche con el dichoso aparato, y a mis padres no les hacía ninguna gracia gastarse el dinero en aquel cacharro. ¿Qué hizo el señor Germán? Comprar uno de verdad. Acababa de salir el Windows 95 y yo NUNCA HABÍA VISTO UNA COSA DE AQUELLAS. Parecerá que soy muy vieja, pero no conocía a nadie que tuviera ordenador en casa y no tenía ni idea de para qué servía tanto trasto: que si ratón, que si CPU, que si teclado... Me enviaron a dos o tres clases de manejo básico porque no me entraba en la cabeza que el chisme aquel que tenía la bola que giraba por debajo hiciera mover esa flecha; y mucho menos entendía para qué servía el escritorio, con todos sus iconos y cosas raras.
Sin duda, el gran triunfador en mi casa fue el Pinball, al que jugaba horas como una posesa. Luego, progresivamente, me fui instruyendo a mí misma en el Solitario, Paint y Word; llevaba tiempo usando una máquina de escribir viejísima (y durísima) de mi padre, así que este último programa me conquistó. ¡Cuántos disquetes de 3 1/2 llené de blocs de notas súper elocuentes!

(Perdonad que escriba en jerga; no sé hablar de estos temas sin sacar mi yo callejero).

También fui la primera persona que conocía en tener conexión a Internet. El correo electrónico que se abrió mr. Germán nos servía a toda la familia para recibir felicitaciones multimedia en Navidad, para enviar los primeros mensajes en cadena y para tener noticias de gente a la que no poníamos cara.
Tengo grabado en la memoria el sonido del módem conectándose y la cantidad de horas que invertía, cuando descubrí cómo hacerlo, en descargar una imagen. La primera canción que me bajé de mi cantante favorito, Hyde (Hideaway es el tema), estuvo en la lista de descargas del Kazaa un par de semanas. 

Haber vivido esto condicionó mucho mi adolescencia. Ya sabéis, la pubertad es esa etapa en que nos buscamos a nosotros mismos, en que exploramos nuestros gustos y nuestra personalidad se empieza a afianzar. Mi adolescencia fue L'Arc~en~Ciel, fue Hyde, fue Gackt, fue Dir en Grey y fue, en definitiva, la música japonesa como obsesión permanente. Mis amigas y yo vivíamos para tener en nuestro poder todo vídeo musical, toda actuación en directo, todo concierto grabado que pudiera existir. Os prometo que llegó un punto en que lo tuvimos TODO, tras mucho esfuerzo y dedicación. No imagináis en qué medida desarrollamos nuestras habilidades de búsqueda e investigación, nuestro inglés, nuestra fantasía. Yo empecé a escribir fanfics como una loca (siempre había escrito, tampoco era nada nuevo, salvo que los protagonistas eran ellos -los músicos- y nosotras -mocosas obsesionadas con ir un día a Japón y conocerlos-), y ellas me tomaron el relevo. Así que sí: a los quince años, nos desvelábamos por reunir todo el material y, a la vez, dar continuación al fanfic del momento (bendito Messenger: cuánto zumbido me comí para espolearme a que añadiera un párrafo más; Mai, eras una demente).

Creo que ya he hablado de esto muchas veces, pero es que me define.

¿Sabéis qué más hicimos? COMPARTIR NUESTRA SABIDURÍA. Éramos sabias dentro de ese mundillo, de verdad. Lo teníamos todo, lo controlábamos todo. LO TRADUCÍA(mos) TODO. Así que nos creamos ¡tres, cuatro, cinco, yo qué sé! páginas de MSN para colgar la información y las imágenes de cara a gente que las estuviera buscando. Los grupos de MSN incluían foros donde debatíamos con gente (benditos peruanos), galerías multimedia (para fotos de baja calidad, tampoco nos flipemos) y un montón de espacio para escribir. Así que redactábamos las biografías de los miembros de los grupos, pero también colgábamos entrevistas traducidas al cristiano por nosotras y ¡AMIGOS!, el p*to libro autobiográfico de Gackt en una traducción íntegra (y anotada; las NdK -notas de Kaoru- tenían su público, babies) realizada por moi con ¿dieciséis? añitos. ¿HOLA? Perdonad, pero es que creo que éramos lo más. También creamos páginas de animes como Saint Seiya o Rurouni Kenshin, y algunas en colaboración con otras personas preciosas.

Mi paso por el instituto se resume en esta imagen. La he sacado de 20minutos.com

Si recordarais, como yo, el día que me hackearon y eliminaron todo el contenido que había hecho y del que no tenía copia... Mis amigas pudieron cambiar contraseñas rápidamente y no se perdió lo suyo, pero a mí lo de las entrevistas de L'Arc~en~Ciel me hizo daño.

Más tarde, llegaron los foros. Sé que hubo muchos más, pero el que yo personalmente gestionaba sola era de música japonesa y aún existe. Me parece que ya había compartido el enlace antes, pero me hace ilusión: ÉSTE ES. Por supuesto, lo abandonamos hace mucho tiempo, pero gracias a él conocí a gente con la que aún tengo relación y, más particularmente, a las señoritas Mine y Kae, que a día de hoy siguen en mi vida a tope; ay, nenas, quién nos lo iba a decir. La noche anterior al concierto de D'espairsRay en Fuenlabrada (es tan triste pensar que tocaron en Fuenlabrada), PRIMER CONCIERTO DE MÚSICA JAPONESA AL QUE ÍBAMOS A IR Y QUE ENCIMA ERA DE UN GRUPO QUE AMÁBAMOS, el chat que tenía enlazado en el foro echaba humo de nervios. Esa época fue genial.

En fin. La locura máxima fue Japón, pero en mis entrañas se estaba gestando, a la vez, el amor absoluto por Finlandia y su música. Descubrí HIM a los ¿catorce?, me pasaron la discografía de The 69 Eyes a los ¿quince? y me obsesioné con Nightwish en ese mismo momento.

Los años pasaron, la madurez fue llegando y poco a poco empezamos a dedicar nuestro tiempo a más cosas. Nos fuimos a la universidad, nos llevamos los primeros chascos en la vida y tuvimos que crecer. El amor de verdad no se muere, la música que nos flipaba sigue siendo la que más nos gusta quince años más tarde. Nuestra forma de crear contenido evolucionó, supongo. House of the Silent, este blog que alguien (aparte de mí, espero) está leyendo en este momento, nació en 2009. Ya conocía el formato y la plataforma, ya había usado otros blogs (Lyrical Poem, donde traduzco canciones, lleva on fire TANTO tiempo) de distintas temáticas, pero me apetecía hablar de mí, de los libros que leía, de las canciones que me hacían llorar, de las cosas que estaba aprendiendo en la carrera y me llamaban la atención. La primera entrada definía en pocas líneas lo que esperaba expresar aquí.

Le puse House of the Silent por uno de los grupos que más me enamoraban, que más me enamoran. Charon es una formación finlandesa que, aunque cesó sus actividades en 2011, dejó una huella permanente: su poesía, su oscuridad, la voz grave de un JP Leppäluoto al que seguiré hasta que me muera (¿alguien recuerda que en mi viaje a Finlandia, el pasado diciembre, le pude ver por fin tras toda una vida?)... A Charon les conocí alrededor de 2006, poco después de que saliera su disco Songs for the Sinners, y fue algo después cuando se los enseñé a mi amiga Mai una noche que dormí con ella en Vigo, en el piso de su hermana. RECUERDO QUE TARDÓ MEDIO SEGUNDO EN PERDER LAS BRAGAS. Leppäluoto es mucho Leppäluoto, y pocos señores nos unen como él. La canción favorita de Charon de mi amiga Mai es House of the Silent. ¿Os suena? 

Así que sí, mi yo de 2009 era muy claro cuando expresaba en el primer párrafo de este espacio lo que quería contar en él: que le apasionaban los libros, que le apasionaba el manga, que le apasionaba el cine, que le apasionaba la música. 

Os cuento esto por una espinita, por un comentario que debería haber ignorado pero no he conseguido hacerlo del todo, que alguien malintencionado me dejó en la encuesta de la barra derecha opinando que a mi House of the Silent le falta coherencia porque abarca un poco de todo

Y sí, ¡POR SUPUESTO!, pero creo que, casi diez años later, sigo siendo exactamente la misma persona al teclado. Sigo dedicando horas a reflexionar sobre los conciertos en los que me he deshecho, sobre el cine que me ha encandilado y la poesía que me ha abierto en canal. ¡No he cambiado nada! Y os digo más: en esto, no voy a cambiar. Primero, porque no puedo dejar de ser lo que soy y porque House of the Silent no puede escapar de su esencia; segundo, porque NO ME DA LA GANA. Porque fui una adolescente insegura, porque no creí en mis capacidades, porque me perseguía a todas horas la "policía del fraude" (me gusta más este término de Amanda Palmer que el más famoso: "síndrome del impostor"), porque me encerré en mí misma, porque me odié por no ser lo que se esperaba de mí. Y he crecido tanto. He ganado tanto terreno. No, no he conseguido que desaparezcan los días en que me levanto y me parezco la persona más insulsa del mundo, pero ya hay tan pocos de esos. Ya tengo tan claro (casi siempre) que soy buena escribiendo, que soy buena traduciendo, que es lícito amar lo que amo y elegir lo que elijo. 

Ella, indignada.

A finales de 2017, durante ese viaje increíble a Praga y a Helsinki, estuve leyendo a Pessoa. Mi primer encuentro con él se produjo con La Educación del Estoico, y me encandiló cómo se trata de un conjunto de pensamientos inconexos, no especialmente trascendentales, sin orden de ningún tipo. ME ENCONTRÉ A MÍ MISMA EN LA FORMA EN QUE PESSOA COMPARTÍA A MODO DE ESCAPARATE LA MENTE DE SU NARRADOR. Y es que yo soy justo eso: una maraña de ideas, imágenes, recuerdos que se conectan de forma aleatoria
Cuando murió Susi Pop, de las Nancys Rubias, recuerdo que Alaska escribió un post en su blog reflexionando sobre ello, llorando la partida de alguien importante para ella; y decía que el legado y los recuerdos estarían siempre presentes, pero lo que se pierde para siempre cuando alguien desaparece es la forma única en que hilaba y procesaba sus pensamientos.

No sé si todos somos incoherentes, pero yo lo soy. Y es lo único que para mí tiene sentido ser.

De modo que, amigos, voy a apoyar en todo a la Bea de veintiún años que llegó aquí para ser ella misma. Lo has hecho muy bien y estoy orgullosa de ti. Ahora, a mis cerca de treinta, tomo el relevo y sigo contándoos (CONTÁNDOME, porque el destinatario principal soy yo) quién soy, qué me mueve, qué me ata a la vida. De forma muy incoherente

Voy a terminar esta entrada tan cañí con una relación de enlaces a entradas MUY antiguas, pero a las que les tengo muchísimo cariño. Por si a alguien le apetece echar un ojo, por si a mí me entran ganas de recordar quién era, ya que tiene todo el sentido del mundo que haya llegado a ser quien soy:


  • Diez años de D'espairsRay. Celebraba que ese primer grupo japonés que vi en vivo cumpliese una década. Los echo de menos.
  • Indispensable: Rurouni Kenshin. Hablaba del que era, es y será (pase lo que pase) el manga de mi vida. Lo que ha ocurrido recientemente con su autor, Nobuhiro Watsuki (no quiero hablar de ello) choca de frente con todo lo que Kenshin ha supuesto para mí: gran parte de mis valores como persona los heredé de ese manga y no me conozco sin sus enseñanzas; por eso cuesta tanto asimilar que en la misma persona que fue mi maestro haya un compartimento donde esos valores faltan tanto (y tengo muy claro de dónde vienen la pedofilia y pederastia en la sociedad japonesa, ojo).
  • Bakumatsu. Compartía algunas pinceladas sobre ese período de la historia de Japón que me obsesiona.
  • HOME, Salvemos nuestro hogar. Cuando estudiaba la carrera, elegí una asignatura de libre configuración que se llamaba Calidade de Vida. Había tres bloques fundamentales: salud, medio ambiente y sexualidad. Aprendí muchísimo de nutrición, de cuestiones ambientales como la energía nuclear o el cambio climático, del funcionamiento del cuerpo. Todavía tengo ganas de encontrarme algún día con la profesora que la impartía y darle las gracias.
  • El poder de la fantasía (según Víctor Montoya). Ah, esta entrada. SIEMPRE tengo ganas de volver sobre ella, le tengo un cariño inmenso. En este caso, fue otro profesor de la carrera (uno horrible que no daba clase, sólo estaba ahí) el que me hizo llegar un texto de muchísimas páginas que me cautivó y que yo decidí resumir porque me tenía loca.
  • Byakuyakou: una vida en las sombras. Byakuyakou es mi dorama favorito y en esta entrada reflexionaba sobre él tras un revisionado. Hace años que no me lo pongo porque me deja hueca, pero ya va tocando volver.
  • Two years ago... Una entrada en la que rememoraba el concierto de HIM al que fui en 2008, mi primero de ellos. Madre mía, Bea, quién te iba a decir lo que te deparaba 2017. AMOR ETERNO A HIM.
  • Pasión, vocación, don. Una reflexión breve (aún no era tan cargante como ahora) sobre lo que más amo hacer.
  • Soledad. Aquí ya era tan yo que no veo diferencias. La soledad es mi estado preferido.
  • The End. Mi agradecimiento, nudo en la garganta incluido, a la que es una de las dos grandes series de mi vida: Lost. Me ha marcado para siempre.
  • London. Esta entrada me emociona muchísimo porque Londres es, sin duda, la ciudad más importante de mi historia personal. Fue mi primer viaje largo, la primera vez que salía al mundo y toda la responsabilidad comunicativa dependía de mí, la primera vez que me sentía libre. En los últimos años la he vuelto a pisar varias veces y he aprendido que no es, para nada, ideal; pero eso es lo que la hace maravillosa. En ese enlace acababa de volver de más de un mes allí, y leer mis impresiones inmediatas es increíble, ya que es una experiencia que a día de hoy sigo considerando crucial en mi desarrollo y en mi crecimiento; que es la base de todo lo posterior.
A enero de 2018, sigo sin saber estar peinada. La foto es de 2010, claro.

AMIGO/A/E: si me has leído hasta aquí, eres Superman. O te aburres mucho. Tampoco sé por qué he mencionado lo de Superman, me parece que sus gustos lectores van por otro lado.

Lo que quiero decir es que gracias. Aunque he escrito desde lo coloquial, desde lo que seguramente nadie salvo yo llegue a comprender, ésta ha sido una entrada muy personal. Me he desnudado en ella. Y es un regalo que alguien haya querido verme desnuda (no pasa a menudo).

Gracias. House of the Silent es mi compañero de vida y lo es porque lo elijo cada día desde el año 2009. Seguimos adelante.

4 comentarios:

Meri Rodvar dijo...

Hola, Bea
Que susto cuando vi la reseña, pensé que te estabas despidiendo. Me alegro que no fuera así. Me ha encantado saber los orígenes del blog y a mi también me parece malintencionado decir que tu blog es incoherente. ¿Por escribir de varias cosas? Es tuyo puedes escribir de lo que te da la gana. Y nunca has dicho que no lo harías entonces no tiene nada de coherente. En fin, hay gente que no tiene cerebro.
Gracias a ti por seguir compartiendo con nosotros todo lo que quieras.
Besos

Renaissance dijo...

Enhorabuena por los nueve años, no sabía que habíamos sido de la misma quinta bloguera (y sorprendemente, de la misma ciudad, vaya).
No me complicaría demasiado con lo de “faltarle coherencia”. No llegué a ver la encuesta pero es difícil que cualquier blog que no esté destinado especificamente a un tema lo sea. En este caso, House of the Silent es sobre lo que te gusta, lo que te mueve, lo que te hace vivir cada día y lo que te ha cambiado durante nueve años.
Creo también que internet fue una herramienta que nos cambió a los de esta generación. Sobre todo cuando se vivía en una ciudad tirando a pequeña y casi, las expectativas sociales que se nos planteaban se limitaban a “Enhorabuena, veo que has cumplido 14 años. Aquí tienes tu primer brillo de labios y una libreta para pasarte notas con tus amigas. Ah, y esta es una lista autorizada de las boy bands que pueden gustarte..¿Como? ¿Lectura? ¿Anime?..Hm, me parece que tenemos aquí una disidente...”. Supuso, sea en el caso de encontrar información sobre tus grupos favoritos, descubrir otros, conocer autores nuevos, hablar con gente a la que le apasiona lo mismo, escuchar, que te escuchen y compartir conocimientos.
Ahora, lo de haber madurado te lo envidio. Llevo los mismos nueve años intentándolo y creo que no funciona. Mejor se lo dejo para la fruta que se le da mejor XD.

Kaoru dijo...

¡Hola! Mil millones de gracias por haberos pasado, haber leído y haber comentado. Hoy me hace especial ilusión porque me apetecía hablar del blog y de cómo nació, de cómo no sé vivir sin estar creando contenidos.

@Meri No era, en absoluto, mi intención hacer clickbait; siento que hayas pensado otra cosa, jaja. Sí, lo que tengo claro es que el blog es algo que hago en mi tiempo libre, cuando y como me apetece. Hay blogs que están dirigidos a un público, el mío está dirigido a mí y a los tres insensatos que lo que busquen sea eso: un blog escrito de acuerdo con las ganas y motivaciones del autor. :) Muchas gracias por ser una insensata. :) Besote.

@Renaissance La verdad es que sí que es curioso, jajaja. Somos pocos los veteranos; de hecho, veo que mucha gente que ha empezado en los últimos tres-cuatro años ya se ha cansado, igual que muchos que empezaron con nosotros duraron cero. Somos la resistencia. Y sí, vivimos lo mismo por culpa de la época: si lo que te interesaba no era la única opción que se te ofrecía, eras la rarita. Me estoy acordando (me acuerdo de vez en cuando) de una discusión monumental que tuvimos en 4º de ESO con una compañera por algo que dijo a nuestras espaldas de nosotros y de lo que luego nos enteramos (capturas de pantalla de Messenger, nada menos XDDD); una amiga suya vino a defenderla y se me puso toda loca a chillar: "¡Vete con los p*tos chinos de mi*rda!". Siempre estaré muy orgullosa de mi respuesta, a mis quince años toda digna y sin alterarme: "Japoneses". Jajajaja. La verdad es que primero fueron insultos por no seguir la norma y, ya en el Otero, eran caras de póker. Yo estoy muy contenta con mi adolescencia a pesar de la sombra de miseria y auto-odio que se cernía sobre mí en otros aspectos. XDD
Lo de la madurez, en algunas cosas; en otras soy una niñata. ¡Un bico!

Pablo Prol Sobrado dijo...

¡Hola!

Guau, madre mía. La verdad, sobran las palabras para expresar las sensaciones que transmites al haber escrito todo esto. Pocas veces he visto a alguien ser tan sincero consigo mismo y de cara a cualquiera, y sinceramente, ME ENCANTA. Y no por "es un texto muy bien escrito" o "sirve para una novela" (que también), sino por la capacidad que has tenido de coger todo eso que tenías dentro, plasmarlo en un (y permíteme la licencia) "papel", y enseñar todo esto sobre tí, sobre tu pasado, sobre tu forma de ser. A mí me hace pensar que cada persona, cada nick, cada usuario de cada plataforma (o cada persona que nos cruzamos en la vida real, no todo es Internet), tienen una historia real; una historia bonita pero también una historia con miedos, dudas, inseguridades, un pasado que pueda que no se parezca a su realidad actual, pero que forma parte de ellos y siempre lo harán, porque todo lo que hemos hecho es algo imprescindible para seguir adelante y seguir evolucionando como personas. Y lo más importante, saberlo, ser conscientes de ello, y celebrarlo, alegrarse y no esconderlo. Y eso, es exactamente lo que has conseguido.

Así que sí, guau, con esto que has escrito te has ganado "mis dieses". Enhorabuena.